domingo, agosto 03, 2014

ENTREVISTA AL HISTORIADOR ALEJANDRO PAULINO RAMOS



La periodista Mercedes Castillo entrevista al historiador Alejandro Paulino Ramos

(En junio del 2011, la periodista Mercedes Castillo me pidió que le contestara algunas preguntas relacionadas con mi persona. Entonces le dije que entendía yo no había trascendido lo suficiente como para que se me tomara en cuenta, y aparecer en su revista digital junto a otros distinguidos amigos del mundo cultural. Ella insistió y de esa iniciativa salieron estos temas que traté de abordar de manera consciente y sin apasionamiento. Dos años después, leyendo lo que Mercedes había publicado en aquella ocasión, encontré que podía corregir algunos conceptos y actualizar informaciones; por eso hago público estos párrafos, dedicados en especial a mis amigos de siempre).

1.-Donde nació y como fue tu infancia?,

Nací en San Francisco de Macorís, Provincia Duarte, el 25 de noviembre de 1951, aunque por cosas de la vida mi padre asentó en los documentos de la oficialía civil de aquella ciudad en otra fecha, además de que siempre se discute en la familia de si soy un poco más joven o como dice mí tía que me atendió desde chiquito, que un poco más viejo. De todo modo, mis primeros años lo pasé junto a mis padres en el lugar donde nací, es decir, en la calle Emilio Prud`Homme, casi esquina calle Duvergé, muy próximo a los rieles que llevaban a la estación del tren que iba y venía del ramal de Villa Arriba que se unía a la vía principal que unía a Sánchez y La Vega.

En la esquina Duvergé mi padre tenía un colmado y aunque no era rico, tenía varias propiedades y algunos pequeños negocios que ayudaban a que la familia viviera con cierto bienestar en una ciudad donde los ricos eran muy pocos. De ellos recuerdo a Trifón y Doña Melva Munne, que vivían a la entrada del pueblo por la carretera por donde se llegaba viniendo de la Capital. Cerca de mi casa también estaba la escuela Castillo de varones y dividido por gran espacio y una piscina olímpica en su centro, la escuela de las hembras. Esa piscina se convirtió en una pesadilla el día que un niño se ahogo en ella, por lo que nunca más fue llenada de agua y por décadas se mantuvo como un foco de infección sin que nadie supiera que hacer con la misma, hasta que por fin, tiempo después de la muerte de Trujillo, la rellenaron de tierra y la desaparecieron de la vista de todos. En la escuela de varones hice mis primeros cursos, entre 1955 y 1957.  En esa escuela es de grata recordación la señora Beatriz, que murió hace un par de años y era hermana del músico Félix del Rosario. Esa señora vivía al lado de mi casa y del patio de la mía se podía pasar al de ella, pues en esos tiempos los patios de San Francisco no tenían cercas que lo impidieran.

Haber vivido al lado de la casa de Doña Beatriz creo que me marcó, pues su hija, que le decíamos Mecho, que ya estaba en cursos de la escuela intermedia, se la pasaba estudiando para los exámenes finales en unos folletos o cuadernillos de historia que me parecen resúmenes del libro de historia de Ramón Marrero Aristy. Yo de curiosos, me ponía a escuchar las preguntas y respuestas que se hacían las niñas que acompañaban a Mecho y un día, para sorpresa de las presentes, cuando preguntaron que quién descubrió a América, yo contesté apresurado que Cristóbal Colón, lo que resultó llamativo para todos y siguieron haciéndome preguntas, algunas de las cuales contestaba. Creo que de allí vienen mis primeros contactos con la profesión de historiador que intento practicar en la actualidad.

Otra cosa que me pasó en el patio de la casa de Doña Beatriz tiene que ver con reuniones festivas que se celebraban allí, en las que Félix del Rosario y varios amigos (recuerdo a Malico, el Gallo e Jando, y a uno que construía tinajas y que vivía frente a la casa de Beatriz), todos con instrumentos a manos, interpretaban rítmicas canciones que ahora se me antojan eran sones y bachatas, tocadas con instrumentos variados: guitarra, guira, maracas, bongós, palitos y la marimba que la tocaba el tinajero. Desde entonces he puesto atención a esas músicas y en el año 2005 realicé una investigación acerca de la historia de la bachata que terminó siendo mi tesis para el grado de Maestría en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

También de aquellos años de niños, recuerdo a los amigos que vivían en mi barrio, entre ellos a Juan Pablo, los hijos de Pedritin, los de José y Carmen Cepeda, Rafael La Lámpara, y muchos otros que ahora no recuerdo, con los que jugaba bolas, pelotas, “a la escondida”, “uno dos y tres pisacolá”, al “ladrón y el policía”. Montaba a caballo y me la pasaba corriendo en el play de pelotas del pueblo que también quedaba muy cerca de mi casa, próximo a los rieles del tren y de un cabaret llamado Los Cuatro Vientos. Con la muerte de Trujillo las “turbas” antitrujillistas destruyeron el estadio de pelota y sus terrenos tomados para construir ranchos y casitas de personas muy pobre. En aquel cabaret vi por primera vez a Joseito Mateo, quien después de esa visita comenzó a cantar un merengue que se hizo muy popular en el que se anunciaba la venta de tortas (la torta dulce, torta, la torta amarga, torta…).  Era la canción de un vendedor callejero de tortas o arepas y que retomada por el artista se convirtió en éxito. Un poco más lejos de mi casa, llegando a los transformadores, donde luego se construyó la iglesia San Martín, uno de mis sitios favoritos era el parque infantil que quedaba frente a la puerta de La Chocolatera, donde ahora queda el Palacio de Justicia y los Bomberos de San Francisco.

Se puede decir, que mis primeros años los viví feliz y con libertad en un país en el que eso era lo que menos existía, pues recuérdese que estábamos gobernados por el dictador Rafael L. Trujillo. De los tiempos de dictadura recuerdo las exigencias hechas por las maestra de mi  escuela para que rezáramos Padres nuestros y Ave María por la salud y la vida del sátrapa y luego, como para irnos acondicionando nos daban de inmediato el desayuno escolar en el que siempre  brindaban el famoso Trópico hecho de chocolate y varios panes. Ahora pienso que nos estaban acondicionando como animales para enseñarnos a ser trujillista. También recuerdo los desfiles en los que teníamos que ir vestido de kaki y con gorra militar de la misma tela y color, desfilando en imitación de los desfiles militares, y mis hermanos y tío adultos marchando bien temprano en la mañana en lo que entonces se conocía como el Servicio Militar Obligatorio. Para mi, aparte de dos o tres correazos que me dio mi padre para “enderezarme y ajustarme a sus reglas” un poco, creo que mi infancia fue interesante y feliz.

Corrían lentamente los años y me la pasaba yendo al cine Carmelita que quedaba frente al parque principal de la ciudad o al cine Peravia, que quedaba un poco más retirado, y las retretas en el parque con la banda de música municipal interpretando danzones, vals y otras músicas que eran del agrado de todos, además de las visitas a la Iglesia Santa Ana, en la que los curas daban la misa en latín y todos los concurrentes contestaban como si entendieran, pero de seguro que no sabían lo que decían en esa lengua imperial que rápidamente desaparecía.

Después, momentos de tristezas, crisis económicas en la familia y un día temprano, la salida de todos hacia la capital en la Guagua Floralba, para irnos a vivir a lo que todavía se llamaba Ciudad Trujillo. Así, de repente ya vivía un día en la Duarte Con París en una cuartería contigua a una fábrica de block y en cuyo espacio está hoy un cine llamado Balani, que cerró sus puertas hace décadas. Luego, el barrio La Fuente a orilla de río Ozama en que me hice ducho en el arte de nadar y pescar y desde allí más o menos finalizando 1959, el desalojo de los barrios La Fuente, La Francia, Faría y otros sectores para llevarnos allá, del otro lado del río.

Con los habitantes de esos sectores se fundó muy próximo al mercado y parquecito de La Palma de hoy, lo que entonces se intentó bautizar como Ensanche Felicidad, pero que los moradores cambiaron de la noche a la mañana por el de Los Minas Nuevo, debido a que muy cerca quedaba el histórico sector conocido como San Lorenzo de los Mina. De modo que soy de los fundadores de Los Mina nuevo con cuya comunidad me he mantenido relacionado desde que tenía ocho años. Aquellos fueron tiempos muy difíciles para todos los que llegaron desalojados, pero con el trabajo convirtieron ese sector en uno de los más progresistas de la parte oriental de la ciudad de Santo Domingo.

2.-Que grados académicos ha alcanzado?,

Residiendo en Los Mina fui testigo de avance, luchas, protestas, muertes, lágrimas, dolor, sufrimiento, alegría de aquellos días de la transición de la dictadura a la libertad, y el abandono de la niñez para convertirme en adolescente y luego adulto. Comencé los estudios primarios a los seis años, pues en los años cincuenta esa era la fecha para ingresar a la escuela. Luego, viviendo ya en Santo Domingo, estudié en dos escuelas de Los Mina: primero en la escuela Pueblo Nuevo, luego la intermedia la cursé en la Escuela Juan Bautista Zafra y el bachillerato en el Liceo Fray Cipriano de Utrera del Ensanche Ozama, de donde fui expulsado por atreverme a organizar en ese plantel el Frente Estudiantil Flavio Suero. Más tarde ingresé a la Universidad Autónoma de Santo Domingo en la que intenté estudiar la carrera de Medicina, pero la atracción por los temas sociales me llevaron a ingresar a la licenciatura en Historia, donde también hice especialidad y maestría en Historia dominicana. En la actualidad estoy cursando una especialidad en Historia del Caribe impartida por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLASO) y el Archivo General de la Nación.

3.- Cuáles profesores y compañeros de estudios recuerdas? 

Desde adolescente siempre tuve buenos amigos en el barrio, la escuela y la Universidad, pero condiscípulo solo recuerdo al ingeniero Anselmo de la Cruz, el que durante todos estos años se ha convertido en más que mi hermano, aunque también tuvimos relaciones muy positivas como estudiantes con Daniel Reyes (historiador), Raúl Bartolomé (poeta), Juan Delancer (periodista), Rosa Elena (Pichuca) Despradel, y otros que con los años he ido olvidando sus nombres. Recuerdo con dolor a Jovanny Gutiérrez, hijo del capitán constitucionalista del mismo nombre, que nos despedimos un día que salió de vacaciones después de terminar el segundo curso del bachillerato y nunca más volvimos a verlo, pues durante los doce años en que su padre era tenido como opositor por haber combatido del lado de Francisco A. Caamaño durante la guerra patria, su hijo que era nuestro amigo fue desaparecido para siempre por el gobierno de Joaquín Balaguer. Era muy joven, amaba la música, estaba lleno de esperanza y no le interesaba la política. ¿Dónde estará su cuerpo y dónde sus asesinos? Fue el primer amigo y compañero que lloré con inmenso dolor.

En cuanto a los profesores, entiendo que incidieron mucho en mi vocación de historiador los maestros Ismael Hernández, el que primero me explicó de forma resumida la historia de la República Dominicana, Leoncio Peter quien me motivó para la investigación y Roberto Cassá a quien considero desde hace años como guía y apoyo en el difícil camino del estudio y la investigación histórica; además,  Ciriaco Landolfi (de él la influencia en la investigación de temas culturales), Franklin J. Franco Pichardo, Antinoe Fiallo, Jaime Domínguez, Francisco (Chito) Henríquez Vásquez y Amadeo Julián. Ellos y muchos otros aportaron a mi formación académica.

4.- Ha publicado algunos libros?

