domingo, noviembre 13, 2005

UNIVERSO POETAS MUERTOS

PALABRAS SOBRE “EL UNIVERSO DE LOS POETAS MUERTOS”.

Acto de su puesta en circulación la noche del 6 de octubre del 2004. 8 p.m.

Alejandro Paulino Ramos

Ustedes han sido convocados en este día, para hablar de la muerte, de los poetas y sus versos, para hablar de la humildad, la ignorancia, la exclusión y la mediocridad, que todo aparece narrado en la vida de los personajes de la ultima novela de Edwin Disla; también para rendir homenaje y recordar a los poetas ido, que ya muchos no recuerdan ni conocen, pero que todavía recorren su calle el Conde en busca del Roxys, del Panamericano, el Jai-Ali, La Cafetera y el Parque Colón.

Quiero comenzar leyéndole un párrafo escrito por Carlos Gómez Doorly, un poeta que ya no está y que dice textualmente: “La muerte es la sombra no reflejada del Absoluto y por eso no debe preocupar tanto al poeta. El ser vive hoy y vivirá mañana, esa es la única constante. El poema es la visión acabada o inacabada del ser y de las cosas...La poesía es autocreativa todo el tiempo, como voz preferida del Eterno, más allá del tiempo”.

Esta noche también nos hemos reunido en este recinto, para celebrar una fiesta muy especial; la de poner en circulación tres nuevos libros de la autoría de Edwin Disla. Cuando dije que son tres nuevos libros, tal vez algunos han pensado que estoy equivocado, pues dos de ellos “Un Período de Sombras” y “Vida de un Tormento” habían circulado en los años de 1993 y 1997, mientras que “El Universo de los Poetas Muertos” aparece hoy por primera vez.

Pero yo no he cometido el error que pueden haber pensado, pues esos dos libros, aunque circularon hace tiempo ya están agotados, y además, los que ponemos en circulación hoy, son versiones ampliadas, corregidas y modificadas en muchos aspectos de la trama, personajes y acontecimientos.

Con estas tres novelas, el amigo Edwin Disla, que es Ingeniero Civil graduado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, se consagra definitivamente como uno de los principales narradores dominicanos. Antes, había publicado el ensayo “Historia de la Revolución de Nicaragua”, en 1988, además de varios cuentos costumbristas.

En “Un Período de Sombras”, que circuló en 1993 con el titulo de “Historia de un Períodos de Sombras”, Disla narra la lucha política de la juventud dominicana, desde los años finales de la dictadura de Trujillo hasta los “Doce Años de Balaguer”. Corren por sus paginas, escritas en estilo ameno, la historia novelada de tres décadas del pueblo dominicano, desencadenados en los sueños inconclusos de la revolución liberadora.

En cuanto a “Vida de un Tormento”, las nuevas generaciones tienen en esta novela la oportunidad, a través de la vida de Morin y Mercedita, de conocer aspectos medulares de cómo el dictador hizo de nuestro país una finca, donde todo, absolutamente todo, era convertido en su propiedad, controlada por el abuso, la maldad, la opresión y el miedo.

De las tres novelas que hoy estamos presentando en esta sala, “El Universo de los Poetas Muertos”, está llamada a ser una obra que renovará la forma de escribir novela en la República Dominicana y de paso les quitará el sueño a muchos de nuestros poetas vivos, endiosados en los fríos rituales de capillas excluyentes.

Creo, si no estoy equivocado, que “El Universo de los Poetas Muertos” es la primera novela que se escribe en la República Dominicana donde todos los personajes están muertos o a punto de morir y desde ese plano, tan lejano de la vida, se nos presentan con todos sus vicios y virtudes.

“El Universo de los Poetas Muertos”, narra una parte de lo que en días no muy lejanos, fue la ciudad colonial con sus calles, sus poetas, plazoletas y locos. Y sin proponérselo nos recuerda la arteria del Conde con sus restaurante Roxys, La Cafetera, y el Panamericano hasta desembocar sobre las frías sillas y el aroma del café hirviente del Palacio de la Esquizofrenia, donde los contertulios muertos y vivos hacían gala de sus intelectos y los poetas, muchos de ellos también idos, corregían apresurados sus últimos versos.

Recordemos a Rafael Abreu Mejía, uno de nuestros grandes poetas muertos, tal vez sentado en la cafetería del Conde, releyendo con desesperación: “Cuánta/ cuántas veces/ la muerte/ ha venido a buscarme/ y cuántas/ cuántas veces/ se ha ido/ sin llevarme/ (que si no fuera/ por la vida/ la muerte nada/ tendría que hacer/ entre nosotros)/ Yo soy materia y forma.../perderé la forma/ pero seguiré viviendo/ en la materia”.

O Recordemos a uno de los poetas del “Universo” y también excluido, a Oscar Gil Díaz, gritarle a la muerte: “Oh, muerte recién nacida por fin ha llegado./ Un polvillo de moléculas hunde tu silencio/ / en el momento preciso de decir la palabra/que besa sorprendido el instante querido”

En esta novela de Edwin Disla, no son los poetas los que mueren. La que muere es la poesía asesinada por el personaje tenebroso engendrado en ella misma; por eso se me antoja que Gacho, el hijo de Andrés en la novela, es el inquisidor que termina destruyendo el universo de los poetas y asesinando de paso la poesía, que en los últimos veinte años del siglo XX, ha estado vinculada, sin proponérselo, con la calle del Conde y el Palacio de la Esquizofrenia.

