domingo, noviembre 20, 2005

AGRUPACIONES CULTURALES, 1960-1970


LOS GRUPOS LITERARIOS

Por: Alejandro Paulino Ramos

(En la foto Aquiles Azar, fundador de la agrupación La Mascara)

La guerra civil de Abril de 1965 y la participación de los escritores de la Generación del sesenta en ella, abrió la puerta a las definiciones teórico-prácticas con las que se llevó la poesía a nivel de compromisos con la cotidianidad y los intereses políticos-ideológicos de una parte de los escritores dominicanos. El medio organizacional para cumplir con esos fines fueron los grupos literarios, y la competencia entre ellos el reflejo vulgar de las líneas partidarias de la época.

La poesía de sus integrantes fue el compromiso social «la conocieron después de los escombros. /Por el hijo que estuvo. /Y no aparece, / por la sangre que tiñe las aceras. / Por el intenso olor a pólvora quemada» (Pedro Caro. Conocimiento de la Ciudad).
Aquella consigna de “Unidad”, surgida en la guerra, y el interés en la prevención de los niveles de “esclarecimiento” alcanzados en 1965, fueron parte del motivo del surgimento de los grupos y su objeto “la formación de la conciencia de la literatura como un oficio; y la imprescindible formación teórica para ejercerla,..(Enrique Eusebio, Bloque No.2). El primer agrupamiento en aparecer fue La Máscara (1965), integrando a poetas de la clase media conservadoras (véase Tony Raful, «Lo Social en la poesía dominicana), y dirigida por Héctor Díaz Polanco, Aquiles Azar y Lourdes Billini. Otros grupos aparecieron en lad provincias como reflejo natural de los que surgían en la capital de la República: Admiversa (dirigida por Mora Serrano), y Escritores del Cibao, por ejemplo.

A fines de 1965, encabezados por Miguel Alfonseca y Ramón Francisco e integrados por Iván García, Enriquillo Sánchez, René del Risco y Mauricio Veloz Maggiolo, surgió El Puño, y su formación anunciada en la revista Testimonio Número 17, de Enero de 1967. Rafael Julián en Bloque No.2, lo señala como el más digno de estudio y del cual se esperaba mayor permanencia, producto de un fenómeno social jamás visto en nuestro país: la Revolución de Abril, como un desprendimiento de El Puño y reagrupamiento de escritores que no estaban vinculados a grupos, surgió La Isla (1966); con ese nombre se intentaba romper con el aislamiento de los dos los pueblos que ocupaban “La Española”. Dirigido por Antonio Lockward Artiles e integrado por Fernando Sánchez Martínez, Pedro caro, Wilfredo Lozano, Jimmy Sierra, Andrés L. Mateo, y Rutinel Domínguez. En a1967, influenciado por los poetas de El Puño y La Isla, apareció La Antorcha, dirigida por Mateo Morrison, Enrique Eusebio, Rafael Abreu mejía, Soledad Álvarez y poetas que habían pertenecido a los grupos anteriores.

Este último grupo se constituyó en el núcleo principal de lo que luego se llamaría La Joven Poesía Dominicana. Muchos de estos poetas también formaron parte Del Movimiento Cultural Universitario.

En cuanto Al Bloque de Jóvenes Escritores, el último de importancia en aparecer (1973), este trató de romper el aislamiento, y la desintegración de los agrupamientos anteriores, así como impulsar una actividad literaria Fecunda. El Bloque, fue dirigido por Rafael Julián, Mateo Morrison, Antonio Lockward Artiles, Héctor Amarante, Rafael Abreu Mejía y Diógenes céspedes.

Todos los grupos, con excepción de La Máscara, fueron influenciados por las ideas socialistas, la solidaridad con las luchas antiimperialistas y el partidismo de izquierda de los años sesenta y principio de los setenta. Para 1974, ya habían desaparecido dando paso a una a nueva generación en la poesía dominicana: La Joven Poesía Dominicana.

NARRATIVA DOMINICANA: LA MÁSCARA

En los últimos meses de 1965 se organizaron en la ciudad de Santo Domingo, los grupos literarios La Máscara y El Puño. El primero, integrado por intelectuales de “la clase conservadora”, y el segundo por “revolucionarios”. Se da por cierto que La Máscara fue la primera agrupación cultural y literaria después de finalizada la guerra. Sus integrantes fueron principalmente, Héctor Díaz Polanco (teórico de la agrupación), Lourdes Billini y Aquiles Azar, y su principal aporte el impulso de la cuentística dominicana.

La Máscara nace en la época en que la “poesía salio de la trinchera y se refugio en el piano bar, los cinematógrafos y las piernas de las oficinistas” (Alexis Gómez, Antología de Franklin Gutiérrez), y en la que el tema urbano “va a constituir la fuente primaria de inspiración”. Sus integrantes y los que luego van a formar otros grupos, son “muchachos nacidos y educandos en la ciudad, estudiantes universitarios, activistas políticos, militantes de partidos revolucionarios, o simplemente profesores, actores, publicistas”. (Antología de José Alcántara Almanzar)

Aquiles Azar, principal de La Máscara (Bloque No. 2), dice de su nacimiento lo siguiente. “La Máscara, agrupación que nació debido a una necesidad en el año 1965; un grupo de jóvenes se reúnen tentativamente una primera, segunda y hasta tercera vez para dejar constituida dicha agrupación”. El nacimiento de El puño y luego La Isla “despierta un gran interés en que la trayectoria la dirige el grupo “La Máscara”. Este es el grupo que inicia y patrocina toda una serie de movimientos de índole cultural”. (Véase entrevista en Cada Uno Dios, de Clodomiro Moquete)

El objetivo de La Máscara, era la “búsqueda y descubrimiento de valores en todos los campos y las artes”, realizaban exposiciones de pintura, presentaban obras de teatro, conferencias sobre aspectos culturales, cursillos de música (los de “apreciación musical” de Don Julio Ravelo iniciados en el 1966, celebrados en su casa, fueron iniciativa de la agrupación), de literatura y los concursos de cuentos, auspiciados por E. León Jiménez (1966-1971), que abrieron las puertas a los narradores de los Sesentas.

Su primer concurso de cuentos fue convocado en agosto de 1966 y ganado por Miguel Alfonseca, René del Risco, Enriquillo Sánchez, y Abel Fernández Mejía, Armando Almanzar, y Rubén Echavarría. Todos, menos Fernández Mejía, eran miembros del grupo cultural El Puño, el cual mantuvo debates y “competencia” con La Máscara. El jurado fue integrado por el profesor Juan Bosch, Máximo Aviles Blonda y Héctor Incháustegui Cabral.

Las razones de la desaparición de La Máscara, guarda relación, para Rafael Julián, con la falta de intereses comunes, y por estar la agrupación formada por “pequeños burgueses”. Para Aquiles Azar fue “la falta de elementos y de personas que quisieran continuar la labor que dicha agrupación empezó” la que puso fin en 1972 a la agrupación.

La Máscara, al igual que las demás organizaciones de la época, fue afectada por el “subdesarrollo económico” que implicaba, a decir de Rafael Julián, una ausencia de tradición institucional, lo que impedía que en el país se desarrollara el espíritu de corporación. La Máscara, y sus famosos concursos de cuentos, fue la academia donde muchos de los narradores de hoy aceptaron ser evaluados y publicados. El desarrollo de la cuentística es el aporte fundamental de la agrupación cultural y literaria La Máscara.


REVOLUCIONARIOS Y POESÍA: EL PUÑO

La agrupación El Puño surgió a finales de 1965 imitando a los novelistas del Boom (véase a Carlos E. Deive), y sus integrantes mas importantes los fueron Ramón Francisco, (guía del grupo), Miguel Alfonseca, Armando Almánzar, Rafael Vásquez, Iván García, Antonio Lockward Artiles, Rene Del Risco Bermúdez, Enriquillo Sánchez, Y Marcio Veloz Maggiolo.