Aunque mis ensayos están dispersos en suplementos culturales y revistas dominicanas, entre las que se destacan Vetas, el Suplemento Aquí de La Noticia, el Suplemento Cultura del periódico El Siglo y en el Boletín del Archivo General de la Nación, tengo algunos libros publicados, entre ellos la Historia de las ideas marxistas en la República Dominicana, Vida y obra de Ercilia Pepin, Diccionario de la cultura y el folklore dominicano, Los Censos municipales del siglo xix, Mauricio Báez, y El Paladión. Entre los que esperan ser publicados se encuentran la Historia de la bachata en el Caribe hispano, Los intelectuales y la ocupación americana de 1916 y Escritores y poesía en tiempo de libertad.


5.-Dónde ha laborado, qué cargos ha desempeñado?,


Mi vida ha estado siempre relacionada con la Universidad Autónoma y los libros, pues temprano comencé a estudiar historia al mismo tiempo que ingresaba como empleado de la Biblioteca Central de esa academia, en 1973, en la que pasé décadas vinculado a lo que entonces se llamaba la Sala Dominicana y en la que conocí muchos de los amigos que todavía conservo hoy, entre los que cuento algunos que ya han muertos, como el Profesor Pablo Lorenzo y a los bibliotecarios Pichuca Despradel, y Ramón Pereyra Candelario, así como a Isabel Beltré y Doña Clara Tejera, la madre de la historiadora Natalia González; pero también conservo a Miriam Campusano, Juan Ulises Morrobel y a otros bibliotecarios de las nuevas generaciones. Allí también tuve la suerte de conocer a historiadores como Roberto Cassá, Jaime de Jesús Domínguez, Franklin J. Franco y a lideres políticos que se han destacado en la política dominicana como fueron el presidente Leonel Fernández, Roberto Santana, y rectores de nuestra Universidad como Mateo Aquino Febrillet, Fernández Sánchez Martínez y Guarocuya Batista del Villar. En los últimos nueve años me he mantenido relacionado con los libros y los documentos en el Archivo General de la Nación donde fui director de su biblioteca primero y luego director del Departamento de Investigación. Profesor de historia en la Facultad de Humanidades de la UASD, hoy me mantengo vinculado al AGN con responsabilidades más cercanas a la dirección general de esa institución, ocupando la subdirección general.

6.-Cuales son tus principales preocupaciones en torno al país?,

Tal vez mi principal preocupación sea en este momento la falta de institucionalidad existente en la Nación dominicana, ver como la sociedad desecha el respeto por la constitución y las leyes. Una sociedad donde cada quien hace lo que le viene en ganas y la delincuencia se adueña totalmente de la esperanza de todos los dominicanos. Hemos llegado a un nivel donde la inseguridad jurídica y social espanta. Creo que hemos llegado a un grado de disolución que obliga y  hace necesario luchar por el establecimiento de una sociedad regida por la ley y la constitución, como la soñó Juan Pablo Duarte, en un ambiente de democracia donde todo el mundo se sienta representado, conozca y ejerza sus derechos y cumpla con sus deberes ciudadanos. Siento que hoy, en el 2014 que estamos viviendo, se siente que estamos recobrando la confianza y que no todo está perdido.

7.- Si fuera a calificar la situación del país, qué calificativos les daría?,

Penoso y Esperanza. Creo que mi país se merece avanzar más rápido hacia el progreso: con mejor educación, más libertad y bienestar, democracia social y participativa. Somos una isla con suficientes recursos naturales y económicos para que todos los dominicanos vivamos felices; pero lamentablemente, nuestra situación es penosa. Siento como si caminamos hacia la desintegración de la condición de dominicano y nuestras riquezas se van perdiendo en manos de las empresas extranjeras. Se están dando pasos en los propósitos que apuntan al progreso, pero se necesita de una acción coordinada ciudadanía-gobierno. No esperar que el Estado-gobierno lo resuelva todo, porque  eso es imposible. Los ciudadanos tenemos mucho que aportar y estamos obligados hacerlo, si es que queremos vivir en un espacio de convivencia civilizada.


8.-Cuál es tu parecer en cuanto a los contenidos de las obras clásicas que narran, cuentan y analizan la historia dominicana?,

Entiendo que al referirse a las “obras clásicas” de la historia dominicana estamos hablando de las escritas por José Gabriel García, Del Monte y Tejada, Bernardo Pichardo, Américo Lugo, Manuel Arturo Peña Batlle y Ramón Marrero Aristy, principalmente. Son obras productos de intereses no comunes. Unos conservadoras para tratar de explicar la historia dominicana a partir de los intereses de la metrópolis, otras elaboradas posiblemente como resistencia y vinculadas a interés liberales como son las escritas por José Gabriel García o  como es el caso de Lugo, pero otras son apología del conservadurismo y las dictaduras dominicanas, como por ejemplo las de Peña Batlle y Marrero Aristy. Para mí, que es a partir de José Cordero Michel, Juan Bosch, Roberto Cassá y Frank Moya Pons, que no son parte “de los clásicos”, que se comienza a escribir y a investigar una historia más apegada a las explicaciones científicas del pasado dominicano. Creo que tenemos que volver a investigar, estudiar y reescribir la historia, y para eso ahora tenemos un Archivo General de la Nación organizado y a disposición de los historiadores-investigadores.

9.-Cuál es el aporte del Archivo General de la Nación a la historia y cultura dominicana en la actualidad?,

El Archivo General de la Nación es la institución responsable de la preservación, organización y difusión de la memoria histórica del pueblo dominicano. Para mí, el AGN es el laboratorio obligado de los historiadores y no concibo un historiador dominicano que desconozca los fondos documentales que allí se encuentran a su disposición. A pocos metros del Archivo se encuentra la Universidad Autónoma en la que existe la Escuela de Historia, pero son escasos los estudiantes de historia que nos visitan para localizar informaciones de interés académico. A veces van grupos de estudiantes, enviados por algunos profesores, a buscar algún periódico o colecciones de revistas, y sin embargo, todo está a disposición a la espera de que despierte la necesidad de la investigación histórica. Siempre digo que sin archivo no hay historia y creo que no estoy equivocado.

El aporte del Archivo General de la Nación a la sociedad dominicana es de mucha trascendencia, pues lo que pasaba en esta institución era lastimoso y se nos perdía la memoria histórica, las raíces de lo que somos como pueblo. Era una institución cerrada, destinada a servir a cinco o diez personas, algunas de las cuales se apropiaban del conocimiento histórico, de los documentos y libros antiguos y terminaban manipulándolos para satisfacer necesidades políticas y económicas, vanagloriarse del monopolio de ciertas informaciones y de paso santificar el poder de los que por siglos han gobernado el país.

A partir de año 2005 esa situación comenzó a cambiar y hoy el AGN es una entidad para promover la cultura, que busca vincularse a la sociedad, que se abre a la juventud, que no discrimina por razones políticas, religiosas o ideológicas. Una entidad que se esfuerza en la organización de sus fondos documentales, que establece guías y prácticas cotidianas de conservación de la documentación y que, a través de una política agresiva, difunde los contenidos de esa gran riqueza documental atesorada en sus depósitos. Tal vez no se perciba totalmente, pero el AGN es una de las entidades del Estado dominicano que más esfuerzos está haciendo por la cultura y la identidad de los dominicanos.

10.-Cuál es tu opinión sobre las Escuelas de historia en República Dominicana?.

En la República Dominicana solo existe una Escuela de historia,  que surgió en 1971 en la Facultad de Humanidades de la UASD y que ha cargado con la responsabilidad de la formación de los historiadores profesionales del país. Lamentablemente, creo que esa Escuela perdió el norte en cuanto a sus metas y objetivos y hoy existe en la condición de departamento, no de escuela, que simplemente gestiona el conocimiento adquirido de forma dispersa por su equipo de profesores pero que no orienta el debate sobre los temas históricos de interés para la sociedad, que no opina ni motiva la investigación y menos promueve el avance de las ciencias sociales. Creo que esa Escuela tiene que dar un cambio pues está llamada a dirigir ese proceso en la búsqueda de la orientación histórica, pero hace falta una redefinición de su quehacer científico. El trabajo que le  queda a los profesores de historia de la UASD es arduo, pero no imposible. Se trata de lograr identificar la forma en que la Escuela retome el rumbo de los primeros años, que sus profesores tengan tiempo y recursos para la investigación, que la Universidad invierta recursos en la publicación de sus obras históricas y se reinserten en el debate socio-histórico para el esclarecimiento de la verdad histórica. A la Escuela de Historia le hace falta investigaciones, publicaciones, cursos especializados, muchas conferencias, debates en los medios de comunicación, tertulias históricas, lecturas dirigidas para consolidar la formación docente y mucha armonía para enfrentar las tareas que tienen por delante.

11.-Qué opinión tienes de los historiadores dominicanos de la actualidad? 

De los profesionales relacionados con las ciencias sociales, los historiadores parecen ser los más activos en la actualidad. Son muchos y los hay de todos los niveles, creencias e ideologías. Unos los son por vocación, otros por sus estudios académicos y un grupo que no puedo cuantificar, que se identifican como tal, pero que realmente son  copiadores vulgares del conocimiento producido por otros, de los que se apropian sin consultar a nadie y el resultado de aquella expropiación la convierten en “textos obligatorios" que los estudiantes de las universidades están forzados a comprar. La presencia de los historiadores (los que investigan, estudian, reflexionan, escriben y difunden la historia del pueblo dominicano) es visible a través de conferencias, publicación de libros de historia, escribiendo ensayos para la prensa y revistas especializadas, pero no podemos decir que existen tendencias en la historiográfica histórica actual. Para mi, que los dos historiadores más importantes en nuestro país, y esto desde hace más de dos décadas, los son Roberto Cassá y Frank Moya Pons. Es posibles que representen tendencias dentro de la historiografía dominicana, pero no forman escuelas y sus discípulos, si los hay, están muy dispersos. Creo que se hace necesario producir cambios en las universidades, producir nuevos especialistas con conocimientos metodológicos para estudiar el pasado, que tengan los archivos como laboratorios de sus investigaciones, que se vinculen a las tendencias del progreso y que recuperen las enseñanzas del pasado como forma de ayudar a que la sociedad pueda, recuperando su pasado, avanzar al presente hacia una sociedad en la que todos vivamos felices. Los historiadores tienen mucho que aportar en ese camino.

12.-Cómo visualiza el país en estos momentos?,

Estamos en un momento crucial. Aunque no se perciba totalmente, estamos a la puerta de grandes cambios. Existe un despertar de la juventud, los intereses de la sociedad ya no son los mismos de hace 50 años, la economía a cambiado y las estructuras de dominación social se han resquebrajados. Para mí que todo apunta a una readecuación de los intereses políticos y económicos, a una desvinculación con los centros internacionales del poder, pero a la vez a una reintegración democrática y cultural de la población. Creo que estamos a la puerta de que el país se convierta en algo nuevo en el que la concepción de la dominicanidad pronto sufrirá grandes transformaciones. No es que dejaremos de ser lo que éramos, es que seremos diferentes manteniendo características del pasado. La globalización, la Internet, la integración a cada vez más amplios mercados, el proceso migratorio e inmigratorio, todo eso, de alguna manera nos empuja velozmente a cambios que todavía no podemos explicar con claridad. Todo esto me asusta, pero creo que saldremos triunfantes pues los dominicanos somos optimistas y casi siempre vencemos las adversidades.


13.-Tienes algunas anécdotas y testimonios importantes que contar?. 

