jueves, abril 13, 2006

VIRIATO FIALLO CONTRA DICTADURA TRUJILLO

VIRIATO FIALLO CONTRA LA DICTADURA DE TRUJILLO

Por Alejandro Paulino Ramos
(Publicado en Vetas núm. 76, Santo Domingo, Abril 2006)
(En la presente colaboración para la revista Vetas encontrará el lector una brevísima reseña sobre la participación de los intelectuales dominicanos en la vida política nacional durante los primeros años de la tiranía de Rafael Trujillo; una cronología biográfica de Viriato Fiallo, y una valiente carta que un grupo de damas dirigió públicamente al entonces joven dirigente antitrujillista).
Con el inicio del gobierno despótico de Rafael Leonidas Trujillo Molina los grupos culturales del país creados y dirigidos por intelectuales, entraron en un período de crisis que llevó a su desaparición y sus líderes a las cárceles, a la inactividad o a la integración al proyecto trujillista.Desde que se inició la dictadura surgieron nuevas organizaciones culturales disidentes, como fue el caso de la "Juventud Minorista", creada el 14 de marzo de 1930 con fines científicos, literarios y políticos, integrada por José Antinoe Fiallo, Max Lovatón, Mario Rafael Lluberes y otros jóvenes de la ciudad de Santo Domingo, mientras que las mujeres se agruparon, a partir del 16 de mayo de 1931 en la Acción Femenina Dominicana.Antes había aparecido en Santiago de los Caballeros la Asociación de Instrucción y Socorro para Obreros y Campesinos, AISOC, fundada el 8 de junio de 1931, que llegó a contar con más de 600 miembros y en ella, según su presidente, empezó a fundirse con la inquietud ideológica, el espíritu de resistencia contra la incipiente tiranía. En ese año también se constituyó Acción Cultural, en Santo Domingo, presidida por Manuel A. Peña Batlle. Esta apuntaba a ser la respuesta organizada de los intelectuales renovadores y revolucionarios a la naciente dictadura.La primera crisis significativa de Acción Cultural se manifestó el 2 de septiembre de 1931, cuando un grupo de intelectuales presentó su renuncia a la postulación de la Junta Superior Directiva de la sociedad. El sector trujillista se preparaba para asaltar y tomar la directiva, lo que llevó a Gilberto Sánchez Lutrino, Viriato A. Fiallo, L. A. Machado González y Carlos Larrazábal Blanco a tomar la decisión de renunciar de la sociedad: "Esta determinación nuestra la ha provocado la circunstancia de que se le haya dado al proceso eleccionario un carácter que nunca estuvo en nuestra intención mantener".Días después de la constitución de Acción Cultural comenzó a operar, a principio de agosto de 1931, El Ateneo Dominicano. La reunión en que fue fundada se celebró en el Salón de Actos de la Universidad de Santo Domingo y contó con la presencia del presidente Rafael Trujillo.A finales de 1933 ya Acción Cultural se encontraba paralizada por la crisis que la afectaba y por las presiones que sobre el movimiento cultural realizaban las autoridades del gobierno. En una información titulada "El Paradójico Hernández Franco", está plasmada la situación anotada: "No sabemos qué le pasa a ‘Acción Cultural’. Aquellos éxitos iniciales han ido desapareciendo implacablemente. Muy de cuando en cuando da señales de vida con un acto de cultura; pero el público se muestra remiso y no acude a sus salones".El estado de miedo que abarcó las actividades culturales de la época quedó reseñado en una carta pública enviada al diario La Opinión, el 8 de septiembre de 1931, por Rafael A. Peña, quien protestó porque el periódico había inforamdo días antes que él había leído, en el acto