Dos capítulos de la Historia del Movimiento Estudiantil dominicano, 1965-1966
Después de largas negociaciones que
pusieron fin al conflicto armado que se había iniciado el 24 de abril de 1965, los
grupos enfrentados en la contienda cívico-militar accedieron al establecimiento
del gobierno provisional del doctor Héctor García Godoy. Este gobierno de transición,
instaurado el 3 de septiembre, finalizó once meses después, el 1 de julio de
1966 con la juramentación del doctor Joaquín Balaguer como presidente de la República.
Durante el período de gobierno de García Godoy sucedieron hechos de sangre que marcaron la transición de la guerra a un gobierno civil, entre ellos el ataque al Hotel Matún, de la ciudad de Santiago, las muertes de muchos combatientes que habían formado parte de los comandos constitucionalistas y el ametrallamiento de estudiantes frente al Palacio Nacional, los días 27 de septiembre de 1965 y 9 de febrero de 1966.
Policías apostados en zona del Palacio Nacional en sept. 1965 |
Lunes 27de septiembre de 1965, 10:15 de la
mañana. Todo parecía normal en una ciudad que renacía de la guerra, a tres
semanas de la instalación del gobierno provisional del doctor Héctor García
Godoy. Terminaba la Revolución de Abril,
sin embargo, una apretada agenda política quedaba en el tapete, residuo de las
negociaciones, siendo los temas más tensos los relacionados con la
reintegración de los militares constitucionalistas a sus cuarteles, y la salida
del país de los principales oficiales de las Fuerzas Armadas que se habían
enfrentados en la contienda armada.
La mañana parecía tranquila, pero todos
sabían que no lo estaba. En las dos semanas anteriores los estudiantes de las
escuelas y liceos públicos se movilizaron por las calles y frente a los
planteles escolares todavía ocupados por los soldados extranjeros de las Fuerza
Interamericana de Paz (FIP). Era necesaria la desocupación para que los jóvenes
regresaran a sus clases. La tranquilidad resultaba ficticia, mientras el
gobierno provisional asumía el control del país en medio de rumores de que los
militares “reaccionarios” contrarios a los “rebeldes de Ciudad Nueva”,
planificaban un golpe de Estado contra el doctor Héctor García Godoy. La revista “Ahora!” que circuló en aquellos
días, reseñó el panorama de la última semana de septiembre de 1965, cuando aún
los soldados norteamericanos patrullaban la Capital y las principales ciudades
del país:
1) Proliferación de rumores
relacionados con los preparativos de un supuesto golpe de Estado contra el
gobierno provisional; 2) La ocupación militar de Radio Santo Domingo Televisión,
obligando a que la estación suspendiera la programación; 3) El asesinato a
sangre fría de un estudiante a manos de un soldado, mientras se encontraba
frente al Palacio Nacional, y 4) El
discurso del doctor Héctor García Godoy censurando este crimen y llamando al
orden.
Estudiante Tirado Calcaño |
“LO HICE PORQUE ME ESTABA AGITANDO”, así justificó el policía Antonio Cuevas Pérez la muerte del estudiante de 17 años. En la mañana del trágico lunes se sentían los preparativos de la protesta que horas después debía comenzar. Los estudiantes de las escuelas que no estaban ocupadas por los norteamericanos, marcaban la impaciencia de los organizadores que a media mañana debían dirigir los convocados hacia al Palacio Presidencial para presionar y gestionar una entrevista con el presidente García Godoy. A las diez marcharon desde los liceos y escuelas Estados Unidos de América, Salome Ureña, Brasil, Chile, Perú, Panamá del Ensanche Ozama y Unión Panamericana. Este último Liceo, que para entonces estaba ubicado en el edifico de lo que hoy se conoce como Museo de Historia y Geografía, estaba muy cerca del Palacio en la avenida México. Era la cuarta protesta estudiantil de aquel mes, y del “Panamericano” salió el joven Pedro Tirado Calcaño, camino hacia la muerte.