Yo no fui combatiente. En Abril de 1965 había cumplido los 13 años de edad, pero viví intensamente aquella epopeya por la libertad.  Todavía recuerdo los helicópteros norteamericanos transportando sin cesar los vehículos blindados y los pertrechos de guerra, aquel 28 de abril de 1965. Llegaron las tropas de ocupación, impusieron el “corredor” que dividió a los combatientes revolucionarios y formaron la Fuerza Interamericana de Paz (FIP). Soldados de varios países latinoamericanos, entre ellos de Brasil, Nicaragua, Hondura y Costa Rica participaron en el conflicto cívico-militar.

En diciembre de 1978 viajé a Costa Rica, país que envió a Santo Domingo en 1965, catorce soldados que formaron parte de la Fuerzas Interamericanas de Paz, pero que realmente vinieron a hacer la guerra.

En el aeropuerto de San José de Costa Rica tuve un malestar estomacal, creo que una intoxicación de algo que comí en el avión. Me fui tras una pared en construcción y comencé a convulsionar, pero antes de ir a ese lugar alguien que parecía un taxista me preguntó qué si yo era dominicano y sin  prensarlo mucho le dije que sí y le entregué todas mis pertenencias, incluyendo mi pasaporte y otros documentos.  El tiempo fue suficiente para que este señor se marchara con todo y me dejara en una situación difícil; pero él no se movió de donde estaba mientras yo seguía luchando por recuperarme. A cada rato el señor iba hasta mi lado y me preguntaba si me estaba alentando y yo, haciendo gestos le decía que si. Cuando me puse un poco bien me pidió me subiera a su carro y me llevó hasta un hotel y llenó todos los trasmite para que me quedara allí.

Antes de irse, me dijo que quería volver para hablar conmigo y yo agradecido le dije que lo esperaría. Al otro día temprano allí estaba y en varias ocasiones más me estuvo visitando cada vez que podía, lo que me permitió irme enterando de su historia en Santo Domingo durante la guerra civil, pues era uno de aquellos 14 hombres de Costa Rica llegados como parte de la FIP.

El día de mi partida hacia Santo Domingo el tico que ya era mi amigo, fue hasta el hotel y pagó la cuenta sin que yo se lo pidiera y se resistió a mi intento de pagar. Me llevó hasta el aeropuerto y rápidamente también pagó el impuesto de salida. Yo todavía no terminaba de entender porqué tantas atenciones. Esperando para pasar a la zona de migración hablamos un rato para despedirnos.

Fue en ese corto tiempo que me explicó la razón sus atenciones y de lo que había hecho conmigo: él estaba pagando agradecido un favor que una familia dominicana le había hecho durante la guerra civil, cuando en medio del intenso tiroteo del 15 de junio se quedó aislado de las tropas con las que se movía combatiendo a los revolucionarios. A esa familia, que él recordaba y de la que me dijo el apellido pero con el tiempo lo he olvidado, sabía que no la volvería a ver, por lo que me pidió que cuando yo regresara a Santo Domingo, si algún día me encontraba con algunos de sus miembros, les dijera que el estaba eternamente agradecido y que lo que había hecho conmigo era una forma de devolverle un favor a quienes se arriesgaron por su vida, en aquella terrible guerra de 1965. No volví a saber de aquel señor, pero todavía siento que en aquella despedida estaba dejando en Costa Rica a un amigo.


14.-A propósito, me gustaría nos hablara del origen del caudillismo dominicano, y cómo se expresan esas ideas hoy. 

El caudillismo en la República Dominicana es una figura histórica que forma parte de la historia del partidismo y de los conflictos políticos del siglo xix y el primer cuarto del siglo xx. Ante la ausencia de estructuras política-partidarias modernas, el caudillo, o el líder del partido, como decimos ahora, concentraba en su nombre, prestigio, valentía, intereses personales y en su propia figura todo lo que un partido moderno debe representar: el partido era él, sin importar la ideología que profesara.

La figura del caudillo, aparecida durante el siglo xix, se fortaleció a partir de la guerra de independencia con la que los dominicanos derrotaron al imperio español durante el período de la Restauración (1863-1865). Por la forma en que se organizó la resistencia contra la Anexión, en un país atrasado, precapitalista, sin puentes ni carreteras, con una economía casi de subsistencia, cada jefe y hasta jefecito de los grupos restauradores armados, terminó por emerger de la lucha convertidos en figuras determinantes en todo lo que significara guerras, revoluciones, luchas de intereses, rebeliones locales, regionales y hasta nacionales.  De tal forma, que ya en el último cuarto de ese siglo, eran notables los caudillos locales, regionales y nacionales detrás de los cuales se movía una población campesina que no participaba en las luchas por intereses políticos ni programas de gobiernos. Era suficiente sus vínculos con el jefe, que además casi siempre era un amigo cercano, un compadre de sacramento y  que era visto como protector, pero que también, cuando poseía recursos económico y social, practicaba el clientelismo.

Ese caudillismo, expresión política de la incidencia de los caudillos, fue en cierta forma limitado en su accionar durante la dictadura de Ulises Heureaux. Finalizado el siglo xix con la muerte de Lilís y entrando en un período de relativo clima de libertades públicas, el caudillismo resurgió con ímpetus en las figuras de Horacio Vásquez, Ramón Cáceres, Juan Isidro Jimenes, Federico Velázquez y otros lideres regionales vinculados a ellos.

Durante quince años, hasta 1916, el país fue ensangrentado por las luchas desatadas por los caudillos y muchas veces motivadas por los norteamericanos, y todo lo que tenía que ver con el sector azucarero. Llegado el momento de la primera guerra mundial, la ocupación militar del país, el desarme de la población y el establecimiento de una dictadura militar extranjera (1916-1924), el caudillismo entró en crisis y se puede decir que desapareció. Sectores de pensamiento liberal celebraron aquella desaparición y entendieron que el país, ante la ausencia de aquellas figuras, podía entrar en una etapa de desarrollo económico-social y convivencia política civilizada. Pero, como decía Manuel A. Peña Batlle, a falta de los perniciosos caudillos hacía falta “el hombre” que nos gobernara y sirviera de guía en ese camino de progreso.

Esa fue la trampa en que los sectores pensantes cayeron, cuando en 1930 se decidieron apoyar a Rafael L. Trujillo para que, a falta de los caudillos él tomara el poder, pensando que el militar iba a representar sus intereses, cuando lo que realmente sucedió fue que este se convirtió con toda su arrogancia, poder militar, riqueza acumulada y su figura personal de hombre fuerte, divinizada por la intelectualidad, la iglesia, el ejercito y el poder extranjero como aquel hombre, el único caudillo de los dominicanos.

Muerto Trujillo, 30 años después, ya no se puede hablar de caudillos propiamente dicho. Lo que no quita que lideres como Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez y Joaquín Balaguer tuvieran algunas de las condiciones y características que adornaban a los antiguos caudillos. Pero ellos no los eran. Con sus muertes, con la apertura de la sociedad y la industrialización sucedida en las últimas décadas el caudillismo ya no tiene vigencia como tal, aunque creo que todavía están presentes muchas prácticas que nos remontan al caudillismo de principio de siglo xx, como la de partidos sin programas y la preeminencia  de los líderes de los mismos que se imponen a las bases y los estatutos de los partidos. También en la sociedad se  expresan formas de pensar y actuar de una parte importante del pueblo dominicano que evitan la desaparición de los residuos del caudillismo, y que tienen que ver con el culto de la personalidad y el clientelismo. Aún así, creo que ya en nuestro país no hay espacio suficiente para la política caudillista.


15.- También es de nuestro interés saber quienes, en la actualidad, sustentan las ideas liberales? 

El liberalismo está en crisis en República Dominicana y también están en crisis las ideas revolucionarias relacionadas con el socialismo. Estamos a la puerta de la incrementación de una tendencia conservadora, que se está expresando principalmente en grupos juveniles, intelectuales y en militantes políticos de partidos que antes fueron tenidos como liberales. En estos días reclamaba a un sociólogo amigo, la necesidad de estudiar el cambio que se está dando y le decía que de repente yo comenzaba a ver la emergencia de grupos de jóvenes que siendo revolucionarios, en sus posiciones eran conservadores, pues eran racistas, individualistas, pro imperialistas, partidarios de las invasiones de las potencias contra pueblos pequeños, y que discriminaban por razones de género, ideologías o racial. No tengo la explicación, pero algo está incidiendo en este retroceso ideológico que estamos viviendo; por tanto, entendemos que el liberalismo está en un mal momento.

El liberalismo comenzó a dejarse sentir en la República Dominicana desde principio del siglo xix, en los intentos de grupos de intelectuales que auspiciaban la formación de la nación dominicana, lo que comenzó a cuajar en 1821 cuando se proclamó la primera independencia de los dominicanos contra España, años después cuando se proclamó la independencia de 1844 y definitivamente cuando los dominicanos expulsaron por las armas a la imperial España en 1865. Siendo la instauración de la República responsabilidad de los liberales, sin embargo han sido los conservadores los que por más tiempo la han gobernado y disfrutados de las riquezas de nuestro país.

Conservadores fueron Pedro Santana, Buenaventura Báez, Federico Velázquez, Rafael L. Trujillo, los Cívicos, el Triunvirato y Joaquín Balaguer. Ellos concentraron en sus gobiernos más del setenta por ciento de nuestra historia, mientras los liberales se han mantenido en una eterna lucha por la toma del poder:  Juan Pablo Duarte y los Trinitarios fueron liberales, como los fueron Gregorio Luperón, Juan Isidro Jimenes, Manolo Tavares Justo, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez.

En términos políticos, se podría pensar que existe un auge del liberalismo y por lo tanto de desaparición del conservadurismo y esto se evidencia con el descalabro de la representación conservadora, que la simboliza el Partido Reformista en la política dominicana. Pero eso no quiere decir que el conservadurismo, desde el punto de vista de las ideologías esté derrotado; al contrario, se siente una presencia militante de los conservadores en la promoción de sus puntos de vista atrasados. Existe el peligro de que el país regrese a un tipo de gobierno conservador, dictatorial, que privilegie el orden por encima de la democracia. El orden apoyado en las fuerzas militares nos podría llevar de regreso al poder de los conservadores. Los sectores liberales están obligados a propiciar la profundización de la democracia como una forma de lograr el bienestar social de los dominicanos. De lo que se trata es de que los liberales y otros sectores contrarios al conservadurismo propicien el orden que necesita el país, pero a través del desarrollo de una democracia social, progresiva y participativa, en el que la constitución y las leyes sean los fundamentos de la convivencia entre todos los dominicanos, nunca el poder de la bayoneta.

16. Si usted fuera a integrarse a las luchas sociales, por qué lucharía en este momento?

Ya tengo 62 años y pienso que muchas de las cosas que soñé todavía son realizables. Pero en este momento nuestro país lo que requiere, como decía Juan Pablo Duarte, es el predominio de la constitución y las leyes. Sí esto se lograra y en la República Dominicana todos, incluyendo los gobernantes y los gobernados, cumpliéramos e hiciéramos cumplirlas, habríamos dado un gran salto en la convivencia y la gobernabilidad. Creo que estos son los dos principales retos de los dominicanos; luego, las generaciones venideras buscaran las formas para vivir en un mundo más equitativo y en que se respete el derecho de cada uno de los ciudadanos.

domingo, mayo 27, 2012

CAMBIOS POLÍTICOS Y SOCIALES DURANTE LOS DOCE AÑOS DE BALAGUER, 1966-1978


Notas para entender los cambios sociales y políticos durante la dictadura de los Doce Años de Joaquín Balaguer, 1966-1978:

 INTRODUCCIÓN:

 Para hablar sobre los doce años de Balaguer, 1966-1978, tenemos que tener en cuenta las raíces de su liderazgo, las fuerzas sociales que lo acompañaban, las fuerzas políticas que él representaba y la emergencia de nuevos liderazgos contrarios a lo que el representó.