constitutivo de Acción Cultural, un "escrito revolucionario". Aunque el señor Peña aceptó que seguía siendo un revolucionario, aclaró al periódico que su nota podía crearle "inconvenientes" con las autoridades.En cuanto a la ciudad de Santiago, esta fue un hervidero de actividades cívicas, culturales y revolucionarias en los primeros años de la dictadura. Se constituyeron organizaciones y las ya existentes fueron tomadas para fines que sutilmente apuntaban contra el gobierno. En 1932, como parte de esas actividades, se creó la primera Universidad Popular y Libre del Cibao, como iniciativa de Juan Isidro Jimenes-Grullón y utilizando para esos fines los salones de la Sociedad Amantes de la Luz, de la cual él era presidenteEn febrero de 1933, la sociedad Amantes de la Luz de Santiago cerró sus puertas por falta de recursos, debido a que el Estado dejó de entregarle la subvención que se le tenía asignada. La dictadura de Trujillo se fue imponiendo a través del chantaje, la manipulación, la represión y el miedo, y las sociedades fueron desapareciendo mientras algunos de sus líderes iban a la cárcel, morían en los centros de torturas, o se iban asimilando al gobierno.El venezolano Horacio Blanco Fombona, quien tuvo la gallardía de tocar temas que ya muchos informadores temían abordar, y por lo que en varias ocasiones fue presionado por las autoridades, informó en 1934 el cierre del ciclo. La dictadura había vencido: "Hace dos o tres años que se notaba en el país una gran actividad cultural. Frecuentemente en centros sociales como el Club ‘Nosotras’, ‘Acción Cultural’, ‘El Ateneo’, se dictaban conferencias, muchas veces interesantes, a las cuales concurría un numeroso público ávido de conocimientos. Llegamos a alentar grandes esperanzas ante tal panorama. Pero no sabemos lo que nos ha sucedido"La intelectualidad, que soñó por mucho tiempo con un Estado moderno y una sociedad alejada del caudillismo, se encontró de pronto atrapada en las garras de la más cruel e inhumana dictadura conocida en la República Dominicana, y Viriato A. Fiallo no fue la excepción.En 1929 este profesor firmó, junto a varios maestros de la Escuela Normal Superior, una carta oponiéndose a la destitución del director de esa institución Osvaldo García de la Concha. La cancelación del director, así como la pública protesta y renuncia de los profesores (véase Vetas No.73, de 2005), estaba relacionada con la circulación de un manifiesto a favor de la Autonomía Universitaria y Escolar.Iniciada la dictadura de Trujillo el profesor Fiallo mantuvo su actitud a favor de la reforma y autonomía en la educación, así como del mejoramiento ético y moral de la escuela dominicana. Con ese fin dictaba conferencias y dirigía la sección de Filosofía y Ciencias Pedagógicas en Acción Cultural.Sus planteamientos tenían resonancia en su medio: Acción Cultural acogió en 1932, su planteamiento para establecer en el país una Universidad Popular, donde se enseñara economía política, hacienda publica, estudios de la constitución dominicana, nociones de enseñanza cívica, agricultura y ganadería, psicología, legislación escolar, periodismo e historia de la literatura dominicana.En relación a la Reforma Universitaria, Trujillo envió al congreso, cuatro días después de su toma de posesión como presidente, una carta planteando la modificación de la Ley de Enseñanza Universitaria (el 20 de agosto de 1930), lo que desencadenó protestas estudiantiles de los integrantes de la Asociación de Estudiantes Universitarios (ANEU), y de algunos profesores. La ley fue