El Puño fue en sus posiciones sumamente contestatario y desde su fundación, vinculado con el movimiento revolucionario, de los primeros en denunciar la dictadura que se había iniciado en 1966: “ahora quieren imponer el bozal/ los que pidieron la muerte/ los que pidieron el degüello de retoños.../Los que furiosos crispaban como anciana hojarasca/ porque al amanecer después de las matanzas/ se oía el canto ronco de los hombres,/.../ esos ahora quieren imponer el silencio”. (Miguel Alfonseca. A los que tratan de imponer el bozal).

En aquellos tiempos sus integrantes no eran muy conocidos; eran personas “que, aunque con mucho talento, carecían de formación en las ciencias sociales. La mayor parte... ni siquiera eran profesionales. No conocían las leyes que rigen el proceso social e histórico. Su trayectoria política, pura y limpia, la habían agotado por intuición y por pasión juvenil” (Rafael Julián. Bloque No. 2). Eran revolucionarios y algunos vinculados a organizaciones socialistas, y como tales influenciados por las luchas políticas de posguerra.

Publicaban la Colección El Puño dirigida por Iván García y Miguel Alfonseca, en la que aparecieron Hotel Cosmos, cuentos de Antonio Lockward, La Guerra y los Cantos, poemas de Miguel Alfonseca, y se llego a anunciar El jubilo de la sangre, de René del Risco, así como la novela Demasiado lejos, de Iván García. El objetivo de la colección era la de “publicar las creaciones de los jóvenes escritores dominicanos desconocidos aun por una gran parte de nuestro pueblo”. Esos escritos representaban “una visión, un panorama de nuestra época desde una generación comprometida con su tiempo y con su pueblo” (la Guerra y los cantos de Miguel Alfonseca).

Su desintegración fue producto de las disidencias internas, provocadas por las “concepciones disímiles” de sus miembros “sobre el papel que debe cumplir la literatura y el arte en general” (Rafael Julián. Bloque No. 2), y por las divisiones iniciadas en el Movimiento 14 de Junio, Movimiento Popular Dominicano, y otras organizaciones revolucionarias. El Puño desaparece, dice Rafael Julián, porque de “sus miembros, unos se convierten en peones del imperialismo norteamericano y de la alta burguesía criolla mediante la publicidad; otros, los menos, se dedican a la docencia universitaria, al ejercicio de sus profesiones y al periodismo”

Del fraccionamiento surgió como desprendimiento del El Puño, el grupo La Isla dirigido por Antonio Lockward quien encabezaba el ala radical de la organización. El puño fue el grupo “mas digno de estudio, y el único del cual se esperaba mayor permanencia. En primer lugar, porque se nutrió de personas con iguales antecedentes políticos; y en segundo lugar, porque fue el producto de un fenómeno social jamás visto en nuestro país: la revolución de abril. Sin embargo, con este grupo cultural vamos a ver que después de expirado el momento patriótico, la individualidad de cada ciudadano (en este caso cada artista), con sus flaquezas, necesidades, debilidades y resabios ideológicos” lo llevo a su desaparición.

LITERATURA Y SOCIEDAD: LA ISLA

La Isla surgió a finales de 1966, fruto de la divergencia política y cultural que estremeció el campo revolucionario. Al calor del debate ideológico, cuando el 14 de Junio se dividía entre “transformistas” y “no transformistas”, y en el MPD debatían la “primera” y “segunda posición”, que provocó su división, se produjo la salida de Antonio Lockward y otros de la agrupación El Puño, creando de inmediato La Isla. La división de El Puño, dice Rafael Julián, estuvo relacionada con la discusión sobre el papel de la literatura y el arte en la sociedad dominicana.

El nombre de La Isla surgió, como una idea de Antonio Lockward Artiles, buscando romper el aislamiento dominico-haitiano, pues se entendía que entre los dos pueblos existían identidades en las luchas políticas y en el campo cultural. Andrés L. Mateo dice que el grupo surgió con un manifiesto “cuyo contenido expresa nítidamente una cosmovisión que revisa en términos revolucionarios las instancias de la existencia y el arte”.

Sus integrantes se definieron en el manifiesto, cuatro años después, como “jóvenes intelectuales de extracción popular” que participaban en el desarrollo de eventos culturales en diversas barriadas de la capital y del interior creando algunas obras artísticas de relativo valor cultural y revolucionario y dándole al pueblo el poder creador de los valores culturales, además de oponerse “a la tesis reaccionaria de crear un arte que tenga su razón de ser en sí mismo”.

Entre sus integrantes, “jóvenes entre los 16 y 35 años, con distinguibles dones de actores, escritores, poetas, dramaturgos, ensayistas y otros géneros literarios (véase ¡Ahora No.202, 1967), se encontraban Antonio Lockward Artiles (el líder del grupo), José Ulises Rutinel Domínguez (deportado durante los 12 años de Balaguer), Fernando Sánchez Martínez, Norberto James, Rómulo Medrano Marte, Fausto Pérez (del Rosal), Freddy Castillo, Pedro Caro (no llegó a ser formalmente miembro), Juan González (Macobi), Wilfredo Lozano y Andrés L. Mateo; este ultimo considerado por Rutinel Domínguez, por su propia producción, como el de mayor calidad y sensibilidad poética del grupo.

Sus encuentros se realizaban los sábados en la tarde en el hogar de Lockward, en El Conde casi esquina Santomé, otras veces en el de Rutinel, en la calle Salcedo numero 11, y en el Club Enriquillo, en la calle del mismo nombre.

Lockward define el grupo como el de mayor conciencia sobre los problemas del intelectual en los países atrasados, y planteaba una literatura que obedeciera al “realismo critico”. El grupo publicó, como Colección La Isla: Los poemas de la sangre, de Jorge Lara (seudónimo de Rutinel Domínguez) y Sobre la marcha, de Norberto James, así como Portal del mundo, de Andrés L. Mateo, y Ferrocarril central, de Antonio Lockward.

La agrupación publicaba además Ediciones Futuro, folletos que vendían a los interesados en los temas literarios, cuando visitaban los clubes culturales del país, y era notorio ver sus escritos en la revista ¡Ahora! Y en suplemento dominical de El Nacional. Además formaron en la Universidad el Movimiento Poético Universitario.

El final del grupo llegó cuando una parte de sus integrantes se hicieron profesionales, cambiaron su vocación por un salario, salieron del país o les llegó “el viento frío”; después de 24 años, casi todos se han mantenido del lado de la dignidad y apegados a valores revolucionarios y democráticos.

POETAS CONTRA LOS DOCE AÑOS

La firma del Acta Institucional, puso fin al enfrentamiento armado y a la ocupación militar americana de 1965. Los hombres y mujeres que combatieron para instaurar un régimen democrático que aniquilara los residuos del trujillísmo, marcharon a sus pueblos y barrios, llevando la esperanza de que todo fuera una pausa en el combate.

En medio de la guerra fría, la vuelta del neotrujillísmo que encabezaba Joaquín Balaguer en 1966, significó una derrota momentánea de las fuerzas liberales y una reinstalación de la dictadura sin Trujillo, pero con los mismos actores, sólo que ahora el pueblo, que había saboreado el poder de las armas, no estaba en condiciones de aceptar pasivamente.

Los Doce Años (1966-1978), fueron de una alta represión y de resistencia en todos los frentes; con el interés puesto en la vuelta a la revolución. Los sectores se reorganizaron y definieron sus estrategias, y los poetas no quedaron al margen: se organizaron y influenciados por las ideologías que matizaron la guerra. Así surgieron muy pronto, los grupos literarios y culturales: La Isla, EL Puño, La Antorcha, La Máscara, y El Bloque de Jóvenes Escritores; algunos reclamando un espacio en las luchas, otros de claras tendencias conservadoras. Surgieron los talleres literarios Jacques Viau, Cesar Vallejo, Domingo Moreno Jiménes, Sánchez Lamouth, el Movimiento Cultural Universitario, y en medio de la represión los Clubes Culturales de donde salieron poetas y narradores.