Tenemos que tomar en cuenta el intenso proceso político vivido por los dominicanos inmediatamente terminó la dictadura de Trujillo, el 18 de noviembre de 1961. En el proceso de transición de la dictadura a la democracia, Balaguer fue uno de los artífices, y aún en el interés de mantener el control del Estado de parte de los trujillistas, se vio en la obligación de abandonar el poder y dar paso a los opositores de Trujillo y por tanto de él y de los grupos económicos, políticos y militares que representaba.

Aunque Balaguer salio al exilio, el país quedó estremecido por las luchas políticas entre los que se opusieron a la dictadura: la Unión Cívica Nacional, el Partido Revolucionario Dominicano, el Partido Revolucionario Social Cristiano y los partidos de izquierda. Los trujillistas no tenían espacio para sus actividades, pero no desaparecieron del todo. Más bien, tenían buena organización en el exterior y sólidos contactos en el país, además de toda la riqueza robada al país y depositada en bancos extranjeros;  pero electoralmente no tenían posibilidades pues estaban prohibidas las actividades políticas trujillistas y existía un amplio repudio a todo lo que recordara la dictadura de Trujillo.

En el proceso de lucha entre los contrarios a los trujillistas y por tanto a Balaguer, resultó electo Juan Bosch a la presidencia en 1962, pero fue rápidamente derrocado por sus opositores en 1963, profundizando la crisis política que se había iniciado con la muerte de Trujillo y  se activaba con el derrocamiento de Bosch.

Todo esto dio paso a conspiraciones dentro de la Fuerzas Armadas y luchas en los sectores políticos y sociales, provocando en 1965 la guerra de abril para reponer a Bosch en la presidencia sin elecciones, pero la intervención armada del gobierno de los Estados Unidos impidieron ese propósito.

Con el país ocupado por las tropas norteamericanas, se puso fin al enfrentamiento entre los antitrujillistas y se dieron alianzas entre algunos de esos sectores con los trujillistas que representaba Balaguer, lo que facilitó su llegada, acompañado del grupo de los antiguos trujillistas,  a la dirección del Estado dominicano en julio de 1966. Fue como volver a la dictadura pero sin Trujillo, y al lado del nuevo presidente salido de unas elecciones fraudulentas, allí estaban los cómplices del tirano, incluyendo a los calieses y antiguos miembros del SIM. Uno de ellos, Alicinio Peña Rivera, condenado por las muertes de las hermanas Mirabal, se daba el lujo de venir al país desde Puerto Rico a poner en circulación sus libros en la Biblioteca Nacional, a pocos metros de la residencia del doctor Balaguer.  Alicinio, condenado a 30 años de cárcel por sus crímenes.

Se puede decir, que el enfrentamiento entre los que se opusieron a Trujillo y la forma en cómo trataron de tomar el poder,  llevando su contradicción a niveles antagónicos, facilitó el regreso de los Trujillo con Balaguer a la cabeza, a la dirección del Estado dominicano en 1966.

Su retorno fue facilitado por el apoyo de los Estados Unidos al sector balaguerista y su Partido Reformista, a mi entender los únicos que garantizaban, en medio de la guerra fría entre el capitalismo y el socialismo, los intereses económicos, sociales y geopolíticos de los Estados Unidos.

Algunos elementos que pueden ayudar a caracterizar el régimen de los doce los doce años (1966-1978) de gobierno del doctor Joaquín Balaguer:

-Política económica basada en la austeridad.
-Autoritario con niveles cercanos a la dictadura.
-El crimen organizado desde la esfera del poder.
-persecución política.
-censura a la prensa y al pensamiento.
-Persecución a los libros por asuntos ideológicos
-deportación de los dominicanos.
-Un exilio político importante.
-La muerte de miles de jóvenes por asuntos políticos
-La existencia de estructuras paramilitares asesinas con el consentimiento del régimen.
-Fraude electoral y reelección como forma de mantenerse en el poder.
-Política de construcciones de infraestructura vial y de servicios.
-Amplia corrupción en el Estado.
-Irrespeto a los derechos humanos.
-Régimen complaciente con los intereses norteamericanos.
-Se entregaron las minas y otros recursos naturales a los americanos y canadienses.
-Falta de apoyo a la educación.
-Amplio proceso de deforestación.
-Devolución de los bienes confiscados a los Trujillo.


1)         Ideología del periodo que circulan (doces años)

Los 12 se iniciaron el 3 de julio de 1966 y terminaron el 16 de agosto de 1978. Habiendo llegando a su fin la guerra civil de 1965 y la ocupación norteamericana del mismo año, es fácil entender como las ideas que se encontraban en conflicto durante ese período se proyectaron en la vida política de los “doce años”., a la vez que el nuevo presidente Joaquín Balaguer representaba una tendencia política enraizada en el pasado reciente de la dictadura de Trujillo.

Por otro lado, existían un conjunto de condicionamientos internacionales que desde el punto de vista político-ideológico, van a marcar el período del largo dominio de Balaguer:  1) La guerra fría: enfrentamiento en el ámbito mundial entre las potencias capitalista encabezadas por los Estados Unidos y los países socialistas, encabezados por la Unión Soviética.  2) La presencia en la región del Caribe de una nación enmarcada en el campo socialista y muy vinculado a las luchas de partidos de izquierda de la región y en especial de la República Dominicana. 

En lo interno, la existencia de partidos  con diferentes intereses económicos e ideológicos: Partidos que respondían a los intereses relacionados con los capitales
y  partidos con relaciones e intereses vinculados al campo socialista, además de un conjunto de organizaciones relacionadas con proyectos político-económicos continentales y regionales, como son los socialdemócratas y los socialcristianos.

Durante los 12 años, las ideologías más importantes estaban vinculadas a  los referidos intereses: a) ideología política democrática representativas vinculadas a los intereses norteamericanos y del capitalismo. b) ideología socialista, vinculadas a Cuba y la Unión Soviética, c) ideología socialdemócrata vinculados a la socialdemocracia alemana y francesa, y d) ideología socialcristiana, vinculada a los socialcristiano de Alemania y de Venezuela. e) también existe la ideología trujillista, representada por partidos que tuvieron como referencia la ideología y la política del trujillismo, y que era desde el poder, la ideología dominante.

Podemos ubicar los siguientes partidos con su respectiva ideología política:

1)      Democrático-representativos: Partido Revolucionario Dominicano 1966-1974) y socialdemócrata (1975-1978). 2) socialista: Partido Comunista Dominicano, Movimiento Revolucionario 14 de Junio, Partido Socialista Popular y Movimiento Popular Dominicano.  3) socialdemócrata: PRD, a partir de 1975.  4) Socialcristiano: Partido Revolucionario Social Cristiano. 5) Trujillista: Partido Reformista.

Estos sectores se enfrentaron antes de 1966 y por igual durante los 12 años de Balaguer, siendo la ideología del régimen de los doce años la trujillista y el Partido Reformista la prolongación estructural y organizativa, con un liderazgo vinculado a lo que fue el Partido Dominicano de Trujillo.

2)         En cuanto a los aspectos sociales, en el país se podían identificar algunos aspectos preponderantes:

En la sociedad tenía mucha influencia la Iglesia Católica, pero además existían los clubes sociales en todos los barrios pobre, muy vinculados a las luchas por la libertad, contra la represión política y defensa de la cultura nacional.  En los grupos sociales altos, existían instituciones culturales cuyos trabajos estaban encaminados a la ayuda o asistencia social: Los Clubes 20-30, Club de Leones y otros.

Existían agrupaciones que estaban comenzando a ser influenciadas por culturas extrañas, como por ejemplo El Club del Clan, que estaba estructurada en base a núcleos de jóvenes que se identificaban con nombres exóticos, bailaban la música rock y comenzaban a utilizar algunas drogas, especialmente obtenidas en farmacias: Tenían nombres como “Los sicodélicos”, “Los chicos del Can”, “Los mans and boys”, etc. En las clases altas también eran importantes los grandes clubes tradicionales, instituciones cerradas en los que sus miembros tenían que tener vínculos sociales y económicos con esos sectores ricos: El Country Club, Club de Arroyo Hondo, por ejemplo.

La sociedad dominicana sacudida por las luchas políticas que perseguían la destrujillización de 1961 a 1965 y durante la revolución de abril de 1965, todavía tenía signos de ser conservadora, muy vinculada a los preceptos de la religión católica y normada por los valores tradicionales.

Podemos señalar algunos aspectos que así lo demuestra:

 -Todavía hasta 1978 los hijos tendían a respetar a sus padres,
-Los menores de edad y muchos mayores de edad no tenían vida nocturna ni iban a sitios donde se tomara bebida alcohólica,  
-Las canciones de doble sentido o de contenido vulgares eran censuradas y
-La familia todavía no había entrado en el proceso de desintegración de hoy.
-Las madres solteras, aunque existían, no eran tan comunes y
-Las mujeres tenían como meta el matrimonio.
–Sólo las familias de clase media y alta tenían automóviles,
-
Aunque existían unos cinco canales de televisión no existía el Tele cable con su carga de violencia y sexo explicito.
-La droga sólo se consumía a niveles sociales muy altos o vinculados a sectores de artistas y personas que residían fuera del país y que ocasionalmente visitaban a la República Dominicana.

 Además:

-no existía una gran población de emigrantes dominicanos en otras naciones. Este fenómeno comenzó exactamente a partir de la situación política y económica vivida durante los 12 años.

Todos estos aspectos señalados más arriba, de alguna manera están vinculados a los cambios que se dieron en la sociedad dominicana después de la revolución y ocupación militar norteamericana de 1965. El período de Balaguer fue para mí, debido a los enfrentamientos entre el conservadurismo y las ideas liberales, un período de transición de la sociedad conservadora a la sociedad abierta y liberal que estamos viviendo.  

En todo el proceso la droga, la televisión por cable, la emigración tienen mucho que ver con los cambios que se dieron, provocando modificaciones en la cultura del consumo y en la nueva forma de vida.

a)         Qué hacía la gente durante los doce años:

-Ir a fiestas familiares en las que se celebraban cumpleaños, bautizos, bodas.
-Ir al cine, en todos los barrios y ensanches existían cines.
-Ir al Teatro de Bellas Artes (grupos sociales medios y ricos),
-Y después de 1973 ir al Teatro Nacional. (Grupos sociales medios y altos).
-Participar en giras (los clubes y personas particulares organizaban paseos a playas y lugares de diversión).
.Jugar pelota, ajedrez, y otros deportes (la juventud)
-Ir a bares o cabarets (adultos pobres y medios)
-Ir a los restaurantes del Conde y zona colonial (grupos de estudiantes, intelectuales, etc).
-Participar en los partidos políticos.
-Estudiar. Era muy importante estudiar y los jóvenes competían para demostrar cuales eran más inteligentes.

Cuales eran los entretenimientos en los adolescentes y más jóvenes:
.Diversiones: hacer y volar chichiguas, montar bicicletas, jugar bolas, marotear y otros juegos populares (jóvenes pobres y grupos medios).
Viajar y visitar otras naciones y culturas (familias altas y ricas).
-Bailar música rock e ir a fiestas llamadas “discotecas”; fiestas que se efectuaban principalmente en casas de familias, pero bailando rock). Todavía las discotecas como las de ahora, no existían. Durante lo 12 años comenzaba a aparecer las mismas.
-Ir a los juegos de béisbol a  los estadios de pelotas.
-“Hacer esquina”,. Esto era una forma de enamorarse y obtener novias.
-Hacer cuentos, durante las noches antes de las 10 p.m. casi siempre.