declarada de urgencia y aprobada como fue enviada por el Poder Ejecutivo.A partir de la promulgación de la ley todos los profesores, rectores, y servidores del sistema educativo dominicano serían nombrados por el presidente de la República, provocando la valiente y solitaria oposición del diputado Rafael F. Bonnelly, quien dijo, al momento de discutirse el proyecto: "Yo he salido graduado de la Universidad de Santo Domingo: tengo la espiración de que se consagre la autonomía universitaria que destruye este proyecto sometido por el ejecutivo. Antes, -dijo él–, el Consejo Nacional de Educación nombraba al rector y los profesores, pero la ley aprobada de urgencia en vez de aumentar la autonomía universitaria la restringe." En la discusión sólo Bonnelly votó en contra y más tarde tendría que renunciar.Mientras esto sucedía, los adeptos al régimen comenzaban a apoderarse de las estructuras de las organizaciones culturales y educativas, persiguiendo y destituyendo a los que criticaban las medidas y que resistían plegarse a los intereses del nuevo gobierno. La presión llevó a la renuncia de varios miembros de la Acción cultural, entre ellos Viriato A. Fiallo y Antinoe Fiallo. Antes de su renuncia, al primero ya se le había destituido de la Escuela Normal.La cancelación llevó a un grupo de discípulas, estudiantes de la Escuela Normal, a firmar y hacer publicar una carta de solidaridad con el maestro destituido. Esta carta tiene singular valor para el movimiento feminista dominicano porque revela cómo esas damas enfrentaban con valentía el régimen tiránico que se iniciaba, al expresar solidaridad a un auténtito dirigente cultural y político que iniciaba una ejemplar vida antitrujillista.Biografía de un gran héroe dominicanoLa imagen que han tenido los dominicanos de Viriato A. Fiallo es la del gran dirigente en oposición al régimen tiránico de Rafael Trujillo, en los primeros años de la década de los sesenta del siglo pasado, cuando no sólo fue el líder indiscutido del enorme alud antitrujillista que significó la Unión Cívica Nacional, sino además el derrumbamiento de ese movimiento patriótico tras la derrota ante el Partido Revolucionario Dominicano, PRD, y el nuevo ícono de la vida política nacional, Juan Bosch.Mucho se dijo entonces que el gran error de Viriato Fiallo fue convertir el movimiento patriótico Unión Cívica Nacional, que derivó en un monstruo de popularidad y prestigio antitrujillista, en un partido político para terciar en las elecciones de diciembre de 1962, las que perdió de manera humillante ante Juan Bosch. Viriato no volvió a levantarse políticamente.Pero la historia previa de Viriato Fiallo es la de un verdadero héroe nacional, arrojado, valiente, víctima del régimen sanguinario de Trujillo.
Como un aporte a su memoria a continuación consigno una brevísima cronología de su vida:Viriato Alberto Fiallo nació el 28 de octubre de 1895.Graduado de Institutor Normal, 1914. Graduado de Bachiller en Ciencias y Letras,1915. Graduado de Maestro Normal, 1915. Designado Profesor de la Escuela Normal Superior de Santo Domingo, 1915.Desde la Asociación de Maestros Normales y Asociación de Estudiantes Universitarios tomó parte en las luchas contra la Intervención Norteamericana, 1916-1924.Elegido Presidente de la Asociación de Estudiantes Universitarios, 1920.Obtuvo el titulo de Médico Cirujano en la Universidad de Santo Domingo, 1922.Presidente de la Asociación de Maestros de Santo Domingo, 1927.Dirigente del Comité directivo del Movimiento Pro-Autonomía Escolar y Universitaria, 1929. Fundador