Surgieron y fortalecieron los suplementos culturales del Listín Diario, La Noticia y la revista Ahora; surgió el movimiento Pluralista, la Generación de posguerra evolucionó en busca de nueva definición; bajo su amparo surgió La Joven Poesía Dominicana. Fueron doce años de intensas actividades político-culturales, y de enfrentamientos con la dictadura: los recitales poéticos y las presentaciones artísticas muchas veces terminaban bajo los efectos de los gases lacrimógenos y de los disparos indiscriminados.

Poetas y escritores iban a la cárcel por el simple hecho de haber aparecido al momento de un allanamiento un libro de Marx, Lenin o de Platón en sus libreros. Ana Celia Lantigua, miembro del Movimiento Cultural Universitario pasó largos meses prisionera en La Victoria, y un joven panadero de la barriada de Los Minas, Daniel Cabrera (El Lego), que había escrito un poema en el homenaje a Jacques Viau, hecho prisionero y fusilado en una de las paredes del Cementerio de ese popular sector.

René del Risco, uno de los más importantes poetas de nuestro país, no resistió el sabor de la parcial derrota y terminó con su vida en un “accidente” de transito en el Malecón de la capital. Otros se fueron acomodando a la nueva situación, se dedicaron a la publicidad, aunque siguieron escribiendo poemas y la revolución y “la lucha de clases” fue quedando en el olvido; se cambió el sentido ideológico en la poesía, algunos se hicieron metafísicos, otros evangélicos, y los más, marcados por el viento frío del que nos habló René, se convirtieron en alcohólicos y contertulios de cafeterías y discotecas; pero todos, o casi todos mantuvieron como norte, públicamente o en secreto, un rechazo permanente contra la dictadura y su principal ejecutor: Joaquín Balaguer. No es raro, entonces, que al lado de este prolifero escritor, rara vez aparezca un poeta de la generación del sesenta, pues tuvieron que enfrentarse con el neotrujillísmo que por largos años representó el anciano caudillo.

LA ANTORCHA: LA JOVEN POESIA DOMINICANA

La antorcha surgió como grupo poético-cultural bajo la influencia de El Puño y la Isla, en el ultimó cuatrimestre de 1967 y se convirtió a partir de 1970 en el núcleo principal de lo que temprano se llamó La Joven Poesía Dominicana, cuyos integrantes formaron parte de la Generación del Setenta.

En la revista Ahora (25 de septiembre de 1967), apareció un trabajo titulado los Grupos Juveniles Culturales, reclamando a su favor la ayuda de la sociedad dominicana “Esta ayuda se puede y debe prestar en cualquier momento y de cualquier manera, aunque solo sea asistiendo a los actos culturales que presentan esos grupos, o haciendo oír nuestras voces para que se les reconozcan como entidades progresistas y necesarias, y se les ubique en el sitial merecido. Hace poco hizo su aparición en esta capital el grupo cultural La Antorcha, cuando algunos de sus miembros participaron en un concurso literario y cuando presentaron un drama teatral en un colegio católico…”

La agrupación se formó, de acuerdo a Enrique Eusebio, para preservarse del aislamiento cultural, aunque su unión nunca pasó de ser una “Juntura”, pues no hubo una organización coherente, ni una base programática que asegurara su permanencia. Eran, todos los grupos de entonces, acantonamientos ideológicos cerrados.

El líder de la agrupación La Antorcha y que luego formó La Joven Poesía, lo fue el poeta y trabajador cultural Mateo Morrison (véase Tony Raful, Lo Social en la Poesía Dominicana). Entre los integrantes de la agrupación se encontraban además Soledad Álvarez, Rafael Abreu Mejía, Johnny (Alexis) Gómez Rosa, Enrique Eusebio y José Molinasa. En ellos se dejó sentir el espíritu revolucionario y “La Solidaridad antiimperialista” de aquellos tiempos: del 14 al 21 de Junio de 1969, junto a El Puño y la Isla, organizaron una semana de solidaridad con el pueblo haitiano.

Además, a finales de 1971 los integrantes de los referidos grupos celebraron, en el paraninfo de Ciencias Médicas de la UASD, un foro poético en el que participaron Andrés L. Mateo, Domingo de Los Santos, Enrique Eusebio, Alexis Gómez, Luis Manuel Ledesma, Norberto James. René del Risco y Rafael Abreu Mejía.

El grupo La Antorcha se reunía para estudiar, leer poemas y discutir sus escritos en las casas de sus integrantes, especialmente en el hogar de Morrison en la barriada conocida como Cruz de Mendoza, aunque recuerdo las reuniones que celebraban en el sector La Milagrosa, en Los Minas, en la residencia de Única, una esbelta mulata revolucionaria que apoyaba las actividades culturales de aquellos días.

Enrique Eusebio, tratando de definir lo que fue el grupo (en encuesta hecha por Diógenes Céspedes para la revista Bloque), dijo que en La Antorcha “nos limitamos a ser un grupo de amigos que hacíamos actividades en común: como lecturas de poemas, recitales, conferencias, etc... y apenas, dimos a la luz un solo número de la revista Destellos.

La Antorcha, al igual que sus predecesores La Mascara, el Puño y la Isla desapareció a finales de 1972, dando paso a la formación de la agrupación Bloque de Jóvenes Escritores Dominicanos (véase a Enrique Eusebio, Auditórium no. 37, de 1973) y al movimiento de transición que marcó la literatura de entonces: La Joven Poesía Dominicana.




domingo, noviembre 13, 2005

UNIVERSO POETAS MUERTOS. Edwin

PALABRAS SOBRE “EL UNIVERSO DE LOS POETAS MUERTOS”.

octubre del 2004. 8 p.m. Acto de su puesta en circulación la noche del 6 de
(Alejandro Paulino Ramos).

Ustedes han sido convocados en este día, para hablar de la muerte, de los poetas y sus versos, para hablar de la humildad, la ignorancia, la exclusión y la mediocridad, que todo aparece narrado en la vida de los personajes de la ultima novela de Edwin Disla; también para rendir homenaje y recordar a los poetas ido, que ya muchos no recuerdan ni conocen, pero que todavía recorren su calle el Conde en busca del Roxys, del Panamericano, el Jai-Ali, La Cafetera y el Parque Colón.

Quiero comenzar leyéndole un párrafo escrito por Carlos Gómez Doorly, un poeta que ya no está y que dice textualmente: “La muerte es la sombra no reflejada del Absoluto y por eso no debe preocupar tanto al poeta. El ser vive hoy y vivirá mañana, esa es la única constante. El poema es la visión acabada o inacabada del ser y de las cosas...La poesía es autocreativa todo el tiempo, como voz preferida del Eterno, más allá del tiempo”.

Esta noche también nos hemos reunido en este recinto, para celebrar una fiesta muy especial; la de poner en circulación tres nuevos libros de la autoría de Edwin Disla. Cuando dije que son tres nuevos libros, tal vez algunos han pensado que estoy equivocado, pues dos de ellos “Un Período de Sombras” y “Vida de un Tormento” habían circulado en los años de 1993 y 1997, mientras que “El Universo de los Poetas Muertos” aparece hoy por primera vez.

Pero yo no he cometido el error que pueden haber pensado, pues esos dos libros, aunque circularon hace tiempo ya están agotados, y además, los que ponemos en circulación hoy, son versiones ampliadas, corregidas y modificadas en muchos aspectos de la trama, personajes y acontecimientos.

Con estas tres novelas, el amigo Edwin Disla, que es Ingeniero Civil graduado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, se consagra definitivamente como uno de los principales narradores dominicanos. Antes, había publicado el ensayo “Historia de la Revolución de Nicaragua”, en 1988, además de varios cuentos costumbristas.