Momento en que uno policía dispara al joven Calcaño |
La verdad que aquel era un día cargado de
tensiones. Ese lunes con el que se iniciaba la semana, la ciudad se sentía
todavía marcada por la efervescencia revolucionaria, tal vez presagio de que muy
pronto, un adolescente de 17 años perdería la vida a manos de un policía-militar,
que solo entendía el método de disparar. El periódico “La Nación” que había
estado en manos del gobierno constitucionalistas de Francisco A. Caamaño,
durante la Guerra Patria, pero que circulaba precariamente en horas de la
tarde, trajo la trágica noticia en su página principal:
“ESTUDIANTES MONTAN PIQUETE; UNO
MUERE DE UN BALAZO: El joven estudiante fue muerto a tiros por uno de
los guardias del Palacio Nacional, mientras otros dos o trescientos de sus
compañeros exigían el abandono de los locales escolares ocupados por la Fuerza
Interamericana de Paz. El lamentable incidente se produjo minutos después que
una comisión de cuatro estudiantes fue conducida al interior de la casa de
gobierno para ser recibida por el Presidente Provisional, en la mañana de hoy”.
“El estudiante muerto Pedro Tirado Calcaño del Liceo Unión Panamericana, era parte de un grupo que en presencia de varios periodistas extranjeros estuvo lanzando consignas de “Fuera los Yanquis de Quisqueya” y otros afines. Algunos oficiales de la guardia presidencial ordenaron al grupo de manifestantes retirarse de la puerta que da acceso al Palacio Nacional por la calle Pedro Henríquez Ureña. Al desplazarse en dirección de la Doctor Delgado, en tanto repetían las consignas acompañadas de voces como: “Asesinos…genocidas…etc.” Los militares les exigían retirarse de las verjas. El autor del disparo, quien portaba un fusil Máuser, no pudo ser identificado, no obstante habérselo solicitado a uno de los oficiales. El estudiante fue recogido por varios de sus compañeros en interés de trasladarle al más próximo centro médico, resultando inútil ese esfuerzo. El cadáver del joven Calcaño, que presentaba una herida de bala con orificio de entrada por la espalda, fue llevado a la morgue de la Clínica Internacional en donde fue examinado por los médicos destacados allí. El autor de la muerte del estudiante dijo a un oficial que le interrogó al respecto: “lo hice porque me estaba agitando”.
Doctor Héctor García Godoy presidente provisional de Republica Dominicana, 1965-1966 |
El lamentable hecho de sangre fue
reseñado por la revista “Ahora!” del 3 de octubre de 1965 y en sus páginas
aparecieron las primeras fotos del alevoso crimen. También el periódico “New
York Post”, cuyos periodistas estuvieron cubriendo la protesta, trajo imágenes
en la que se ve el policía disparando mientras el joven con sus manos levantada
y de espalda va cayendo herido de muerte en medio de sus compañeros escolares.
El dialogo que activó el gatillo alegre del policía Militar Antonio Cuevas
Pérez, como lo narra un periódico, fue el
siguiente:
“Tú me
torturaste una vez”, dijo Tirado Calcaño. –Y ahora te mato, si te pones en el medio, le contestó Cuevas Pérez.
–Pues mátame, ripostó Tirado Calcaño,
al tiempo que le daba la espalda y alzaba ambas manos. Cuevas Pérez,
acostumbrado—al igual que los demás genocidas—a matar gente desarmada, sobó su
rifle, apuntó y disparó un solo tiro que fulminó la vida de Tirado Calcaño”.
Así lo contó el periódico “Patria” del 2 de octubre de 1965.
Policía en posición de combate, 27 de septiembre 1965 |
El incidente sangriento obligó a que el presidente provisional de la Republica se dirigiera al país, con el fin de llamar a la población para que mantuviera la calma, prometiendo tomar las medidas para que el hecho no quedara impune: “En el caso del estudiante muerto—escribió la revista Ahora!—el presidente provisional estuvo “claro”, como se dice por ahí. Dijo en su discurso que se tomarían medidas para controlar los excesos de poder de algunos militares y se refirió de modo especial a los incidentes sangrientos con motivo de la llegada del ex presidente constitucional, Juan Bosch”, quien regresó al país el sábado 24 de septiembre.
De lo que pasó esa mañana frente al
Palacio, resulta importantísimo el testimonio del periodista Chino Bujosa, uno
de los líderes estudiantiles presentes en la protesta donde perdió la vida Pedro
Tirado Calcaño. El Chino, al comentar una nota que yo había publicado sobre
aquel crimen durante el gobierno de Godoy,
escribió el siguiente testimonio:
“Yo estuve en esa manifestación”:
“Como líder de
la Unión de Estudiantes Revolucionarios (UER) fui escogido en una Comisión
integrada por un estudiante de la Juventud Revolucionaria Cristiana (JRC) de
nombre “Vargas Vila” y una joven del Liceo Estados Unidos de América. Ya en el
despacho del Presidente Provisional Héctor García Godoy le plantee las demandas
del estudiantado consistentes en la salida inmediata de las tropas yanquis de
los planteles públicos y del país y la reapertura del año escolar.