y profesor de filosofía de la Facultuad Libre de Filosofía de la Universidad de Santo Domingo, 1932.Elegido presidente de la sección de filosofía de Acción Cultural, 1932.Dirige el Plan de Acción Cultural para la creación de la Primera Universidad Popular de las Antillas, 1932. Miembro fundador de Acción Cívica Dominicana, 1932. Destituido como profesor de la Escuela Normal Superior de Santo Domingo, 1932. Elegido como presidente de la Academia Dominicana de Filosofía, 1934.Ejerce la Medicina y dicta conferencias médicas y filosóficas, 1934-1946. Visita la isla de Cuba y entra en contacto con el exilio antitrujillista, 1946.Encarcelado en la Fortaleza Ozama, 1946. Junto a toda su familia se asila en la Misión diplomática de Colombia, 1947.Encarcelado en la Cárcel Publica de San Cristóbal acusado del delito de oposición al régimen de Trujillo, 1951. Recluido en la cárcel de San Cristóbal por el mismo delito de oposición al régimen, 1952. Al finalizar la tiranía, fundó la sociedad patriotita Unión Cívica Nacional, UCN, 1961.Participa como candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de 1962, en una campaña electoral sin precedentes en el país, en que se vuelcan al activismo político las grandes masas populares del país.
Una carta para la historia:
Santo Domingo, R.D.Abril 30 de 1932. Señor Profesor Viriato A. Fiallo:
Muy querido maestro:Fue con júbilo sincero y cordial que en días pasados celebramos la decisión del Consejo Nacional de Educación que desestimaba la petición que hiciera el Director de la Escuela Normal, de la separación de Ud. de su cargo de profesor de dicho establecimiento. Y es con la más profunda pena, con la más grande desilusión, que hemos sabido que Ud. siempre ha sido separado, y que, por tanto, Ud. nos deja.Existe, pues, una realidad material, esto es, la de un alejamiento personal, y su silla de profesor, que siempre ha sabido ennoblecer, será ocupada por otro, pero hay la realidad moral de que Ud. no se va, de que no nos deja porque Ud. queda muy dentro de nuestros espíritus dándonos el tónico de sus enseñanzas.Y otra cosa no es posible. Su manera de ser maestro, tan serena, tan cordial y tan llena de sabiduría, hace profunda impresión. Usted nos ha enseñado, no sólo la ciencia que está en los libros, sino ha hecho algo más, nos ha enseñado la ciencia del amor a la CIENCIA y no sólo eso nos ha enseñado sino otras muchas cosas que se aprenden cuando Ud. deja caer de sus labios una palabra de perdón para los que tratan de hacerle daño; cuando ensalza las virtudes de la Patria y tiene fe en ella; o cuando nos explica algo de su saber tan sano y juvenil como carente de pedantería y orgullo. Es que Ud. no es simplemente un profesor, Ud. es MAESTRO y orgullosos estamos que lo haya sido de nosotros, como sentimos cierta agradable fruición en pensar que mañana lo será de nuestros hijos. Esta, Señor Fiallo, más que un voto de adhesión es una prueba espontánea de admiración y cariño, pues su conducta como profesor y educador, y como hombre público y privado es completamente diáfana. Esta carta se la dirigimos, querido y respetado maestro, en momento que nos parece oportuno, expresándole un sentimiento sincero, que estamos seguros, es el mismo sentimiento libre de nuestros compañeros. Con la más cordial simpatía y el más sincero respeto, lo saludan sus discípulas: Florida Villaverde, Margarita Najri, Radha Isis Fiallo, Celia Acevedo, Oliva Pina, Carmen Delia Segura, Lila Moreno, Zoraida León, Amada Soto, Olga Gautier.
.(La Cuna de América, 8 de mayo de 1932).