En “Un Período de Sombras”, que circuló en 1993 con el titulo de “Historia de un Períodos de Sombras”, Disla narra la lucha política de la juventud dominicana, desde los años finales de la dictadura de Trujillo hasta los “Doce Años de Balaguer”. Corren por sus paginas, escritas en estilo ameno, la historia novelada de tres décadas del pueblo dominicano, desencadenados en los sueños inconclusos de la revolución liberadora.

En cuanto a “Vida de un Tormento”, las nuevas generaciones tienen en esta novela la oportunidad, a través de la vida de Morin y Mercedita, de conocer aspectos medulares de cómo el dictador hizo de nuestro país una finca, donde todo, absolutamente todo, era convertido en su propiedad, controlada por el abuso, la maldad, la opresión y el miedo.

De las tres novelas que hoy estamos presentando en esta sala, “El Universo de los Poetas Muertos”, está llamada a ser una obra que renovará la forma de escribir novela en la República Dominicana y de paso les quitará el sueño a muchos de nuestros poetas vivos, endiosados en los fríos rituales de capillas excluyentes.

Creo, si no estoy equivocado, que “El Universo de los Poetas Muertos” es la primera novela que se escribe en la República Dominicana donde todos los personajes están muertos o a punto de morir y desde ese plano, tan lejano de la vida, se nos presentan con todos sus vicios y virtudes.

“El Universo de los Poetas Muertos”, narra una parte de lo que en días no muy lejanos, fue la ciudad colonial con sus calles, sus poetas, plazoletas y locos. Y sin proponérselo nos recuerda la arteria del Conde con sus restaurante Roxys, La Cafetera, y el Panamericano hasta desembocar sobre las frías sillas y el aroma del café hirviente del Palacio de la Esquizofrenia, donde los contertulios muertos y vivos hacían gala de sus intelectos y los poetas, muchos de ellos también idos, corregían apresurados sus últimos versos.

Recordemos a Rafael Abreu Mejía, uno de nuestros grandes poetas muertos, tal vez sentado en la cafetería del Conde, releyendo con desesperación: “Cuánta/ cuántas veces/ la muerte/ ha venido a buscarme/ y cuántas/ cuántas veces/ se ha ido/ sin llevarme/ (que si no fuera/ por la vida/ la muerte nada/ tendría que hacer/ entre nosotros)/ Yo soy materia y forma.../perderé la forma/ pero seguiré viviendo/ en la materia”.

O Recordemos a uno de los poetas del “Universo” y también excluido, a Oscar Gil Díaz, gritarle a la muerte: “Oh, muerte recién nacida por fin ha llegado./ Un polvillo de moléculas hunde tu silencio/ / en el momento preciso de decir la palabra/que besa sorprendido el instante querido”

En esta novela de Edwin Disla, no son los poetas los que mueren. La que muere es la poesía asesinada por el personaje tenebroso engendrado en ella misma; por eso se me antoja que Gacho, el hijo de Andrés en la novela, es el inquisidor que termina destruyendo el universo de los poetas y asesinando de paso la poesía, que en los últimos veinte años del siglo XX, ha estado vinculada, sin proponérselo, con la calle del Conde y el Palacio de la Esquizofrenia.

Por otro lado, se siente en la novela de Disla, aquel radical movimiento poético de los años ochenta y noventa, con sus Talleres literarios y presentimos desandando por sus paginas a los humildes, los engreídos y a la poesía perseguida. Entre los pocos personajes de esta novela, que son principalmente Ramiro, Lina, Andrés y El Gacho, uno encuentra a un Ramiro temeroso por las criticas de los escritores inquisidores, “que sin haber publicado un libro y sin haber estudiado a fondo el arte de escribir poesía ya se creían mejores poetas que Octavio Paz, Cesar Vallejo y Neruda, y desde esa óptica veían a sus colegas del taller como pobrediablos perdidos en sus mediocridades”.

El nudo de la novela “El Universo de los Poetas Muerto”, se inicia con la boda de Ramiro y Lina, los personajes principales, y el accidente automovilístico que lleva a Lina a la muerte y a Ramiro a un estado de coma. En medio del accidente que lo lleva a la muerte, acontece su desdoblamiento. Desde entonces Ramiro muriendo en el hospital, estará sentado en su universo, el restaurante de la calle El Conde, que era también el universo de los poetas vivos y muertos. Edwin ubica el Universo de los Poetas Muertos en la cafetería de la calle El Conde esquina Meriño, por lo que podemos leer sobre Andrés, lo siguiente:

En Santo Domingo, después de regresar de París, Andrés “siguió con la costumbre parisiense de hacer vida literaria en los cafés, y eligió el del Conde como su lugar favorito, llamado posteriormente Palacio de la Esquizofrenia porque se transformaba en el universo de los poetas, pintores, novelistas, historiadores y dramaturgos de esos años”.

Ruben Echavarría escribió en 1986, sobre uno de los poetas de la Cafetería, lo siguiente: “Carlos Doorly hubiera podido vivir en un palacio por proceder de una familia adinerada, pero prefirió crear el suyo propio donde pasa los días y hasta las noches. Su palacio no se encuentra en Buckingham-, sino en la mesa número 8 de la “Cafetería El Conde”...Como todo palacio en el mundo éste también tiene su nombre: “El Palacio de las Esquizofrenias” . El Grupo Doorly ha estado muchas veces a punto de desintegrarse pero sus miembros han reconsiderado su actitud, al reconocer en Carlos a un extraño líder de un mundo inexistente pero que a ellos les gusta y les resulta necesario. (y allí) Día y noche –vivos y muertos- dialogan en un mundo de humo y de “morir soñando, de amor y de discordia”

Y desde allí, desde las mesas y sillas de aquella cafetería, toda la trama se va desarrollando, en medio de la lluvia, con sus poetas, apariciones y muertes.

Es desde este restaurantes que Ramiro nos cuenta su propia vida de poeta fracasado, así como la de una Lina, que simboliza la poesía reprimida, humillada en el Taller Cesar Vallejo y su afán por vivir de este difícil arte. Una Lina que sustentaba la tesis de que la poesía de hoy carecía de público y de que los versos tradicionales, sino eran transformando tomando en consideración el pensamiento del pueblo, iban a morir como las fábulas y las epopeyas; también nos cuenta Ramiro la historia de un Andrés excluido y auto endiosado.

Y a la puerta del restaurante, la presencia permanente del monstruo jorobado y asesino, amenazando la poesía, mientras que su padre, Andrés, angustiado por la amenaza de muerte de su sueño busca un respiro en la metafísica y a través ella la salvación de su universo.

Ese Gacho es el resultado poético de aquellos tiempos, “...el producto vivo de tu vagancia, de tu dedicación a un arte muerto como la poesía ¡y eres tan estúpido que ni cuentas te das de eso! ¡eres tan estúpido que no te das cuenta que el universo de ustedes los poetas es un universo muerto”.

Pero, como parte de la trama Gacho, el jorobado asesino de su padre poeta, está destinado a motivar a los señores del Karma para reencarnar a Andrés en otro ser más exitoso, que pudiera convertir la poesía en una de las ramas más importantes del saber universal. Solo que termina asesinando a todos los presentes en el universo de Andrés, incluyendo su propia vida, mientras que Ramiro parece ya no tener excusas para seguir sentado en un restaurante donde todos parecen que se han ido del universo de los poetas muertos.

Fue entonces cuando Ramiro, el poeta que no llegó a crecer, esposo de Lina, (la poesía por vocación humillada y perseguida), llegó a pensar que ya todo estaba perdido, y se preguntó ¿Adonde irás ahora poeta a escribir tus versos, a armar tu revista, a leer tus libros y a ver tus cuadros? ¿Qué otra cafetería te albergará? ¿Qué nuevos grupos vas a formar?”