4)  como actuaban los opositores:
Había diferentes tipos de actuación dependiendo al partido a que se pertenecía:
-Los de ideología de izquierda o socialista, perseguían derrocar al gobierno a través de la lucha armada urbana o de la guerrilla armada en las montañas dominicanas.
-El PRD y el Partido Revolucionario Social Cristiano perseguían desplazar al gobierno a través las elecciones, pero también participaban en otro tipo de planes políticos, porque entendían que Balaguer no facilitaba el clima de democracia que facilitara elecciones libres: el golpe de Estado siempre fue una posibilidad de algunos sectores, como por ejemplo el Partido Quisqueyano Demócrata de Elías Wessin y Wessin, que intentó un golpe de Estado en 1971.


5)         Estrategias que usaban los partidos opositores a Balaguer:

-Planes de golpe de Estado
-Planes insurreccionales guerrilleros
-Luchas populares en las calles para presionar aperturas políticas.
-Conspiraciones con sectores militares para golpe de Estado.
-Presión internacional para obligar a la democratización y a la apertura política.
-Participación electoral.

6)         Quienes eran los opositores a Balaguer:

-El PRD, el PRSC y el Partido de Liberación Dominicana (a partir de 1973), y los partidos de izquierda desde 1966.

7)                 Cuáles causas provocan la caída  de este régimen de Balaguer :

-La crisis económica nacional e internacional, especialmente la caída de los precios de los productos de exportación.
-El clima de falta de libertades políticas.
-La presión internacional de países como los Estados Unidos y Francia.
-El cambio de gobierno en los Estados Unidos, con la llegada de los demócratas.
-Las luchas populares en las calles y pueblos.
-La unificación de la oposición en varios proyectos políticos, en especial el Acuerdo de Santiago.

En todo el proceso no se debe olvidar abordar los temas relacionados con la educación, las nuevas universidades, los cambios en las estructuras económicas, el auge literario y cultural, la incidencia de la teología de la liberación en la iglesia dominicana, la política de construcción del gobierno, y el surgimiento de nuevos grupos económicos.

Pedro Conde Sturla y la Historia de la Literatura Dominicana: "EL POSTUMISMO"


   El postumismo es hijo de la fe, de la razón y el deslumbramiento. Hijo es de circunstancias excepcionales -circunstancias de luto- y es por excelencia excepcional… Excepcional y luctuoso.           

En circunstancias de luto, durante la primera intervención armada norteamericana, tuvo lugar su nacimiento, y en circunstancias de luto, durante la tiranía de Trujillo, ejerció su dramática influencia.        

El mérito y la paternidad del movimiento corresponden a Rafael Augusto Zorrilla, Domingo Moreno Jimenes y Andrés Avelino, un trío de concienzudos agitadores.

En medio del derrumbe de la patria, ellos volvieron los ojos hacia el paisaje y el ser nativos, asumieron, de hecho, una actitud que nada o poco tenía de inocente, fortuita o contemplativa.

En el trámite desempolvaron y reformularon ideales que eran comunes o extensivos al resto del continente. Bastó una simple mirada retrospectiva -mirada de reafirmación y desagravio- para incorporar a la poesía criolla el mosaico de razas y sinsabores del terruño.

El postumismo representa nuestro segundo descubrimiento, o más bien el primero: el descubrimiento de la realidad nacional. Ningún otro movimiento tiene raíces tan hondas en la historia, la sociedad y la cultura dominicanas. 

Domingo Moreno Jimenes aportó la mayor cuota de fe, no cabe duda, su irreductible fe mesiánica en la “religión universal del arte”, la “religión de la poesía”, como solía decir. Nadie como él perseveró en la gracia de la palabra humilde, en el culto y la gracia de la poesía desnuda. Nadie como él se aproximó a esa religión, a la santidad de la poesía, que era su gran ideal. Por eso fue Domingo, el Domingo dos veces de la isla. No lunes, no martes, ni siquiera sábado. Domingo Moreno Jimenes.  

Moreno Jimenes aportó elementos teóricos aislados, ocasionales, sin verdadero cuerpo doctrinario, pero contribuyó con Rafael Augusto Zorrilla a darle forma y cohesión al nuevo modo del decir poético.  

Andrés Avelino fue quien realmente sentó la zapata, la base ideológica del postumismo, Avelino introdujo, en efecto, una visión de conjunto del fenómeno -la única-, recogió los fragmentos dispersos de teoría, organizó las intuiciones críticas y aterrizó, finalmente, en la preceptiva redonda, contradictoria e irreverente del llamado manifiesto postumista. Él fue quien armó el muñeco. Él fue el sumo titular de la razón teórica, así como Domingo Moreno Jimenes fue el sumo titular de la razón poética.

En cambio el deslumbramiento, la locura del deslumbramiento, fue común a los tres y contagió, desde luego, a muchos otros.

En la práctica, la personalidad de Zorrilla, su generosidad y desprendimiento -así como su propia concepción del proyecto-, constituyeron el factor aglutinante. A la casa de Zorrilla en la proclamada Colina Sacra (alturas de Villa Francisca) fue a parar Avelino en calidad de huésped y allí se familiarizó con Moreno Jimenes, quien frecuentaba el lugar asiduamente (a veces como visitante y a veces como refugiado).      

Zorrilla conservó de esa época una memoria diáfana, de la cual dejó, por suerte, un registro pormenorizado en un conocido artículo: “Origen del Postumismo”:          

“Por el año 1918, la revista ‘Letras’ nos mostró una labor poética completamente extraña a nuestra tradición literaria: esta labor, obra de un poeta que bien podemos llamar de estética personal, produjo entre los literatos de más fuste, un ensordecedor escarceo; era natural que una lírica como esta, desprovista de toda traba métrica y desnuda de todo retórico amaneramiento, no encontrara acogida favorable en el primer momento, dado a nuestro especial escepticismo por todo lo que trastorna el pausado discurrir de las cosas. 

Sin embargo, en el ánimo del director de la aludida revista, escritor Horacio Blanco Fombona y en el del esteta Vigil-Díaz se despertó un entusiasmo a todas luces beneficioso para el autor. Estos no paraban mientes en todo momento y siempre que la ocasión lo permitía, en alabar públicamente el nuevo esquema espiritual.  

Moreno Jimenes, quien es el escritor del que he venido haciendo referencia, está dotado de un carácter refractario a las necesidades de la moderna sociedad. Siempre ha vivido dentro de un reducido número de amigos. En aquellos días, para restarse molestias, viose precisado a refugiarse en los más íntimos. En ese escaso número me encontraba yo.

Nuestras ansias de libertad artística y nuestros ideales estéticos, llegaron a hacerse tan idénticos, que nuestra amistad llegó a los más dilatados dominios de la excelsitud. En los primeros meses del año 1920 llegó a esta ciudad el escritor Andrés Avelino, quien a postrimerías de ese año dio comienzo a hacer pública su labor poética desde las columnas de ‘La Cuna de América’.         

Esta labor, algo orientada en el campo de la evangelización nueva, tenía alguna afinidad con la de Moreno Jimenes, lo cual como consecuencia natural hizo que en muy breve tiempo, el poeta Andrés Avelino fuese nuestro más cordial camarada y compartiese con nosotros nuestras íntimas veladas, a veces bajo la arboleda empapada de aliento lunar”.           

Al calor de las tertulias surgió, pues, en la clandestinidad, o por lo menos en la intimidad, la idea de un movimiento poético que se perfilaba disidente, alternativo, un movimiento que enfrentaría el pasado y daría la cara al presente con ambiciones de futuro.     

Postumismo, el nombre con que fue bautizado por Avelino, revela un acierto, denota la lucidez del entramado postumista. Por razones de intolerancia e incomprensión epocales, el movimiento tendría -como el término indica- una validez póstuma o por lo menos a posteriori. Avelino lo explica, por cierto, con lujo de detalles:     

“La convicción que yo tenía de que ese arte sería de intuición futura, obra de arte póstuma, me impulsó, en una brillante y fría mañana de marzo, a proponer a Moreno Jimenes la bandera de Postumismo para la revolución estética que en la placidez aldeana de Villa Francisca (colina sacra) planeábamos en silencio con Rafael Zorrilla. Nuestro inolvidable Zorrilla, el más racionalista de los tres -era la verbosidad hecha hombre- nos discutió el nombre por espacio de varias horas, pero al fin fue por nosotros convencido”.
(Versión revisada y corregida de la original publicada en 1996).  Pedro Conde Sturla es escritor  pericopepe@live.com, http://www.scribd.com/Pedro%20Conde%20Sturla

II.
 
Domino Moreno Jimenes reseñó y celebró el surgimiento del postumismo con palabras teñidas de  gratitud y emoción: “El 21 de marzo de 1921 es proclamado  el postumismo en ‘La Cuna de América’. La legendaria revista dominicana dedica al movimiento en formación una edición completa”.   

Ese mismo año, Andrés Avelino publica el poemario Fantaseos, con enjundioso “Prelimar” del propio Moreno Jimenes  (un artículo  de orfebrería). En las paginas finales (51-56) aparece sin título, y con la firma de Avelino al calce, el llamado manifiesto postumista, donde no figura, por cierto, la palabra "postumista" o "postumismo” Avelino volverá sobre el tema en otros textos de su interesante bibliografía, como “El postumismo y la música” (1922), (Panfleto postumista” (1922), “Pequeña antología postumista” (1922), “Raíz enésima del postumismo” (1924], “Metafísica categorial” (1940) y  “Hacia una estética metafísica”. (1940).

El Postumismo y la música, que según Baeza Flores “viene  a ser otro manifiesto postumista“, forma parte de un folleto titulado “Del movimiento postumista” (1922]: especie de edición conmemorativa del primer aniversario del movimiento: la primera
y la única. El folleto recoge, además, un importante trabajo de Rafael Augusto Zorrilla: “Apuntes postumistas”, así como poemas, comentarios y cartas de fundadores, simpatizantes e incluso disidentes del postumismo. Lo básico del pensamiento original de esta doctrina se encuentra en estas fuentes tantas veces citadas, incomprendidas a veces, y muchas veces tergiversadas, malversadas. No hay que olvidar, desde luego, las numerosas entregas de “El día estético”, órgano oficial del postumismo, y los innumerables ensayos, opiniones y entrevistas que en torno al movimiento andan aún dispersos por todo el ámbito de la prensa nacional. Difícil, por demás, pero necesario, es rastrear a fondo el hilo de este filón del pensamiento –y de la polémica del postumismo- para fines de su congregación en “cuerpo único”.      

Cuando publicó su manifiesto, Andrés Avelino tenía 21 años, la edad del siglo con el que había nacido. Era, sin duda, un idealista, uno de esos que intentaba tomar el infinito por asalto. Idealista desde siempre. Luego filósofo, matemático, y, aún peor, poeta. En un ensayo de antología, Pedro Delgado Malagón lo califica de “Quijote provinciano, como había de ser, porque no existe el Quijote de la metrópoli”. Habla de “su terco arrebato de poeta”, y se arrebata él mismo cuando dice: “…ese muchacho de ave y de lino que cinceló hasta la delgadez urgente de su nombre…” (“Apoteosis de Andrés Avelino”, Listín Diario, 24 de abril de 1994, sección cultural, pp. 1 y 3).    

El sabio Delgado Malagón hace notar la desmesura de la empresa postumista en relación a la época y en un país intervenido por tropas yanquis. A su juicio, el manifiesto representa una revolución que va más allá de la propuesta ética y estética, rebasa el ámbito artístico y termina siendo, “más que poesía, ideológía”. Dicho con sus propias palabras:         

“El ‘Manifiesto Postumista de Andrés Avelino, lanzado ‘hacia el horizonte de los siglos’, por un joven de 21 años, desde el claustro plomizo de una agraviada nación caribeña, aherrojada y mustia, constituye, ni más ni menos, una revolución. ¿Insurrección bisoña, aldeana, ingenua?: probablemente sí. Sublevación tan sólo contra el ritmo, el tema, el color o los estilos de hacer poesía?: decididamente no. Puesto que la arenga postumista de 1921 contiene acentos e intenciones que rebasan los confines equitativos de una poética, las fronteras razonables de una proposición artística, Avelino hace más que poesía, ideología” (art. cit.). 