sábado, abril 08, 2006

Juan Bosch, Boanerges Núñez y Alejandro Paulino Ramos: Debate

Una saeta blanca y perfumada para una carta rosa llena de pesadumbre

Por: Alejandro Paulino Ramos

Parece que el escritor Boanerges Núñez se sintió aludido al leer mi humilde articulo “Juan Bosch en la revista Repertorio Americano” (Vetas no.73), cuando en realidad lo estaba honrando. En el articulo que tanta urticaria provocó en nuestro crítico amigo yo dije: “Sobre los escritos de Juan Bosch en Repertorio se ha dicho que fue Pedro Henríquez Ureña quien gestionó la publicación. A finales del año 2002, Boanerges Núñez dijo en Listín Diario, lo siguiente: “Hubo un acontecimiento que fue determinante en su vida de escritor incipiente. Todo sucedió a principios de los años treinta, al encontrarse con Pedro Henríquez Ureña en el Café Paliza de la calle El Conde. Bosch tenía entonces vientres años y fue a llevarle dos cuentos para que se los publicara en la revista Repertorio Americano de Costa Rica (…).” (Todas las negritas son mías, apr).

Y dije además: “No ponemos en dudas la afirmación de Núñez, pero da la impresión de que Bosch tuvo que esperare la llegada de Pedro Henríquez Ureña al país en 1931, para que sirviera de contacto con Repertorio Americano, cuando desde antes ya varios dominicanos estaban relacionados con esa publicación”. Como se ve, no era mi intención molestar, ni criticar a nuestro critico escritor, pero seguimos teniendo dudas de que fuera como él lo plantea en su tan publicado y sazonado párrafo (desde aquel día de 1982 que apareció en el Listín, ya son cuatro),

No debemos aceptar todo lo que aparece escrito como verdad acabada. Por ejemplo, el señor Núñez manipula los dos primeros párrafos del articulo escrito por Bosch, no se con qué fin, o si fue un simple error de lectura y (fallida) transcripción, para decir que Bosch dijo que todo “sucedió a principios de los años treinta, al encontrarse con Pedro Henríquez Ureña en el Café Paliza de la calle El Conde (…)”. Bosch no dijo esto en su artículo. Leamos lo que realmente escribió en Isla Abierta el Profesor Juan Bosch, en su primer párrafo: “El consejo me lo dio el entonces Superintendente General de Enseñanza –que todavía la alta dirección de la educación pública dominicana no estaba encabezada por un secretario de Estado—en la casa de la calle El Conde donde vivía con su hermano, el Dr. Rodolfo Henríquez Laurazón, que había venido de Cuba, donde la única universidad del país –la de La Habana—había sido cerrada por la dictadura de Gerardo Machado. En esa ocasión –que no era la primera—fui a verlo para llevarle dos cuentos que don Pedro quería mandar a revistas literarias del Continente (..)”..

Por lo tanto amigo, usted se inventó que fue en la Cafetería Paliza de El Conde. Por cierto, en su Carta rosada esconde el bulto y en el tercer párrafo, sin que medie una autocrítica, comienza la cita de Bosch con “En esa ocasión –que no era la primera—“. Me parece que usted se solidarizó tímidamente con el “error” cometido en su importante escrito en el Litín Diario, pero vamos a excusarlo, son cosas del oficio.

Apoyándose en los datos aparecidos en mi fallido escrito (gracias por darle la categoría de investigación), usted concluye con un alarido de placer (eureka): ¡!“De donde se comprueba que efectivamente Pedro Henríquez Ureña fue quien le diligenció la publicación de esos dos cuentos”!! Y yo le pregunto ¿Cuáles dos cuentos?: ¿Los Vengadores?, ¿Los forzados? o ¿La mujer?. Vuelva y lea mi humilde artículo y dígame cuales son “esos dos cuentos”pues en Repertorio sólo apareció en ese año Los vengadores y yo señalo tres cuentos en revistas diferentes. Sigo pensando que tienes problemas de lectura.

Pero además, Bosch no dice en su artículo que Pedro Henríquez envió los cuentos a Repertorio Americano. Bosch lo que dijo fue lo siguiente: “fui a verlo para llevarle dos cuentos que don Pedro quería mandar a revistas literarias del Continente, una de ellas la bien conocida Repertorio Americano (…).”Por cierto, como Bosch no dice cuales fueron los cuentos, usted disparó pero simplemente salvas. Sin embargo, le di la oportunidad de conocer Los vengadores y usted dice que “quizás” sin proponérmelo ¿eureka? Se lo dejo de tarea: demuestre usted cual fue el otro cuento publicado en Repertorio y estará haciendo un aporte a la biografía del Profesor Bosch. Mientras tanto, mis dudas se acrecientan.

De acuerdo a usted, y le doy toda la razón en esto, “hay que tomar en cuenta en ese momento Juan Bosch era un escritor muy joven que nunca dejaría de aprovechar la presencia en el país de tan ilustre maestro.” Pero sigo teniendo mis dudas sobre lo que usted dice, pues el Profesor Bosch desde antes de conocer a P.H.U. enviaba sus cuentos para ser publicados en revistas extranjeras. En una carta a su amigo Mario Sánchez, fechada en Caracas el 5 de marzo de 1930, cuando todavía no conocía a Don Pedro Henríquez Ureña, le dijo a su amigo: ¡Paradoja rara hermano! Hoy, cuando apenas puedo tenerme en pié (ésta la escribo desapasionadamente, un amigo raro me cedió papel, maquinilla y sellos) es cuando escribo mis mejores cuentos. Estoy enviando hoy uno a “Puerto Rico Ilustrado”(No se ruborice, lea esa carta facsimilar en la, para usted, al parecer insignificante biografía de Bosch escrita por Guillermo Piña Contreras. El biógrafo de Bosch se cuidó de los que no respetan el trabajo ajeno, francos tiradores de los que trabajan con esfuerzo para aportar a la sociedad, al decir: “Sin pretender ser una biografía, imágenes de una vida, nos puede dar una idea de cómo Juan Bosch se convirtió en uno de los dominicanos más destacados del siglo XX”