Pero Ramiro que en estado de coma parece que se marcha junto a la poesía, se bate entre la muerte y la vida como si de aquella desgracia, contenida en los últimos veinticinco años de la literatura dominicana, todavía quedara la esperanza.

MUCHAS GRACIAS.

UNIVERSO POETAS MUERTOS

PALABRAS SOBRE “EL UNIVERSO DE LOS POETAS MUERTOS”.

Acto de su puesta en circulación la noche del 6 de octubre del 2004. 8 p.m.

Alejandro Paulino Ramos

Ustedes han sido convocados en este día, para hablar de la muerte, de los poetas y sus versos, para hablar de la humildad, la ignorancia, la exclusión y la mediocridad, que todo aparece narrado en la vida de los personajes de la ultima novela de Edwin Disla; también para rendir homenaje y recordar a los poetas ido, que ya muchos no recuerdan ni conocen, pero que todavía recorren su calle el Conde en busca del Roxys, del Panamericano, el Jai-Ali, La Cafetera y el Parque Colón.

Quiero comenzar leyéndole un párrafo escrito por Carlos Gómez Doorly, un poeta que ya no está y que dice textualmente: “La muerte es la sombra no reflejada del Absoluto y por eso no debe preocupar tanto al poeta. El ser vive hoy y vivirá mañana, esa es la única constante. El poema es la visión acabada o inacabada del ser y de las cosas...La poesía es autocreativa todo el tiempo, como voz preferida del Eterno, más allá del tiempo”.

Esta noche también nos hemos reunido en este recinto, para celebrar una fiesta muy especial; la de poner en circulación tres nuevos libros de la autoría de Edwin Disla. Cuando dije que son tres nuevos libros, tal vez algunos han pensado que estoy equivocado, pues dos de ellos “Un Período de Sombras” y “Vida de un Tormento” habían circulado en los años de 1993 y 1997, mientras que “El Universo de los Poetas Muertos” aparece hoy por primera vez.

Pero yo no he cometido el error que pueden haber pensado, pues esos dos libros, aunque circularon hace tiempo ya están agotados, y además, los que ponemos en circulación hoy, son versiones ampliadas, corregidas y modificadas en muchos aspectos de la trama, personajes y acontecimientos.

Con estas tres novelas, el amigo Edwin Disla, que es Ingeniero Civil graduado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, se consagra definitivamente como uno de los principales narradores dominicanos. Antes, había publicado el ensayo “Historia de la Revolución de Nicaragua”, en 1988, además de varios cuentos costumbristas.

En “Un Período de Sombras”, que circuló en 1993 con el titulo de “Historia de un Períodos de Sombras”, Disla narra la lucha política de la juventud dominicana, desde los años finales de la dictadura de Trujillo hasta los “Doce Años de Balaguer”. Corren por sus paginas, escritas en estilo ameno, la historia novelada de tres décadas del pueblo dominicano, desencadenados en los sueños inconclusos de la revolución liberadora.

En cuanto a “Vida de un Tormento”, las nuevas generaciones tienen en esta novela la oportunidad, a través de la vida de Morin y Mercedita, de conocer aspectos medulares de cómo el dictador hizo de nuestro país una finca, donde todo, absolutamente todo, era convertido en su propiedad, controlada por el abuso, la maldad, la opresión y el miedo.

De las tres novelas que hoy estamos presentando en esta sala, “El Universo de los Poetas Muertos”, está llamada a ser una obra que renovará la forma de escribir novela en la República Dominicana y de paso les quitará el sueño a muchos de nuestros poetas vivos, endiosados en los fríos rituales de capillas excluyentes.

Creo, si no estoy equivocado, que “El Universo de los Poetas Muertos” es la primera novela que se escribe en la República Dominicana donde todos los personajes están muertos o a punto de morir y desde ese plano, tan lejano de la vida, se nos presentan con todos sus vicios y virtudes.

“El Universo de los Poetas Muertos”, narra una parte de lo que en días no muy lejanos, fue la ciudad colonial con sus calles, sus poetas, plazoletas y locos. Y sin proponérselo nos recuerda la arteria del Conde con sus restaurante Roxys, La Cafetera, y el Panamericano hasta desembocar sobre las frías sillas y el aroma del café hirviente del Palacio de la Esquizofrenia, donde los contertulios muertos y vivos hacían gala de sus intelectos y los poetas, muchos de ellos también idos, corregían apresurados sus últimos versos.

Recordemos a Rafael Abreu Mejía, uno de nuestros grandes poetas muertos, tal vez sentado en la cafetería del Conde, releyendo con desesperación: “Cuánta/ cuántas veces/ la muerte/ ha venido a buscarme/ y cuántas/ cuántas veces/ se ha ido/ sin llevarme/ (que si no fuera/ por la vida/ la muerte nada/ tendría que hacer/ entre nosotros)/ Yo soy materia y forma.../perderé la forma/ pero seguiré viviendo/ en la materia”.

O Recordemos a uno de los poetas del “Universo” y también excluido, a Oscar Gil Díaz, gritarle a la muerte: “Oh, muerte recién nacida por fin ha llegado./ Un polvillo de moléculas hunde tu silencio/ / en el momento preciso de decir la palabra/que besa sorprendido el instante querido”

En esta novela de Edwin Disla, no son los poetas los que mueren. La que muere es la poesía asesinada por el personaje tenebroso engendrado en ella misma; por eso se me antoja que Gacho, el hijo de Andrés en la novela, es el inquisidor que termina destruyendo el universo de los poetas y asesinando de paso la poesía, que en los últimos veinte años del siglo XX, ha estado vinculada, sin proponérselo, con la calle del Conde y el Palacio de la Esquizofrenia.

Por otro lado, se siente en la novela de Disla, aquel radical movimiento poético de los años ochenta y noventa, con sus Talleres literarios y presentimos desandando por sus paginas a los humildes, los engreídos y a la poesía perseguida. Entre los pocos personajes de esta novela, que son principalmente Ramiro, Lina, Andrés y El Gacho, uno encuentra a un Ramiro temeroso por las criticas de los escritores inquisidores, “que sin haber publicado un libro y sin haber estudiado a fondo el arte de escribir poesía ya se creían mejores poetas que Octavio Paz, Cesar Vallejo y Neruda, y desde esa óptica veían a sus colegas del taller como pobrediablos perdidos en sus mediocridades”.

El nudo de la novela “El Universo de los Poetas Muerto”, se inicia con la boda de Ramiro y Lina, los personajes principales, y el accidente automovilístico que lleva a Lina a la muerte y a Ramiro a un estado de coma. En medio del accidente que lo lleva a la muerte, acontece su desdoblamiento. Desde entonces Ramiro muriendo en el hospital, estará sentado en su universo, el restaurante de la calle El Conde, que era también el universo de los poetas vivos y muertos. Edwin ubica el Universo de los Poetas Muertos en la cafetería de la calle El Conde esquina Meriño, por lo que podemos leer sobre Andrés, lo siguiente:

En Santo Domingo, después de regresar de París, Andrés “siguió con la costumbre parisiense de hacer vida literaria en los cafés, y eligió el del Conde como su lugar favorito, llamado posteriormente Palacio de la Esquizofrenia porque se transformaba en el universo de los poetas, pintores, novelistas, historiadores y dramaturgos de esos años”.

Ruben Echavarría escribió en 1986, sobre uno de los poetas de la Cafetería, lo siguiente: “Carlos Doorly hubiera podido vivir en un palacio por proceder de una familia adinerada, pero prefirió crear el suyo propio donde pasa los días y hasta las noches. Su palacio no se encuentra en Buckingham-, sino en la mesa número 8 de la “Cafetería El Conde”...Como todo palacio en el mundo éste también tiene su nombre: “El Palacio de las Esquizofrenias” . El Grupo Doorly ha estado muchas veces a punto de desintegrarse pero sus miembros han reconsiderado su actitud, al reconocer en Carlos a un extraño líder de un mundo inexistente pero que a ellos les gusta y les resulta necesario. (y allí) Día y noche –vivos y muertos- dialogan en un mundo de humo y de “morir soñando, de amor y de discordia”

Y desde allí, desde las mesas y sillas de aquella cafetería, toda la trama se va desarrollando, en medio de la lluvia, con sus poetas, apariciones y muertes.

