sábado, abril 08, 2006

Juan Bosch, Boanerges Núñez y Alejandro Paulino Ramos: Debate

Una saeta blanca y perfumada para una carta rosa llena de pesadumbre

Por: Alejandro Paulino Ramos

Parece que el escritor Boanerges Núñez se sintió aludido al leer mi humilde articulo “Juan Bosch en la revista Repertorio Americano” (Vetas no.73), cuando en realidad lo estaba honrando. En el articulo que tanta urticaria provocó en nuestro crítico amigo yo dije: “Sobre los escritos de Juan Bosch en Repertorio se ha dicho que fue Pedro Henríquez Ureña quien gestionó la publicación. A finales del año 2002, Boanerges Núñez dijo en Listín Diario, lo siguiente: “Hubo un acontecimiento que fue determinante en su vida de escritor incipiente. Todo sucedió a principios de los años treinta, al encontrarse con Pedro Henríquez Ureña en el Café Paliza de la calle El Conde. Bosch tenía entonces vientres años y fue a llevarle dos cuentos para que se los publicara en la revista Repertorio Americano de Costa Rica (…).” (Todas las negritas son mías, apr).

Y dije además: “No ponemos en dudas la afirmación de Núñez, pero da la impresión de que Bosch tuvo que esperare la llegada de Pedro Henríquez Ureña al país en 1931, para que sirviera de contacto con Repertorio Americano, cuando desde antes ya varios dominicanos estaban relacionados con esa publicación”. Como se ve, no era mi intención molestar, ni criticar a nuestro critico escritor, pero seguimos teniendo dudas de que fuera como él lo plantea en su tan publicado y sazonado párrafo (desde aquel día de 1982 que apareció en el Listín, ya son cuatro),

No debemos aceptar todo lo que aparece escrito como verdad acabada. Por ejemplo, el señor Núñez manipula los dos primeros párrafos del articulo escrito por Bosch, no se con qué fin, o si fue un simple error de lectura y (fallida) transcripción, para decir que Bosch dijo que todo “sucedió a principios de los años treinta, al encontrarse con Pedro Henríquez Ureña en el Café Paliza de la calle El Conde (…)”. Bosch no dijo esto en su artículo. Leamos lo que realmente escribió en Isla Abierta el Profesor Juan Bosch, en su primer párrafo: “El consejo me lo dio el entonces Superintendente General de Enseñanza –que todavía la alta dirección de la educación pública dominicana no estaba encabezada por un secretario de Estado—en la casa de la calle El Conde donde vivía con su hermano, el Dr. Rodolfo Henríquez Laurazón, que había venido de Cuba, donde la única universidad del país –la de La Habana—había sido cerrada por la dictadura de Gerardo Machado. En esa ocasión –que no era la primera—fui a verlo para llevarle dos cuentos que don Pedro quería mandar a revistas literarias del Continente (..)”..

Por lo tanto amigo, usted se inventó que fue en la Cafetería Paliza de El Conde. Por cierto, en su Carta rosada esconde el bulto y en el tercer párrafo, sin que medie una autocrítica, comienza la cita de Bosch con “En esa ocasión –que no era la primera—“. Me parece que usted se solidarizó tímidamente con el “error” cometido en su importante escrito en el Litín Diario, pero vamos a excusarlo, son cosas del oficio.

Apoyándose en los datos aparecidos en mi fallido escrito (gracias por darle la categoría de investigación), usted concluye con un alarido de placer (eureka): ¡!“De donde se comprueba que efectivamente Pedro Henríquez Ureña fue quien le diligenció la publicación de esos dos cuentos”!! Y yo le pregunto ¿Cuáles dos cuentos?: ¿Los Vengadores?, ¿Los forzados? o ¿La mujer?. Vuelva y lea mi humilde artículo y dígame cuales son “esos dos cuentos”pues en Repertorio sólo apareció en ese año Los vengadores y yo señalo tres cuentos en revistas diferentes. Sigo pensando que tienes problemas de lectura.

Pero además, Bosch no dice en su artículo que Pedro Henríquez envió los cuentos a Repertorio Americano. Bosch lo que dijo fue lo siguiente: “fui a verlo para llevarle dos cuentos que don Pedro quería mandar a revistas literarias del Continente, una de ellas la bien conocida Repertorio Americano (…).”Por cierto, como Bosch no dice cuales fueron los cuentos, usted disparó pero simplemente salvas. Sin embargo, le di la oportunidad de conocer Los vengadores y usted dice que “quizás” sin proponérmelo ¿eureka? Se lo dejo de tarea: demuestre usted cual fue el otro cuento publicado en Repertorio y estará haciendo un aporte a la biografía del Profesor Bosch. Mientras tanto, mis dudas se acrecientan.