Por otro lado, se siente en la novela de Disla, aquel radical movimiento poético de los años ochenta y noventa, con sus Talleres literarios y presentimos desandando por sus paginas a los humildes, los engreídos y a la poesía perseguida. Entre los pocos personajes de esta novela, que son principalmente Ramiro, Lina, Andrés y El Gacho, uno encuentra a un Ramiro temeroso por las criticas de los escritores inquisidores, “que sin haber publicado un libro y sin haber estudiado a fondo el arte de escribir poesía ya se creían mejores poetas que Octavio Paz, Cesar Vallejo y Neruda, y desde esa óptica veían a sus colegas del taller como pobrediablos perdidos en sus mediocridades”.

El nudo de la novela “El Universo de los Poetas Muerto”, se inicia con la boda de Ramiro y Lina, los personajes principales, y el accidente automovilístico que lleva a Lina a la muerte y a Ramiro a un estado de coma. En medio del accidente que lo lleva a la muerte, acontece su desdoblamiento. Desde entonces Ramiro muriendo en el hospital, estará sentado en su universo, el restaurante de la calle El Conde, que era también el universo de los poetas vivos y muertos. Edwin ubica el Universo de los Poetas Muertos en la cafetería de la calle El Conde esquina Meriño, por lo que podemos leer sobre Andrés, lo siguiente:

En Santo Domingo, después de regresar de París, Andrés “siguió con la costumbre parisiense de hacer vida literaria en los cafés, y eligió el del Conde como su lugar favorito, llamado posteriormente Palacio de la Esquizofrenia porque se transformaba en el universo de los poetas, pintores, novelistas, historiadores y dramaturgos de esos años”.

Ruben Echavarría escribió en 1986, sobre uno de los poetas de la Cafetería, lo siguiente: “Carlos Doorly hubiera podido vivir en un palacio por proceder de una familia adinerada, pero prefirió crear el suyo propio donde pasa los días y hasta las noches. Su palacio no se encuentra en Buckingham-, sino en la mesa número 8 de la “Cafetería El Conde”...Como todo palacio en el mundo éste también tiene su nombre: “El Palacio de las Esquizofrenias” . El Grupo Doorly ha estado muchas veces a punto de desintegrarse pero sus miembros han reconsiderado su actitud, al reconocer en Carlos a un extraño líder de un mundo inexistente pero que a ellos les gusta y les resulta necesario. (y allí) Día y noche –vivos y muertos- dialogan en un mundo de humo y de “morir soñando, de amor y de discordia”

Y desde allí, desde las mesas y sillas de aquella cafetería, toda la trama se va desarrollando, en medio de la lluvia, con sus poetas, apariciones y muertes.

Es desde este restaurantes que Ramiro nos cuenta su propia vida de poeta fracasado, así como la de una Lina, que simboliza la poesía reprimida, humillada en el Taller Cesar Vallejo y su afán por vivir de este difícil arte. Una Lina que sustentaba la tesis de que la poesía de hoy carecía de público y de que los versos tradicionales, sino eran transformando tomando en consideración el pensamiento del pueblo, iban a morir como las fábulas y las epopeyas; también nos cuenta Ramiro la historia de un Andrés excluido y auto endiosado.

Y a la puerta del restaurante, la presencia permanente del monstruo jorobado y asesino, amenazando la poesía, mientras que su padre, Andrés, angustiado por la amenaza de muerte de su sueño busca un respiro en la metafísica y a través ella la salvación de su universo.

Ese Gacho es el resultado poético de aquellos tiempos, “...el producto vivo de tu vagancia, de tu dedicación a un arte muerto como la poesía ¡y eres tan estúpido que ni cuentas te das de eso! ¡eres tan estúpido que no te das cuenta que el universo de ustedes los poetas es un universo muerto”.

Pero, como parte de la trama Gacho, el jorobado asesino de su padre poeta, está destinado a motivar a los señores del Karma para reencarnar a Andrés en otro ser más exitoso, que pudiera convertir la poesía en una de las ramas más importantes del saber universal. Solo que termina asesinando a todos los presentes en el universo de Andrés, incluyendo su propia vida, mientras que Ramiro parece ya no tener excusas para seguir sentado en un restaurante donde todos parecen que se han ido del universo de los poetas muertos.

Fue entonces cuando Ramiro, el poeta que no llegó a crecer, esposo de Lina, (la poesía por vocación humillada y perseguida), llegó a pensar que ya todo estaba perdido, y se preguntó ¿Adonde irás ahora poeta a escribir tus versos, a armar tu revista, a leer tus libros y a ver tus cuadros? ¿Qué otra cafetería te albergará? ¿Qué nuevos grupos vas a formar?”

Pero Ramiro que en estado de coma parece que se marcha junto a la poesía, se bate entre la muerte y la vida como si de aquella desgracia, contenida en los últimos veinticinco años de la literatura dominicana, todavía quedara la esperanza.
MUCHAS GRACIAS.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Conmovedor...
... Y, si embargo, algo de fe... Algo de esperanza queda en ese mensaje devastador del libro...
Ojalá nuestras culturas se amalgamaran plenamente.
¡¡¡Hay tanto talento para dar!!!
Amo tanto la poesía que no puedo evitar que una lágrima corra por mi mejilla.

Hasta pronto. Seguiré visitando tu sitio.