Es desde este restaurantes que Ramiro nos cuenta su propia vida de poeta fracasado, así como la de una Lina, que simboliza la poesía reprimida, humillada en el Taller Cesar Vallejo y su afán por vivir de este difícil arte. Una Lina que sustentaba la tesis de que la poesía de hoy carecía de público y de que los versos tradicionales, sino eran transformando tomando en consideración el pensamiento del pueblo, iban a morir como las fábulas y las epopeyas; también nos cuenta Ramiro la historia de un Andrés excluido y auto endiosado.

Y a la puerta del restaurante, la presencia permanente del monstruo jorobado y asesino, amenazando la poesía, mientras que su padre, Andrés, angustiado por la amenaza de muerte de su sueño busca un respiro en la metafísica y a través ella la salvación de su universo.

Ese Gacho es el resultado poético de aquellos tiempos, “...el producto vivo de tu vagancia, de tu dedicación a un arte muerto como la poesía ¡y eres tan estúpido que ni cuentas te das de eso! ¡eres tan estúpido que no te das cuenta que el universo de ustedes los poetas es un universo muerto”.

Pero, como parte de la trama Gacho, el jorobado asesino de su padre poeta, está destinado a motivar a los señores del Karma para reencarnar a Andrés en otro ser más exitoso, que pudiera convertir la poesía en una de las ramas más importantes del saber universal. Solo que termina asesinando a todos los presentes en el universo de Andrés, incluyendo su propia vida, mientras que Ramiro parece ya no tener excusas para seguir sentado en un restaurante donde todos parecen que se han ido del universo de los poetas muertos.

Fue entonces cuando Ramiro, el poeta que no llegó a crecer, esposo de Lina, (la poesía por vocación humillada y perseguida), llegó a pensar que ya todo estaba perdido, y se preguntó ¿Adonde irás ahora poeta a escribir tus versos, a armar tu revista, a leer tus libros y a ver tus cuadros? ¿Qué otra cafetería te albergará? ¿Qué nuevos grupos vas a formar?”

Pero Ramiro que en estado de coma parece que se marcha junto a la poesía, se bate entre la muerte y la vida como si de aquella desgracia, contenida en los últimos veinticinco años de la literatura dominicana, todavía quedara la esperanza.
MUCHAS GRACIAS.


domingo, noviembre 06, 2005

CARMITA LANDESTOY Y TRUJILLO


CARMITA LANDESTOY: UNA MUJER CONTRA LA DICTADURA


Por: ALEJANDRO PAULINO RAMOS

Diez años antes de que Jesús de Galíndez presentara su tesis “La Era de Trujillo” (1956), en la Universidad de Columbia de la ciudad de Nueva York, ya Carmita Landestoy había publicado, en la misma ciudad, su libro “!Yo también acuso!”(1946). Coincidentemente llegaron a la gran urbe con diferencia de un año, pues Carmita salió del pías en 1945 y Galíndez en 1946, y mientras estuvieron en Santo Domingo sirvieron al régimen trujillista. En sus libros, tanto Galíndez como Carmita Landestoy denunciaron la férrea dictadura de Trujillo, y aunque el primero documentó pacientemente lo que luego sería su tesis de grado, en el caso del libro de Carmita enaltece y llama la atención que fuera una mujer dominicana la que produjera ¡Yo también acuso!, su aporte a la lucha contra la tiranía. Lo peligroso y atrevido de su gesto fue lamentablemente confirmado, con el secuestro y posterior muerte de Galíndez en 1956, aun siendo él español y tener sólidos vínculos con los servicios de inteligencia norteamericanos.

Carmita Landestoy residió fuera de la República Dominicana desde 1927, regresando en 1938. Desde entonces y hasta y 1945 se integró como “fiel admiradora” a la promoción de la ejecutoria del gobierno de Trujillo y defensora de los intereses feministas.

Caminó el país como conferencista, fundó la revista Hogar y el periódico Predica y Acción; estudió en la Facultad de Filosofía de la USD y publicó el libro Temas históricos, así como el Libro de lectura, dirigido a la educación de los niños. Funcionaria importante del Partido Dominicano, dirigió el Plan de Asistencia Social para ayudar a la mujer.

Leyendo las correspondencias que Carmita Landestoy envió a Trujillo, se nota el cuidado puesto por ella en resaltar permanentemente la enfermedad de su madre, que residía en los Estados Unidos. Esa situación devino en la excusa para su salida del país cuando cayó en desgracia con el régimen, a finales de 1944.

En ese año perdió su trabajo y comenzó a ser aislada, como sucedía con todos los intelectuales que servían a la dictadura cuando alguien provocaba la duda. En carta del 19 de diciembre de 1944 le escribió a Trujillo diciéndole: “Dada la circunstancia de que yo me hallo ahora sin trabajo y sin recursos con qué hacer frente a las necesidades de la vida, además, que me es forzoso producir para hacer llevaderos a mi anciana madre, quien se encuentra en largo lecho en un hospital de Nueva York, (…), le suplico intervenir para que la Secretaria de Educación y Bellas Artes me compre la propiedad literaria de dicho libro, o me ayude, al menos, en cualquier otra forma que usted considere oportuna. Es favor que espera merecer la suscrita, que no tiene más orgullo que el de ser devota trujillista y una subalterna política suya a quien el deseo de servir a usted del mejor modo posible la ha hecho victima de acusaciones cuya injusticia sabrá Dios tomar en cuenta a quienes supieron urdirlas (negritas mías, a.p.r), sin otro propósito, sin duda, que alejarme de su protección y privarme de su honroso aprecio”. (Véase: Mis relaciones con el presidente Trujillo).

Tres semanas después, el 5 de enero le escribió a Trujillo nuevamente, pues estaba imposibilitada de “verlo personalmente”, pidiéndole le permitiera pasar a los Estados Unidos para ver a su madre “que está seriamente enferma”, y en julio del mismo año volvió a dirigirse a Trujillo, desde los Estados Unidos, diciéndole que iba a permanecer algunas semanas más en ese Pals, hasta que su hermana Consuelo se restableciera de una enfermedad. En aquellos tiempos, el miedo que todos tenían a Trujillo era tal, aun estando fuera del país, que para evitar algún daño físico contra Don Pedro Mir en Cuba y protegerlo, allegados a este escribieron a Trujillo diciéndole que el poeta estaba loco y en manos de siquiatras.

¡Yo también acuso! Fue enviado a la imprenta en julio de 1946, pero ya en diciembre de 1945, cuando su autora preparaba la edición, el gobierno de Trujillo puso a circulación un opúsculo “Mis relaciones con el presidente Trujillo” (1946), denunciándola como la trujillista que había sido, intercalando sus cartas dirigidas al tirano.


A esta publicación se refiere Carmita cuando dice en el prologo de su libro: “Ya en prensa este libro, recibo el primer pasquín de Trujillo, una forma nueva: Un folleto titulado “Mis relaciones con el Presidente Trujillo”, que ha publicado en mi nombre en Santo Domingo y que ha enviado a New York y Washington para ser distribuidos por sus esbirros. La primera página no es mía, no lleva mi firma, le siguen una parte solamente de mi correspondencia, y algo de mi labor periodística y termina con su pasquín. Debía haber pensado que el que “tiene techo de vidrio no tira piedras al vecino (…). Use el lenguaje obligado bajo su tirana (…)…Yo soy responsable de mis actos: …Yo soy la única dominicana que está haciendo una labor periodística en el exterior por los derechos humanos, esto es, contra las tiranías, por tanto yo bien sé que Trujillo usará todos los medios que pueden pagarse con dinero para el descrédito moral de mi persona y para suprimir mi vida. (..). Me han amedrentado con llamadas telefónicas y calumniada con mis amistades. “A mi no me asusta la muerte”.