En prosa impecable, apasionada, exenta de ripios y desperdicios, el ingeniero Delgado Malagón elabora un concepto fino, conciso, que arroja una luz inédita sobre la proclama de Avelino:     

“Ahora está claro, el discurso postumista va más allá de la poesía y los poetas. En ese Manifiesto –tiznado de libertad y de emoción, emblema de un romanticismo que el propio documento niega- en la declaración sediciosa e impúdica redactada por Avelino se formula, con toda claridad, el esbozo de un evangelio nacionalista, iconoclasta, terrenal, doméstico, mestizo, americanista. Como decir una templada adoración de lo espontáneo, de lo simple, del frustrado heroísmo de lo humilde; lejos, eso sí, con toda intención, del asunto o la materia que deslumbra y estremece” (art. Cit.). (Versión revisada y corregida de la original publicada en 1996). Pedro Conde Sturla es escritor
pericopepe@live.com,   http://www.scribd.com/Pedro%20Conde%20Sturla

El Día de las Madres en la Repúbica Dominicana


La celebración del Día de las Madres.

Por:  Alejandro Paulino Ramos

Desde los primeros años del presente siglo XX, muchas naciones festejaban el Día de las Madres en diferentes fechas. En el caso de las naciones latinoamericanas la mayoría lo hacían el último domingo de mayo, lo que influyó en el caso dominicano.  En  nuestro país la fiesta a las madres es más reciente y se inició después de la desocupación norteamericana, durante el gobierno del General Horacio Vásquez, en 1926. Se tiene a Doña Trina de Moya, su esposa y a Ercilia Pepín, educadora de Santiago, como las primeras en propiciar la festividad.

En 1926 se constituyó en Santiago de los Caballeros el primer Comité Pro-Día de las madres y se estableció como símbolos el clavel rojo para la madre viva y una azucena o nardo para la madre fallecida; todos se propusieron vestir de rojo o blanco según el caso.

Aquel día quedó establecido por ley de manera oficial con número 370 de 1926;  en ella se declaraba que el homenaje a las madres debía celebrarse el último domingo del mes de mayo, como todavía sucede. Aquel solemne día la primera fiesta a las madres fue el 30 de mayo y para ello se organizaron actos públicos y escolares, veladas, visitas colectivas al cementerio y se publicaron opúsculos motivando las razones del homenaje.

En su escrito, que Ercilia tituló “Invocación en el día de las madres”, en 1926, la educadora de Santiago definió aquella celebración como una tendencia  a la humanización de la existencia del pueblo dominicano y le cantó a todas las madres exaltando su amor, patriotismo, bondad, gratitud y desprendimiento. Las consideró guías de las generaciones, en las que el sufrimiento del doloroso devenir del pueblo dominicano encarnó el sentimiento de la dominicanidad, para que los hijos agradecidos aprendieran a construir la patria.

En mayo de 1928 Ercilia Pepín volvió a escribir sobre el Día de las madres, ratificando su criterio de que ellas eran el símbolo que debía ser permanentemente reverenciado y que en ese día especial debía rendirse culto a la madre viva y a la madre muerta, a la madre propia y a la madre ajena.  

Aquellas fiestas a las madres, en las primeras décadas, no incluía el derroche de dinero, ni el regalo costoso: era más apreciado regalar ramos de flores, abrazos, besos, cariño. Preparar exquisitos banquetes, tomar algunas bebidas naturales, se cantaba, declamaba. Pasarse el día acompañando las ancianas, disfrutando de un pasadía en compañía de las familias, que se reunían expresamente para ese fin. Hasta los que no tenían madre, por no haberla conocido, se entregaban a esta fiesta que se fue haciendo nacional.


Hoy, y desde hace décadas, todo ha ido cambiando; los claveles y las rosas han ido desapareciendo de la costumbre. Ahora todo se resuelve gastando algún dinero en las tiendas y es raro escuchar la canción que marcó la primera celebración, escrita por Doña Trina de Moya, que todos cantaban en las escuelas y que se entonaba a coro en todos los hogares: “Venid los moradores del campo a la ciudad/ entonemos un himno de intenso amor filiar/ cantemos de la madre su ternura y su afán/ y su noble atributo de abnegación sin par/ Celebremos todos la fiesta más bella/ la que más conmueve nuestro corazón/ fiesta meritoria que honramos con ella/ a todas las madres de la creación/…/”.

La costumbre se enraizó en el pueblo dominicano y  aunque la forma ha variado, marcado por el interés comercial, el fin perseguido por  Ercilia Pepín y Doña Trina de Moya, se mantiene: el Día de las Madres, forma parte de nuestra cultura y es la fecha, después de algunas fiestas cristianas,  más celebrada por los dominicanos.

domingo, junio 20, 2010

Historia de los Medios de Comunicación Impresos en República Dominicana, 1821-1961

Periodismo y Partidos Políticos en República Dominicana.

Por: Alejandro Paulino Ramos

(Conferencia en el Paraninfo de la Facultad de Humanidades, Escuela de Comunicación, 2009)

En mis breves palabras sobre la relación de la prensa escrita con la historia política dominicana y tomando en cuenta la vinculación de todos ustedes con el periodismo nacional, voy aprovechar la oportunidad que se me brindan para referirme de manera resumida a las redes que facilitan la interpretación del hecho cultural que vamos a tratar, en el que interactúan la imprenta, la educación con la prensa y la política a lo largo de una parte importante de los siglos xix y xx, hasta 1961.

A.- Las Letras en Santo Domingo

En la época colonial la educación estuvo en las manos de la iglesia y particulares y fuimos durante el siglo xvi la famosa Atenas del Nuevo Mundo, con dos universidades a las que venían a estudiar jóvenes de la región del Caribe. Aquí vivieron personajes destacados de la literatura española y se escribieron poemas, ensayos y obras dramáticas. Sólo con decir que aquí residieron Tirso de Molina y el Arzobispo Alejandro Geraldine es suficiente como justificación de lo que acabo de decir.

Ahora bien, después de las devastaciones de 1605 se aceleró un proceso de emigración que va a facilitar la salida de los que más posibilidades tenían en conocer el arte y las técnicas escritúrales. La Isla quedó en el abandono económico, las universidades casi-cerraron y para colmo se ruralizó la sociedad de entonces, ya que muchos optaron por irse a vivir a los hatos ganaderos, pues en las pocas ciudades se pasaban lamentables calamidades.

1.- El proceso de emigración se hizo más intenso a partir del Tratado de Basilea de 1795 con el que España cedió a Francia el disfrute total de la Isla de Santo Domingo, dándole facilidades a los ciudadanos españoles que quisieran irse antes de llegar los franceses, para que fueran a residir llevándose sus familiares, a los territorios de Cuba, Puerto Rico y Venezuela. La sangría de las letras fue visible, pues la Iglesia, personas pudientes y autoridades se marcharon cargando inclusive con los archivos de la Universidad. Junto a los emigrados también se marcharon como parte de sus equipajes, los libros y sus conocimientos. El efecto de esta también fue palpable durante la invasión de Toussaint Louverture en 1801, la ocupación francesa de 1802 a 1809, y la dominación haitiana desde 1822 y hasta 1844.

2.- Cuando Santo Domingo regresó a la condición de colonia de España en 1809, la Universidad no abrió hasta 1814, siendo los nuevos estudiantes adolescentes que no pasaban de los 13 años, hijos en su mayoría de los dominicanos que habían regresado en aquellos días. En 1822, sesenta y dos días después de proclamada la Independencia Efímera de 1821, la vecina República de Haití ocupó a Santo Domingo y en 1823 decretó el Servicio Militar Obligatorio, quedando la Universidad de Santo Domingo, como entonces se le conocía, obligada a cerrar sus puertas por falta de estudiantes.

.- El gobierno de ocupación haitiano intentó impulsar un proceso educativo instalando en la Capital los Colegios Nacionales, para lo que trajeron meritísimos profesores haitianos y establecieron un sistema bilingüe; pero el resultado de ese proceso parece que no fue muy consistente. Se puede decir, sin temor, que los primeros pasos para establecer un sistema educativo nacional van a comenzar a partir de 1845, inmediatamente proclamada la República Dominicana, pero como sabemos, los conflictos políticos y la falta de interés de las autoridades van a impedir su materialización.

B. La Imprenta en Santo Domingo

.- La imprenta de tipos móviles de metal fue un invento del impresor Gutenberg, que se desarrolló en Alemania a mediado del siglo XV, en la época de la economía mercantilista. La represión política en Alemania provocó el éxodo de impresores de esa nación que se radicaron en Italia, Francia, Inglaterra y Suiza a partir de 1464.

Desde Italia la imprenta pasó a España antes de que finalizará el siglo XV y desde allí fue llevada al Continente Americano a mediado del segundo cuarto del siglo XVI. Pero no fue Santo Domingo, la bautizada Atenas del Nuevo Mundo, con dos universidades y una gran actividad literaria y cultural, la que primero tuvo imprenta. Antes que Santo Domingo la tuvo México en 1539, siendo el primer impresor llegado a este Continente un italiano conocido como Juan Pablo.

2.- Los dominicanos tuvimos imprenta muy tarde; primero que nosotros la tuvieron: Perú, Paraguay, Bolivia, Guatemala, Cuba, Colombia, Brasil, Ecuador, Argentina, Haití y Venezuela.

En todas las colonias de España en América, entre 1492 y 1800, era muy difícil imprimir libros u otros tipos de escritos, pues además de lo rudimentarias que eran las maquinarias llamadas “prensa”, palabra usada como sinónimo de imprenta, existían disposiciones oficiales de los reyes de España que censuraban o prohibían todos tipos de escritos que no contara con la autorización de Tribunal Inquisidor. Fue sólo a partir de la proclamación de la Constitución de Cádiz en España en 1812, cuando la imprenta comenzó a convertirse en América en un instrumento motivador de alternativas de desarrollo económico, político y social.

3.- Por otro lado, aunque Moreu de Saint-Mery, en su libro Descripción de la parte española loa de la Isla de Santo Domingo, publicado en 1791, dice que en Santo Domingo había imprenta en 1783 cuando él visito el país y que él la vio instalada en el Palacio de Gobierno, donde está hoy el Museo de las Casas Reales, otro francés de apellido Padrón en Memoria Descriptiva de la parte española de Santo Domingo publicada en 1796, pone en duda la afirmación de Moreau de Saint-Mery y aporta el dato de que fue en el año siete, es decir 1796, cuando nos llegó desde Francia la imprenta, con la presencia de la Comisión Francesa que vino a preparar todo lo relativo con la toma de posesión de Santo Domingo, ya que España le había cedido la parte española a Francia a través del Tratado de Basilea de 1795.

Las primeras pruebas impresas de que en Santo Domingo había imrenta son las de 1800 en adelante y están firmadas por el impresor francés Joseph Blocquerest, impresor de la Comisión que acabo de señalar. Además, recuérdese que nuestro país fue colonia de Francia desde 1802 hasta 1809, año este último cuando volvimos a la condición de colonia de España hasta 1821, cuando se proclamó la Independencia Efímera de Núñez de Cáceres.