En la carta de Bosch hay un párrafo que retrata la estatura del MAESTRO Juan Bosch y lo que él significó para los dominicanos, contrario a otros maestros de la perversidad y la muerte, que le fueron contemporáneos: “..Tal vez algún día podamos triunfar, a fuerza de trabajo, de perseverancia, de honestidad (el hambre no deshonra, ¿verdad? de sacrificio..”Y él triunfó por encima de la mezquindad y el vicio, dejando una legión de seguidores y discípulos.

Hay un párrafo, el ultimo de su interesante escrito que no quiero pasar por alto, aquel donde dice que Guillermo Piña Contreras “En su “Cronología”salta de 1930 a 1933”. Es correcto su planteamiento, todos los que admiramos a Bosch tenemos el deber de reconstruir con aportes los vacíos que puedan aparecer en sus biografías.

En Vetas numero 65 del 2003 (Juan Bosch funda el Conchoprimismo Literario), yo intenté, posiblemente volviendo a fallar, poner mi humilde granito de arena. En aquella ocasión dije: “En principio, en el campo de la poesía Bosch se declaró admirador del Movimiento Postumista, pero en el cuento y la novela quiso crear su propia escuela, a la que bautizó “El Conchoprimismo Literario”, no sin que aparecieran, en el mundo literario dominicano los que se burlaron y hasta trataron de ridiculizarlo. (…). Aunque Juan Bosch ya había publicado varios cuentos, cuando comenzó a promover su “escuela”era todavía un desconocido en el mundo literario dominicano y hasta lo creían inexistente pues había gente que creía que se trataba de un seudónimo. (…). Juan Bosch fue desde el principio cuentista y se dio a conocer a partir de 1931 en la revista Bahoruco, dirigida por el venezolano Horacio Blanco Fombona”quien además dijo de él “En breves paginas capta un suceso, un ambiente y con una sobriedad, digna de encomio, escribe su relato. Nos parece que a la República Dominicana le ha aparecido un buen cuentista. Bosch es vegano de nacimiento y acaba de retornar al país de un viaje de dos años por la península y por algunos países Hispanomaricanos de los que rodean el Mar Caribe”.

Por ultimo, nos falta determinar quién envió Los Vengadores a Repertorio Americano. ¿Fue Juan Bosch, así sin la E. como él, no usted, lo explica en “Evocación de Pedro Henríquez Ureña, en Isla Abierta del sábado 30 de junio de 1984, pp.36-37, o fue Don Pedro Henríquez Ureña quien lo envió a Joaquín García Monge?

Esta fallida perfumada saeta blanca para una carta rosa va acompañada de un facsímil del cuento que apareció en Repertorio Americano, y usted, sin necesidad de una buena y potente lupa puede leer: “Repertorio Americano/Los Vengadores/ Envío de su autor”. No descarto que Henríquez Ureña facilitara a Bosch la dirección y quien sabe si hasta una recomendación para su amigo García Monge, pero la publicación del cuento aparecido expresamente con esa nota de “envío del autor”, cuando ninguno de los trabajos de dominicanos publicados en Repertorio traen esta observación, simplemente ratifican mi duda, es muy posible que Pedro Henríquez Ureña no enviara el cuento de Bosch.
Sólo me queda felicitarlo por su exitoso intento para provocar el debate. Por mi parte es todo. Saque su pluma del ristre, deje la pesadumbre, introdúzcala en el tintero y ayudemos a reconstruir la biografía del dominicano más grande del siglo XX. Lo demás es simplemente perder el tiempo.

(publicado originalmente en Vetas y Vetas Digital núm. 76, en abril del 2006). www.blogalaxia.com