El pasquín a que se refiere Carmita dice lo siguiente: “Ciudad Trujillo, Nov. 22 de 1945/ Sra. Carmita Landestoy, Ciudad. Carmita. He sabido que vas a publicar una obra que llena de risa tu propósito porque todo el mundo sabe que tú no eres escritora ni nada que se parezca. Lo que todo el mundo sabe es que eres una aventurera que siempre ha vivido cómodamente engañando al prójimo y haciéndote pasar por feminista, cuando tu solamente eres una masculinista, porque….(a buen entendedor pocas palabras bastan)./ Tu debes reformar tu conducta social acomodándote con un solo hombre, para que tu nombre no ande de boca en boca, siendo escarnio y descrédito de la familia Landestoy. / (fdo). Una amiga que te estima”

Los servicios de inteligencia del dictador conocían, al parecer, del contenido del libro de Carmita y de ahí su campaña de descrédito. En las 162 páginas de su obra, la autora insiste en demostrar a través de informaciones obtenidas de segunda manos y de sus vivencias durante ocho años en el país, que Trujillo era el más cruel dictador de América Latina:

La obra, publicada en la imprenta Azteca Press, de Nueva York, consta de cinco partes y cincuenta y cuatro temas. Entre los textos que más llaman la atención, se encuentran: La tiranía de Trujillo, Como dispone de la vida, de la Honra, de la Hacienda; la personalidad de Trujillo, los homenajes a Trujillo, el Progreso Material, la Modernización del Ejercito, la construcción de escuelas, carreteras y edificios, los monopolios de la leche, la sal, del arroz, de la carne, de los frutos, del pescado, de los materiales de construcción, la compra de los sueldos, el apoyo de Trujillo en las Leyes, el Partido Dominicano, la cédula de identidad, la filosofía del régimen, el espionaje y violación de la correspondencia, y el descrédito de los dominicanos.

Este libro no circuló en Santo Domingo, como debe de suponerse, y son pocos los intelectuales y especialistas en el tema de la dictadura de Trujillo, que han oído hablar de él. En los depósitos del Fondo Antiguo de la vieja Biblioteca de la UASD encontré, casi perdido, un ejemplar que perteneció a la biblioteca particular de Roberto Despradel. A sesenta años de su publicación, ahora los dominicanos tenemos la oportunidad de conocer su contenido.

¡Yo también acuso! es un grito de denuncia con el que la autora intenta demostrar, utilizando infinidades de ejemplos dolorosos, como actuaba la dictadura de Trujillo.


En ¡Yo también acuso aparecen afirmaciones como las siguientes:

“Es sabido que, …las ganancias limpias de Trujillo ascienden a la bagatela de diecinueve millones de dólares al año, y que en la actualidad tiene muchos millones depositados en distintos bancos de países extranjeros”.

“Todo articulo, discurso o conferencia, aun cuando sea en la Universidad, tiene que comenzar allí con el encendido elogio para el Benefactor, y ay! Del que así no lo hace, porque su nombre será agregado prestamente a la lista negra”. Y no solamente exige que se diga que todo es obra suya y gracia a él, sino que ya hasta de las obras de Dios se ha incautado. Hay elocuentes letreros que dicen: “Trujillo es el único que te da agua”. Hasta ahí llega su enfermo afán de apoderarse de lo ajeno..”

“Todo empleo por insignificante que sea, tiene que serle solicitado directamente por carta”

“Encarcelar, golpear hasta bañarlo en sangre; torturar hasta la muerte; matar por la espalda, son cosas tan corrientes en la dictadura de Trujillo, como la salida o puesta del sol”

“Muchas veces matan a alguno a balazos o le cortan la cabeza y entonces, son tan cínicos que le taponan los orificios de los balazos con algodón y le cosen la cabeza, y le mandan el cadáver a la familia, informándole que murió de fiebre en el hospital: como sucedió en el aso del Coronel Blanco (Blanquito)”

“Formó un grupo: LA CUARENTA Y DOS, cuya misión era matar a las personas que les fueran señaladas, pero después, al correr del tiempo, cuando ya era muy crecido el numero de los que habían matado, los suprimía a ellos también, así solamente hay tres sobrevivientes de la famosa CUARENTA Y DOS, uno que vive en Santo Domingo, porque es sobrino político de Trujillo; otro de Santiago, con residencia en la Capital, y el tercero que vive en New York, porque su hermana fue muy lista y lo sacó en pocas horas del país…”

“La juventud y la cultura sin embargo son atrevidos conspiradores, y como tales, hacen milagros; así un grupo de estudiantes universitarios hace apenas mes y medio, el 13 de marzo de 1946, consiguieron una pequeña imprenta, la escondieron en una finca e imprimieron hojas sueltas que metían por debajo de las puertas de las casas de familia, diciéndoles que iniciarían una protesta aunque fuera pasiva….Sorprendieron a un estudiante metiendo las hojas en las casas, lo llevaron preso y fue torturado hasta que confesó, diciendo además el nombre de sus compañeros, quienes en su mayoría se vieron obligados a refugiarse en las Legaciones y Embajadas extranjeras”

“A varios padres los han hecho preso, por ejemplo el caso del Dr. Pericles Franco, Profesor de la Universidad, quien nunca ha sido político y ha dedicado su vida al estudio y al magisterio, y ha sido encarcelado y golpeado, y además han fabricado documentos falsos para desacreditarlo y humillarlo, por el hecho de que su hijo, Pericles Franco Ornes ha sido uno de los estudiantes rebeldes. La Profesora Carmela Ornes de Franco, madre del estudiante rebelde, quien por 36 años ha sido Directora de escuela, ha sido destituida, así como todos los de su casa que tenían algún empleo, su hogar además es vigilado para tomar nota de los que visiten, y ponerlos en la consabida lista negra.”



“ATROPELLA LOS DERECHOS DEL HOMBRE”

“Como queda comprobado, Trujillo no respeta ninguna ley escrita, ni ninguna ley humana, y va más lejos aun, pretendiendo destruir la verdad, tratando de deformar la personalidad, el alma del pueblo dominicano y prohibiendo que se escriba o piense libremente.

Ya he dicho que los dominicanos no tienen derecho a reunirse a menos de que se informe con anticipación, así como de lo que se vaya a tratar en dicha reunión. Y como en la Filosofía de Trujillo entra inventar lo que le conviene, ahora, cuando se celebra alguna reunión sin su consentimiento o porque no le hayan informado oportunamente el motivo de la misma, entonces inventa que el grupo en cuestión está integrado por comunista.

Ahora Trujillo no suelta la palabra comunista de la boca y la esgrime como un arma, creyendo con ello desacreditar ante los norteamericanos y ante el Continente, al grupo o persona que acusa como a tal; pero ya todos conocen el jueguito que se trae entre manos, pues él lo que quiere es tener una excusa ante el pueblo y ante el exterior, cuando aplique los consabidos castigos al que haya tenido la osadía de celebrar alguna reunión sin su consentimiento.

Recientemente ha indicado otra forma de descrédito. Cuando alguna persona no le es grata pero por alguna razón no puede prohibirle que vayan al exterior, en la casilla del pasaporte que dice profesión, no escribe la profesión de la persona, sino la palabra: comunista, creyendo que al llegar al lugar de destino, le nieguen la entrada a dicho país. Pero como he repetido, ya todos los países conocen las patrañas del Tirano.