“El encuentro
con el mandatario para mí fue muy frustratorio pues “Vargas Vila” y la joven
cuando yo terminé de plantear las referidas demandas lo que hicieron fue
pedirles trabajos, viviendas y otras canonjías. Tan pronto ello ocurrió me paré
de la silla y de manera enérgica le dije al mandatario que nosotros—la Comisión—no había sido escogida para pedirle
nada personal al Presidente sino demandas del estudiantado. Inmediatamente me
retiré acusando a los referidos comisionados de traidores.
“Me dirigí a los manifestantes que estaban acalorados y agitados por los efectos de un sol radiante. Al subirme en la verja del Palacio, que da a la calle Méjico, lateral a la puerta, arengué a los estudiantes sobre los resultados de la gestión de la Comisión, a la vez para denunciar a los que se atrevieron de forma aviesa a aprovechar el encuentro con el Mandatario para pedir canonjías personales.
“Mientras estaba hablándoles a los
estudiantes, el joven Pedro Tirado Calcaño, colocado frente a la verja
celosamente vigilada por tropas del Ejército,
del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA) y la Policía
Militar, entró en discusión acalorada con el Policía Antonio Cuevas. Escuché y
vi cuando Calcaño se colocó de espalda al policía y le decía “dispara, dispara
asesino”, escuchándose de inmediato el disparo mortal.
“Ante el hecho, y amenazado por los guardias y
policías de repetir la acción, bajé de la verja y fui de los que con Otto
Pichirilo, Defillo, Ramoncito Martínez, Pedro Lora y otros líderes
estudiantiles de la UER levantamos el cadáver que presentaba un impacto con
entrada en la espalda y salida frontal cerca del corazón. Cargamos el cadáver y
en brazos recorrimos la calle Méjico y al llegar a la Avenida Duarte en
dirección norte, encontramos a los gringos acantonados en el “cordón de
seguridad” colocados en forma de combate. Esa agresiva postura de la soldadesca
yanquis no detuvo la marcha fúnebre de los estudiantes quienes desafiando a los
yanquis cruzaron el cordón de seguridad con el cadáver en dirección a su
residencia donde se realizaría su velatorio.
“Durante todo
el tiempo solo se escuchaba un grito !Fuera Yanquis! !Policía Asesina!! !
Salida de las tropas yanquis de los planteles escolares! Cruzamos el cordón a
pesar de la oposición de los invasores y así terminó este triste episodio y
como siempre el crimen quedó impune a pesar de que se identificó al Policía
Militar victimario”. (Testimonio
del periodista José Bujosa Mieses).
Es justo resaltar este hecho que le
costó la vida a Pedro Tirado Calcaño, para cuando se escriba la historia del
Movimiento estudiantil dominicano, se recuerde que aquel adolescente de 17 años
también ofrendó su vida por la libertad, la soberanía y la educación del pueblo
dominicano.
Muchos de los protestantes el 9 de febrero de 1965 eran niños de las escuelas publicas de la capital |
El día de la matanza del 9 de febrero, la ciudad estaba patrullada por militares de la Fuerza Interamericana de Paz (FIP) |
Brunilda Amaral resultó herida durante el ataque policial. |
Al salir la comisión del
Palacio a las diez de la mañana y cuando Romeo Llinas se dirigía a los estudiantes para explicar lo
que estaba sucediendo en relación a la entrevista con el presidente, se inició
el ametrallamiento. Miembros de
El país paralizado, obligó al
presidente Godoy, el 10 de febrero, a movilizar tropas militares, destituir al
jefe de
Los estudiantes protestaban por recursos para la educación y la desocupación de los planteles escolares, hasta ese momento la mayoría ocupados por los americanos |
La paralización general fue convocada por un comité de huelga encabezado por Miguel de Soto, Pedro Julio Evangelista, Alfredo White, G. Ventura Decena y Enrique D’orville, además de las organizaciones sindicales FOUPSA, FENATRAICA, FENEPIA Y LA FED.
Uno de los estudiantes asesinados el 9 de febrero de 1966 |