C.- Los Primeros Impresos de Santo Domingo

1.- La primera publicación periódica impresa, en circular en Santo Domingo, fue el Boletín de Santo Domingo, en 1807, como órgano del gobierno francés, y que Gilbert Guillermin llama en su Diario histórico impreso en 1810, como la “Gazette”. Este Boletín oficial, de carácter militar e impreso en francés y español, no se puede tomar como el primer impreso de los dominicanos, pero sí como la primera publicación periódica impresa en nuestro país.

2.- Se tiene como el primer impreso dominicano al periódico semi-oficial conocido como el Telégrafo Constitucional de Santo Domingo, dirigido por el profesor de la Universidad de Santo Domingo Doctor Antonio María Pineda, quien era partidario del movimiento de independencia que auspiciaba José Núñez de Cáceres. El Telégrafo Constitucional circuló por primera vez el 5 de abril de 1821, de periodicidad semanal y con informaciones oficiales, comerciales y escritos de interés para los que ellos llamaban “amantes del bien público que gustaran de comunicar sus luces”. En principio se imprimió en la imprenta del gobierno y luego parece que se hacía en una prensa privada. Las presiones del gobierno español, que venía siguiendo las labores conspirativas, le pusieron fin el 26 de julio del mismo año. Igual pasó con El Duende, que circuló en julio de 1821, dirigido por Núñez de Cáceres y La Miscelánea, periódico del que no aparecen muchas informaciones, pero se hace mención de él en la Declaración de la Independencia Efímera, de 1821.

4.- En los años de la España Boba, de 1809 a 1821, también circularon otros impresos, en especial hojas sueltas, folletos oficiales y otros donde se debatían cuestiones personales, “cartas subversivas”, décimas, versos, cantaletas, ensaladillas y pasquines que muchas veces contenían ilustraciones.

D.- Un Rápido Inventario de las Imprentas hasta 1875.

1.- Si tomamos como valido que en Santo Domingo había imprenta en 1783, como dice Moreau de Saint-Mery, y que la primera de la que se tienen pruebas llegó al país en 1796, como dice Padrón, podemos decir que a finales del siglo XVIII existían dos imprentas, una de las cuales, parece que se marchó con una avanzada de las autoridades españolas hacia Cuba o Venezuela, al firmarse el Tratado de Basilea.

2.- Al iniciarse el siglo xix teníamos la imprenta que llegó con la Comisión francesa y el impresor Joseph Blocquerest, la cual se quedó en el país después de la derrota de los franceses en la Guerra de la Reconquista. Esa debió ser la imprenta del gobierno después de 1809 siendo el impresor el señor José María González. Además existen noticias de que había una segunda imprenta que las autoridades de la época dicen que funcionaba clandestinamente. Se habla de una tercera imprenta que al parecer era propiedad de Núñez de Cáceres, la que se llevó al abandonar el país en 1822, llevándola a Venezuela.

3.- Durante el período de gobierno haitiano que se inició en 1822, en Santo Domingo existían dos imprentas: una oficial y la otra propiedad de la señora Manuela Rodríguez, la cual era utilizada para imprimir décimas, invitaciones a fiestas patronales y religiosas, además de papeles de pocas importancias, pero parece que fue en ella donde se imprimió el periódico La Miscelánea en 1821, y posiblemente la clandestina a la que hacen referencia las autoridades españolas en ese año.

4.- Pasando al período de la Primera República, es decir de 1844 a 1861, encontramos que antes de terminar en el país existían cinco imprentas: la del gobierno, la cual era conocida como la Imprenta Nacional, pero que al parecer era de propiedad privada; la de Manuela Rodríguez; la imprenta propiedad del periódico El Dominicano, la Nacional de José de Jesús Castro, administrada por Alejandro Angulo Guridi, y una imprenta que existía en Santiago de los Caballeros desde 1856 aproximadamente. Por mucho tiempo, y hasta muy entrado el siglo xix, sólo Santiago y la Capital poseyeron esta famosa tecnología básica en aquellos días para el periodismo dominicano.

 Durante la Anexión a España, período que va de 1861 a 1865, sólo teníamos en el país cuatro imprentas, de las cuales una estaba en Santiago y tres en la capital. Una de ellas, la de los hermanos Manuel y José Gabriel García fue la que antes perteneció a Manuela Rodríguez.

6.- Mientras que al hincarse la Segunda República y hasta 1879, existieron en el país 13 imprentas, repartidas de a siguiente manera: en la ciudad de Santo Domingo 4, Santiago tenía 2, Puerto Plata 2, Moca 1, El Seibo 2, Samaná 1 y en Azua 1. Como se ve, después de la Anexión a España y del triunfo restaurador, la imprenta comenzó a llegar a las más importantes localidades del país y se puede decir que su existencia tendía a ser nacional.

E.- La Educación Después de la Independencia de 1844.

“No puede haber prensa sin lectores, ni lectores sin educación”, Lema de una periódico aparecido durante la Primera República.

Entramos a la República Dominicana con una isla compartida por dos países, con un país desarticulado por falta de caminos, puentes, carreteras y medios de transportes modernos, con una economía pre-capitalista, regionalizada y vinculada a potencias que compartían y se enemistaban en el plano internacional, en sus luchas por el control de nuestro territorio y recursos. Llegamos a la independencia sin universidades, casi sin escuelas, sin periódicos propiamente dichos y entramos a la vida de nación libre y soberana carente de hombres de letras y por desgracia bajo amenaza permanente de los ejércitos haitianos, de España, Francia y los Estados Unidos de América, que se movían celosamente en el Caribe. A la juventud que construyó la Nación le quedaba la responsabilidad de comenzar a sacarla del analfabetismo y llevarla hacia el progreso.

Los jóvenes de la independencia conocían la importancia de la Escuela, por lo que dispusieron en la misma constitución de 1844 que se establecieran escuelas gratuitas, lo que llevó a la ley de instrucción pública de 1845, que mandaba al establecimiento de escuelas de primeras letras en las cabeceras de provincias, para enseñar religión, escritura, aritmética, elementos de castellanos, de geografía dominicana, geometría y nociones de historia. Como algunos educadores de la época eran haitianos y regresaron a su país y no había quien enseñara, se dispuso que sí en alguna común pudieran aparecer extranjeros que supieran o pudieran enseñar y que fueran mayores de 25 años, probos y de buenas costumbres, se le empleara como maestros.

En 1846 se dispuso la apertura de escuelas superiores, donde se enseñara lógica, mitología, historia profana y sagrada, latín, francés e ingles y al alumno que se inscribiera se le compensaba exonerándolo de cualquier “otros servicios”. Pero todo esto quedaba como letras muertas.

En 1859, después de una gran presión de la juventud, el presidente Santana abrió por decreto la Universidad de Santo Domingo, pero nunca se dieron los pasos para que esta se abriera en realidad, y para colmo, en 1861 anexionó el país a España, lo que trajo la Guerra de la Restauración entre 1863 y 1865, y la inexistencia de una educación permanente y formal. Es mas, durante la época de la anexión el gobierno español dedicaba menos de 300 pesos anuales a ese renglón, como aparece establecido en los presupuestos de la época.

Después del triunfo restaurador en 1865, hubo un nuevo intento de dinamizar la educación: Pedro Francisco Bonó, quien fue encargado del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública en 1867, ejecutó un estudio sobre la situación educativa, llegando a la conclusión de que el Congreso solo destinaba para ese año 13,176 pesos para enseñanza superior, 7,654 para la educación primaria de la capital y 9,480 pesos para todas las demás escuelas primarias del país. Propuso Bonó que el gobierno liberal del que era funcionario, dotara a la ciudad capital de Colegio Central, Seminario y Universidad; al Cibao un Colegio Central, a cada provincia una escuela superior, a cada común, aldea, villorrio y puesto militar una escuela primaria gratuita, llevando la escuela a los ciudadanos, a las puertas de sus casas, de sus chozas “para que el país se cure de esa lepra asquerosa de ignorancia”.

Es cierto que se abrieron escuelas, que se fundó en 1866 el Instituto Profesional para ser cerrado en 1868 y que luego se abrió en 1874 la Ilustre Universidad Literaria que cerró tres años después; además se reabrió el Seminario de la Iglesia; pero las guerras, los golpes de Estados y la falta de interés de los gobiernos no dieron buenos frutos. Fue necesario esperar el triunfo de las ideas políticas liberales y la combinación del interés democrático y de desarrollo económico y educativo del Partido Azul de Gregorio Luperón con el conocimiento del apóstol de la educación dominicana, Eugenio María de Hostos. El sistema educativo dominicano, organizado, coherente y permanecen arrancó en 1880, motivado por los cambios económicos, tecnológicos y el avance hacia el progreso impulsado por el Partido Nacional.

F.- Los Primeros Periódicos de la República Dominicana.

El Lema del periódico El Dominicano, de 1855, reza: “El Desarrollo de la libertad marcha siempre a la par con el de la inteligencia y la razón”; pero un periódico de aquellos tiempos trae un lema más preciso marcando la situación por la que estaba pasando la prensa y la educación en los primeros años de independencia. El lema del periódico El Dominicano de 1845 es el siguiente: “Aquí no se escribe porque nadie lee, y no se lee porque nadie escribe”.

Durante la Primera República existieron veintiún periódicos, pero no eran medios informativos propiamente dicho; fueron medios para difundir posiciones políticas partidarias, que contenían algunas informaciones económicas, o escritos relacionados con el interés cultural, social y de progreso económico-tecnológico. La prensa de opinión prevaleció a lo largo de todo el siglo xix, aunque a partir de los años ochenta los periódicos comenzaron a traer noticias, pero como sabemos la transformación de la prensa política y de opinión en prensa informativa sucedió definitivamente al comienzo del siglo xx.

La lucha por la educación y la prensa, para el desarrollo de la inteligencia, la razón y la libertad, pues estos factores de desarrollo avanzan casi siempre juntos, no fue fácil. Los primeros que así lo entendieron fueron jóvenes de la ciudad Capital, entre ellos algunos que habían regresados del extranjero, donde vivieron con sus padres y tuvieron la suerte de aprender a leer y a escribir.

Estos jóvenes fundaron sociedades culturales y político-literarias, las cuales abrieron pequeñas bibliotecas gratuitas, poseyeron modestas bibliotecas, fundaron periódicos que circulaban mensualmente y sus integrantes participaban de los debates políticos y sociales que se daban en aquellos días en que se enfrentaban conservadores y liberales. De esas sociedades es justo recordar a La Filantrópica, fundada por los Trinitarios; la Sociedad La Progresista y la Sociedad Amantes de las Letras. Además, la Sociedad Amigos del País, a la que pertenecieron luego Gregorio Luperón y Eugenio María de Hostos; la Sociedad La Juventud, las Sociedades Amantes de la Luz y la Alianza Cibaeña, en Santiago de los Caballeros. Sin su labor, habría sido difícil tanto la educación como la prensa nacional.

El periódico El Dominicano, que circuló por primera vez en 1845, se le tiene como la primera publicación impresa después de la independencia. Era de carácter político, literario y de moral y se definía como defensor de la República. Entre sus fundadores se encontraban varios trinitarios, entre ellos el periodista José María Serra Castro, Manuel María Valencia y Félix María del Monte.

En cuanto a la Gaceta Oficial, este fue un periódico del gobierno y El Eco del Ozama relacionado con los intereses baecistas. Ambos circularon en la capital, mientras que el Correo del Cibao apareció en Santiago, todos en 1851.