De acuerdo a usted, y le doy toda la razón en esto, “hay que tomar en cuenta en ese momento Juan Bosch era un escritor muy joven que nunca dejaría de aprovechar la presencia en el país de tan ilustre maestro.” Pero sigo teniendo mis dudas sobre lo que usted dice, pues el Profesor Bosch desde antes de conocer a P.H.U. enviaba sus cuentos para ser publicados en revistas extranjeras. En una carta a su amigo Mario Sánchez, fechada en Caracas el 5 de marzo de 1930, cuando todavía no conocía a Don Pedro Henríquez Ureña, le dijo a su amigo: ¡Paradoja rara hermano! Hoy, cuando apenas puedo tenerme en pié (ésta la escribo desapasionadamente, un amigo raro me cedió papel, maquinilla y sellos) es cuando escribo mis mejores cuentos. Estoy enviando hoy uno a “Puerto Rico Ilustrado”(No se ruborice, lea esa carta facsimilar en la, para usted, al parecer insignificante biografía de Bosch escrita por Guillermo Piña Contreras. El biógrafo de Bosch se cuidó de los que no respetan el trabajo ajeno, francos tiradores de los que trabajan con esfuerzo para aportar a la sociedad, al decir: “Sin pretender ser una biografía, imágenes de una vida, nos puede dar una idea de cómo Juan Bosch se convirtió en uno de los dominicanos más destacados del siglo XX”

En la carta de Bosch hay un párrafo que retrata la estatura del MAESTRO Juan Bosch y lo que él significó para los dominicanos, contrario a otros maestros de la perversidad y la muerte, que le fueron contemporáneos: “..Tal vez algún día podamos triunfar, a fuerza de trabajo, de perseverancia, de honestidad (el hambre no deshonra, ¿verdad? de sacrificio..”Y él triunfó por encima de la mezquindad y el vicio, dejando una legión de seguidores y discípulos.

Hay un párrafo, el ultimo de su interesante escrito que no quiero pasar por alto, aquel donde dice que Guillermo Piña Contreras “En su “Cronología”salta de 1930 a 1933”. Es correcto su planteamiento, todos los que admiramos a Bosch tenemos el deber de reconstruir con aportes los vacíos que puedan aparecer en sus biografías.

En Vetas numero 65 del 2003 (Juan Bosch funda el Conchoprimismo Literario), yo intenté, posiblemente volviendo a fallar, poner mi humilde granito de arena. En aquella ocasión dije: “En principio, en el campo de la poesía Bosch se declaró admirador del Movimiento Postumista, pero en el cuento y la novela quiso crear su propia escuela, a la que bautizó “El Conchoprimismo Literario”, no sin que aparecieran, en el mundo literario dominicano los que se burlaron y hasta trataron de ridiculizarlo. (…). Aunque Juan Bosch ya había publicado varios cuentos, cuando comenzó a promover su “escuela”era todavía un desconocido en el mundo literario dominicano y hasta lo creían inexistente pues había gente que creía que se trataba de un seudónimo. (…). Juan Bosch fue desde el principio cuentista y se dio a conocer a partir de 1931 en la revista Bahoruco, dirigida por el venezolano Horacio Blanco Fombona”quien además dijo de él “En breves paginas capta un suceso, un ambiente y con una sobriedad, digna de encomio, escribe su relato. Nos parece que a la República Dominicana le ha aparecido un buen cuentista. Bosch es vegano de nacimiento y acaba de retornar al país de un viaje de dos años por la península y por algunos países Hispanomaricanos de los que rodean el Mar Caribe”.

Por ultimo, nos falta determinar quién envió Los Vengadores a Repertorio Americano. ¿Fue Juan Bosch, así sin la E. como él, no usted, lo explica en “Evocación de Pedro Henríquez Ureña, en Isla Abierta del sábado 30 de junio de 1984, pp.36-37, o fue Don Pedro Henríquez Ureña quien lo envió a Joaquín García Monge?

Esta fallida perfumada saeta blanca para una carta rosa va acompañada de un facsímil del cuento que apareció en Repertorio Americano, y usted, sin necesidad de una buena y potente lupa puede leer: “Repertorio Americano/Los Vengadores/ Envío de su autor”. No descarto que Henríquez Ureña facilitara a Bosch la dirección y quien sabe si hasta una recomendación para su amigo García Monge, pero la publicación del cuento aparecido expresamente con esa nota de “envío del autor”, cuando ninguno de los trabajos de dominicanos publicados en Repertorio traen esta observación, simplemente ratifican mi duda, es muy posible que Pedro Henríquez Ureña no enviara el cuento de Bosch.
Sólo me queda felicitarlo por su exitoso intento para provocar el debate. Por mi parte es todo. Saque su pluma del ristre, deje la pesadumbre, introdúzcala en el tintero y ayudemos a reconstruir la biografía del dominicano más grande del siglo XX. Lo demás es simplemente perder el tiempo.

(publicado originalmente en Vetas y Vetas Digital núm. 76, en abril del 2006). www.blogalaxia.com


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