Así que ahora en el país a toda persona que se haya permitido reunirse sin informar previamente y lo mandan a buscar, ya sabe que lo más probable es que lo desaparezcan y nunca más vuelva a ver a sus familiares. El instinto de conservación es la ley primaria más fuerte, pero como Trujillo tiene tan espiado y acorralado al dominicano, el unido recurso de que pueden disponer esas personas que mandan a buscar es, informar a sus amigos si es posible a alguna autoridad consular o diplomática extranjera, para que por lo menos si los desaparecen, que tanto el pueblo como el Continente sepan que el magnánimo y bondadoso Benefactor ha cometido un homicidio más.

Y como confirmación a lo dicho anteriormente, copio a continuación el siguiente suelto:
“La Nación”, Ciudad Trujillo. Marzo 22, 1946. Secretaria de lo Interior y Policía. COMUNICADO. Con motivo de la publicación de un Comunicado anterior de esta Secretaría de Estado, requiriendo a las personas adscritas a un incipiente Partido Comunista que labora clandestinamente en el país que en un termino de cinco días a partir de la fecha de aparición en la prensa de aquel comunicado, comparecieran ante este Despacho a fin de regularizar su situación y legalizar sus actuaciones perturbadoras que eran ya conocidas por esta Secretaria de Estado, en vez de deferir al cordial llamado, han sido presas de un nerviosismo injustificado, que les ha conducido hasta el extremo censurable de recurrir al consejo de personas nacionales y extranjeras en interés de evitarse persecuciones que no existen.

Con el objeto de devolver la tranquilidad a esos ciudadanos perturbados, este Departamento solicitó y obtuvo instrucciones superiores de aplazar la publicación de las nominas de comunistas clandestinos que posee. El Gobierno, que les ha invitado a laborar de acuerdo con la ley, permanece en expectación dispuesto a reprimir el más leve atentado a la estabilidad de nuestras instituciones democráticas. Ciudad Trujillo, Marzo 21, 1946”.

Toda persona tiene terror a que la reduzcan a prisión. Las solitarias son una habitación estrecha, sucia y sin luz, teniendo que hacer todas sus necesidades en la misma y cada cuatro o cinco días, un hombre fuerte, desnudo de la cintura para arriba, armado del látigo, los saca a que se bañe. Otras veces los dejan sin bañar y sin ver la luz del sol. Y pensar que si los hicieran prisioneros porque han cometido algún delito. Pero nó, algunas veces es simplemente por alguna acusaron sin fundamento, porque algún espía ha querido tomarse una venganza personal. Casi nadie que entra en las solitarias, sale de ellas, si es que sale, que no haya sido golpeado despiadadamente. En una occisión el encargado de dar las pelas, era un hombre que estaba condenado a 30 años de presidio por asesino, y quien se gozaba en golpear hasta que corriera la sangre. ESA ES LA DEMOCRACIA DE TRUJILLO!...

Porque sí les diera un balazo y los matara inmediatamente fuera más piadoso; pero nó, é los tiene días y meses a pan y agua, golpeándolos diariamente; y por fin, cuando ya no son más que pingajos humanos, entonces los torturan hasta que mueren.

Ahora, después de la sublevación de los estudiantes, como muchos de estos se asilaron en las Legaciones y Embajadas, tienen listas vigiladas con numerosos expías, lo cual representan una violación a las relaciones internacionales y una desconsideración y falta de respeto a los países americanos.

Por lo mismo que el pueblo es el sagrado depositario de esa fuerza o sentimiento que vela por la libertad humana, nadie puede escapar a formar parte en determinado momento, de esas reuniones que se han efectuado, se efectúan y se efectuaran siempre, a despecho de los tiranos, para discutir lo que debe hacerse a fin de romper las cadenas.

Nadie puede escapar a reunirse o a formar parte de un grupo para iniciad alguna actividad en pro de la libertad, porque el hombre es simplemente el ente a través del cual se cumplen las leyes del bien, el principio inalterable que rige la moral y mantiene en alto el sentimiento de libertad en los pueblos, y ay! Del pueblo que lo pierda: porque ese día habrá perdido su sitio en el concierto de las naciones libres y soberanas que, por la voluntad de Dios, existen bajo el cielo.

Hay que ver hasta que punto llega el espionaje y cruel control que sobre el pueblo tienen Trujillo, que aun en plena dominación haitiana, los dominicanos pudieron celebrar reuniones y acumular armas, mientras que hoy bajo la tiranía de este hombre, no pueden reunirse los hombres y el pueblo ni siquiera puede disponer de un simple cortaplumas.

Se escrib9eron versos acerca de “Las Vírgenes de Galindo”, y se cuentan como si fueran leyendas de tiempos muy lejanos las crueldades y los crímenes que cometieron los haitianos en la República Dominicana. Pues bien, los crímenes, las torturas y crueldades que comete Trujillo, no tienen comparación con nada que haya sucedido antes en el país. Y Trujillo pretende pasar a la historia como un héroe y un Benefactor!..

En distintas ocasiones, catedráticos, por el simple hecho de haberse permitido hacer alusiones a la libertad, refiriéndose a apocas pasadas y lejanas, de los piases europeos, han sido suspendidos y reducidos a prisión.

Para Trujillo, atropellar, vejar o matar, es ya una especie de segunda naturaleza y se goza en mantener al pueblo en una constante zozobra. Cuando lo ve tranquilo, entonces hace publicar en todos los periódicos, que hay libertad de prensa y lo invita a exponer su opinión con respecto a su próxima reelección, pero es para hacer que un grupo insulte por a prensa al que hay tenido la hombría de opinar, y después que lo ha hecho insultar en todos los tonos, entonces lo somete a prisión y a los consabidos castigos. Ya el pueblo debía estar escarmentando y no prestar atención, pero precisamente, porque en el alma de pueblo está vivo y erguido el sentimiento de libertad, siempre hay quien se lance en un momento de sublime atrevimiento a opinar por la prensa.

A Trujillo le gusta engañar, porque es para engañar al pueblo y al Continente que hace publicar en todos los periódicos una llamada al pueblo para que forme otro partido político o que exprese su opinión acerca de su reelección. Ya se sabe que en el país no hay ninguna persona, hombre o mujer que no esté inscrita ene. Partido Dominicano, y que él se ha adueñado del país y es el Presidente permanente, de modo que todo cuanto hace es representar la más vil de todas las farsas.

Tenemos últimamente el caso de “La Opinión”, que creyendo en la palabra de Trujillo, anunció que había libertad de prensa, atreviéndose a hincar una sección bajo el titulo “Nosotros decimos lo que otros callan”. El Doctor José Antonio Bonilla Atiles, catedrático de la Universidad y Presidente del Club Rotario, se atrevió a publicar dos artículos diciendo que en el país hay hombres presidenciales, lo cual es una verdad irrefutable, pues si como Trujillo pretende, no hay quien lo sustituya, entonces habría que preguntarse: Si Trujillo muere, ¿tendrán los dominicanos que importar a algún hombre para Presidente del país?

Pues bien, primero destituyó a Bonilla Atiles como presidente del Club Rotario, para librarse de la critica de los rotarios, y entonces inició los pasos para reducirlo a prisión. Y a fin de escapar a que lo desaparezcan, Bonilla Atiles ha tenido que asilarse en la Embajada de México. Mientras tanto aquellos estudiantes que se lanzaron a la calle tratando de defender a su profesor, fueron perseguidos por la policial y un pelotón del Ejército, y han sido presos y maltratados.

No cree el lector, que ese afán de mantener al pueblo en constante actividad, unas veces obligándola a que le rinda homenaje de desagravio, por medio de discursos y conferencias en todo el pías, haciendo salir al pueblo en procesiones portando estandartes con los más encendidos elogios que permite nuestro idioma, o haciendo que los hombres manifiesten sus ideas por escrito, para después gozarse en maltratarlos, ¿es más que morbo y que raya en locura?”

(Carmita Landestoy. ¡Yo también acuso! New York, Azteca Press, 1946, pp.135-140)..