Por otro lado, en relación a los periódicos de Sociedades culturales, no podemos dejar de mencionar a La Española Libre, redactado por Nicolás Ureña de Mendoza y Manuel María Gautier; El Oasis, vocero de la Sociedad Amantes de las Letras en 1854, y El Dominicano, vocero de la Sociedad Progresista en 1855. En cuanto a Flores del Ozama, este periódico fue también vocero de la Sociedad Amantes de las Letras en 1859, El Monitor fue vocero de la Sociedad La Regeneración en 1865, mientras que El Sol lo fue de la Sociedad El Paraíso, en 1868. El periódico más importante de Puerto Plata, El Porvenir que apareció por primera vez en 1872, fue fundado por la Sociedad Amigos del País. De seguir la lista se haría interminable.

Permítanme ahora pasar al surgimiento de la prensa diaria, ya que la tocada hasta ahora era una prensa con salida semanal y muchas veces ocasional, además de que casi siempre eran de vida efímera; pero para poder hacer entendible el proceso, primero debo de hablar brevemente sobre los cambios económicos del último cuarto del siglo xix.

G.- Cambios Económicos y tecnológicos y su impacto en la prensa nacional

Hasta este momento hemos ido relacionando la educación con lo imprenta y los periódicos, viéndolos como el resultado de un proceso histórico que tiende en el último cuarto del siglo xix hacia el desarrollo económico y la institucionalidad de la sociedad dominicana. Para poder hablar de periódicos diarios nos falta señalar algunos aspectos que he ido dejando adrede para abordarlos ahora, como son, por ejemplo, los cambios sufridos por la economía dominicana a partir de los años setenta del citado siglo, los medios de transportes, las vías de comunicación y la relación comunicativa del país con otras naciones.

1.- En lo económico tenemos que destacar el inicio del proceso que llevó al surgimiento de la industria azucarera a partir de la Guerra de los diez años que se inició en Cuba en 1868. Ese conflicto provocó un flujo de capitales llegados desde la referida Isla, permitiendo que ya en 1875 se fundaran varios ingenios en las proximidades de Puerto Plata y la ciudad de Santo Domingo y en 1877 el primero de San Pedro de Macorís, mientras que en 1882 ya teníamos 30 ingenios produciendo azúcar. Esa guerra nos benefició además con un flujo migratorio, llegando entre los inmigrantes varios tipógrafos y periodistas. Como ejemplo del cambio que se estaba provocando, podemos decir que para el año de 1893 ya teníamos fábricas de fósforos, refrescos, aserraderos modernos, fabricas de jabón, de velas estericas, de Cervera, fideo y otras no menos importantes.

2.- El desarrollo económico e industrial llevó al desarrollo urbano, posibilitando el surgimiento y fortalecimiento de ciudades, como las de San Pedro de Macorís y Puerto Plata, la instalación de la luz eléctrica que se inició en 1896, la proliferación de nuevas sociedades, clubes, bibliotecas y librerías en todas las ciudades y un importante flujo de ideas políticas que motivaron el debate por la prensa existentes en esos años, además de que el país se conectó con el mundo a través del cable submarino, factor importante en el desarrollo de una prensa que no fuera simplemente local.

3.- Se construyeron varias obras públicas y el hecho más importantes, las vías férreas del Cibao y en las zonas de los ingenios azucareros. En cuanto a la comunicación marítima, la falta de caminos y carreteras se resolvió a finales del referido siglo a través del transporte marítimo utilizando barcos y goletas que llevaban los pasajeros y las mercancías entre los puertos de Santo Domino, San Pedro, Puerto Plata y Sánchez. Todo esto, va a ser muy importante cuando tratemos de analizar la existencia de periódicos diarios y de carácter nacional.

4.-Además, como parte de los cambios, el sistema educativo comenzó a ser organizado a partir de 1879 por Eugenio María de Hostos, apoyado por los gobiernos azules que se iniciaron en ese año y que se sucedieron cada dos años hasta 1888, cuando el país cayó bajo la dictadura de Ulises Heureaux. Las Escuelas Normales fundadas, tenían como objetivo principal formar el ejercito de maestro que necesitaba la Republica para salir del atraso educativo y como parte del mismo plan se reabrió la Universidad bajo el nombre de Instituto Profesional.

5.- No podemos dejar de mencionar el apoyo dado por el patriota y General Gregorio Luperón a la prensa dominicana, quien dispuso a partir de 1880, por resolución del Poder Ejecutivo número 2178, que se financiaran los periódicos que se quisieran publicar en el país, así como las bibliotecas que se quisieran instalar y todos los pueblos de la República.

H.- Los Periódicos Diarios

En relación a los periódicos diarios, el primero lo fue El Telegrama fundado por Cesar Nicolás Pensó en 1882, quien además fundó en 1883 el Diario del Ozama y El Eco de la Opinión en 1879 que luego convirtió en periódico diario en 1885, el más importante del siglo xix. Penson fue, sin lugar a dudas, el padre del diarismo dominicano.

En cuanto al Listin Diario, este comenzó el 1 de agosto de 1889 bajo la dirección del señor Arturo Pellerano Alfau, desplazando al Eco de la Opinión después de la muerte de Lilis en 1899.

El periódico diario de Santiago El Día circuló el 11 de julio de 1891 y el primero en circular en Moca se llamó La Tarde, dando inicio a una nueva periodización de la prensa. Por ejemplo, el 1 de agosto de 1893 circuló El Diario de la Mañana, además de medios especializados en áreas comerciales como por ejemplo El Diario del Comercio que también circulo en el mismo año y Las Noticias en Santiago, en 1897. Comenzaba claramente a nacer el diarismo informativo en la Republica Dominicana.

I.- Periodismo y Partidos Políticos en República. Dominicana

Como hemos visto, la prensa dominicana se iba abriendo paso, creciendo en cantidad y calidad, especialmente a partir del siglo xx, dejando de ser un periodismo de opinión y político para irse convirtiendo en uno informativo que, aunque manteniendo vínculos con los intereses de partidos, trataban de evitar identificarse públicamente con esos intereses, lo que terminó de suceder a partir del ajusticiamiento de Trujillo. Por ejemplo, aunque en las últimas décadas posteriores a esa dictadura, podemos ubicar cierta parcialidad en los medios impresos, todos tratan de mantener un formal alejamiento de las organizaciones políticas dominicanas, lo que no sucedía anteriormente, como queda demostrado en la siguiente muestra de los medios impresos entre 1821 y 1965:

Períodos históricos y medios de prensa relacionados con partidos y/o movimientos políticos en los siguientes períodos:

1.- España Boba, 1809-1821
2.- Primera República, 1844-1861
3.- Anexión a España, 1861-1865
4.- Segunda República, de 1865-1879
5.- Segunda República, de 1879-1888
6.- Segunda República, de 1888-1899,
7.- Segunda República, de 1899-1916
8.- Ocupación Americana, 1916-1924
9.- Gobierno de Horacio Vásquez, 1924-1930
10.- Dictadura de Rafael L. Trujillo, 1930-1961
11.- Apertura democrática, 1961-1965.

Listado de Periódicos por Períodos:

ESPAÑA BOBA, 1809-1821
1-1821 EL TELEGRAFO CONSTITUCIONAL Periódico independentista
2-1821 EL DUENDE Periódico independentista.

PRIMERA REPÚBLICA, 1844-1861
3-1845 EL DOMINICANO Vinculado a los trinitarios y liberales
4-A-1851 LA GACETA Posiciones
4-1853 EL PROGRESO Literario y de interés comercial
6-1856 EL ECO DEL PUEBLO Simpatizaban con Báez

ANEXIÓN A ESPAÑA, 1861-1865
7-1862 LA GACETA DE SANTO DOMINGO Órgano Anexionista

SEGUNDA REPÚBLICA, DE 1865 A 1879
9-1872 EL PORVENIR Puerto Plata
9-A-1872 BOLETÍN OFICIAL Periódico oficial gob. Báez
contrario a Lilis.
10-1874 25 DE NOVIEMBRE Apoyó revolución contra González
11-1874 EL NACIONAL Sociedad literaria La Republicana.
11-A-1874-LA OPINIÓN Sociedad Literaria La Juventud
12-A-1874 EL ORDEN principios liberales U. F. Espaillat
13-1874 GACETA DE SANTO DOMINGO Periódico oficial gobierno Báez
13-A-1876 GACETA DE SANTO DOMINGO Periódico oficial U. F. Espaillat

LA SEGUNDA REPÚBLICA, DE 1879 A 1888
14-1879 EL ECO DE LA OPINION Defensora liberales, 1885 periódico diario.
15-1879 EL ECO DE LA OPINIÓN Anuncios comerciales
16-1879 EL ESTUDIO Órgano Sociedad Amigos del País.
17-1880 LA VOZ DE SANTIAGO Liberal, vinculado a Eugenio Deschamps.
18-1880 EL LECTOR Órgano Sociedad Progreso y Meriño.
19-1883 EL MAESTRO Tendencia hostosiana.
20-1883 LA ALBORADA Defensa de la candidatura de Lilís
21-1883 EL TELEFONO Vocero lilisista.
22-1883 LA REPUBLICA Santiago, seguidor Deschamps, contrario Lilis

SEGUNDA REPÚBLICA, DE 1888 A 1899
23-1889 LISTÍN DIARIO Segunda época fue vocero Vásquez y a partir de 1930
24-1891 EL LAPIZ Literario y de temas políticos.
25-1891 EL DÍA Diario de noticias publicado en Santiago.
26-1894 LAS NOTICIAS De Santiago, diario y de información.
27-1899 EL NUEVO REGIMEN Apareció septiembre después muerte de Lilis, era 
De tendencia hostosiana

SEGUNDA REPÚBLICA, DE 1899 A 1916
28-1899 LA BOMBA Apareció después muerte de Lilis. Sus opiniones
29-1901 EL DIA Diario de Santo Domingo.
30-1902 EL DIARIO Salía en Santiago a la muerte de R. Cáceres.

OCUPACIÓN NORTEAMERICANA, 1916-1924
31-1923 EL SIGLO En elecciones de 1924 defendía los intereses
32-1923 LA OPINION Revista. Se convirtió en diario 1927 y durante la
33-1924 PATRIA Órgano nacionalismo y contrario política H. Vásquez.

GOBIERNO DE HORACIO VÁSQUEZ, 1924-1930
34-1925 EL MONITOR Bisemanario política criticaba a H. Vásquez
35-1927 LA OPINIÓN Organo no oficial del Trujillismo
28 EL MUNDO Diario de la capital de tendencia horacista.

DICTADURA DE RAFAEL L. TRUJILLO, 1930-1961
37-1940 LA NACIÓN Órgano vespertino de la dictadura
38-1943 BOLETIN DE LA UGT Órgano del sindicalismo español anti-franquista.
39-1946 EL FEDERADO Órgano sindical vinculado al PSP, Mauricio Báez.
40-1946 JUVENTUD DEMOCRÁTICA De Izquierda vnculado al PSP
41-1946 EL POPULAR Órgano del Partido Socialista Popular
42-1961 LA NACIÓN Luego de muerte Trujillo se convirtió en opositor
42-A-1948 EL CARIBE Órgano matutino de la dictadura.
A DEMOCRÁTICA
43- Órgano Unión Cívica Nacional contraria a los a
44-1961 CATORCE DE JUNIO Lucha política contra remantes y por libertades
44-A-1961 CATORCE DE JUNIO Órgano Movimiento Revolucionario 14 de Junio
45-1965 PATRIA Órgano movimiento constitucionalista Abril 1965

En Conclusión: He puesto especial interés en presentar el proceso histórico en el que se formó la prensa dominicana, vinculando el proceso educativo con la existencia de imprentas y como los intereses políticos y los cambios económicos incidieron para su desarrollo o retranca. En ese proceso traté de demostrar que sin educación no existe prensa y menos podría existir prensa diaria y como los medios se fueron alejando de sus vínculos directos con los partidos para permitir mayores niveles de participación de la sociedad, lo que solo va a ser posible en los períodos democráticos.