domingo, mayo 27, 2012

CAMBIOS POLÍTICOS Y SOCIALES DURANTE LOS DOCE AÑOS DE BALAGUER, 1966-1978


Notas para entender los cambios sociales y políticos durante la dictadura de los Doce Años de Joaquín Balaguer, 1966-1978:

 INTRODUCCIÓN:

 Para hablar sobre los doce años de Balaguer, 1966-1978, tenemos que tener en cuenta las raíces de su liderazgo, las fuerzas sociales que lo acompañaban, las fuerzas políticas que él representaba y la emergencia de nuevos liderazgos contrarios a lo que el representó.

Tenemos que tomar en cuenta el intenso proceso político vivido por los dominicanos inmediatamente terminó la dictadura de Trujillo, el 18 de noviembre de 1961. En el proceso de transición de la dictadura a la democracia, Balaguer fue uno de los artífices, y aún en el interés de mantener el control del Estado de parte de los trujillistas, se vio en la obligación de abandonar el poder y dar paso a los opositores de Trujillo y por tanto de él y de los grupos económicos, políticos y militares que representaba.

Aunque Balaguer salio al exilio, el país quedó estremecido por las luchas políticas entre los que se opusieron a la dictadura: la Unión Cívica Nacional, el Partido Revolucionario Dominicano, el Partido Revolucionario Social Cristiano y los partidos de izquierda. Los trujillistas no tenían espacio para sus actividades, pero no desaparecieron del todo. Más bien, tenían buena organización en el exterior y sólidos contactos en el país, además de toda la riqueza robada al país y depositada en bancos extranjeros;  pero electoralmente no tenían posibilidades pues estaban prohibidas las actividades políticas trujillistas y existía un amplio repudio a todo lo que recordara la dictadura de Trujillo.

En el proceso de lucha entre los contrarios a los trujillistas y por tanto a Balaguer, resultó electo Juan Bosch a la presidencia en 1962, pero fue rápidamente derrocado por sus opositores en 1963, profundizando la crisis política que se había iniciado con la muerte de Trujillo y  se activaba con el derrocamiento de Bosch.

Todo esto dio paso a conspiraciones dentro de la Fuerzas Armadas y luchas en los sectores políticos y sociales, provocando en 1965 la guerra de abril para reponer a Bosch en la presidencia sin elecciones, pero la intervención armada del gobierno de los Estados Unidos impidieron ese propósito.

Con el país ocupado por las tropas norteamericanas, se puso fin al enfrentamiento entre los antitrujillistas y se dieron alianzas entre algunos de esos sectores con los trujillistas que representaba Balaguer, lo que facilitó su llegada, acompañado del grupo de los antiguos trujillistas,  a la dirección del Estado dominicano en julio de 1966. Fue como volver a la dictadura pero sin Trujillo, y al lado del nuevo presidente salido de unas elecciones fraudulentas, allí estaban los cómplices del tirano, incluyendo a los calieses y antiguos miembros del SIM. Uno de ellos, Alicinio Peña Rivera, condenado por las muertes de las hermanas Mirabal, se daba el lujo de venir al país desde Puerto Rico a poner en circulación sus libros en la Biblioteca Nacional, a pocos metros de la residencia del doctor Balaguer.  Alicinio, condenado a 30 años de cárcel por sus crímenes.

Se puede decir, que el enfrentamiento entre los que se opusieron a Trujillo y la forma en cómo trataron de tomar el poder,  llevando su contradicción a niveles antagónicos, facilitó el regreso de los Trujillo con Balaguer a la cabeza, a la dirección del Estado dominicano en 1966.

Su retorno fue facilitado por el apoyo de los Estados Unidos al sector balaguerista y su Partido Reformista, a mi entender los únicos que garantizaban, en medio de la guerra fría entre el capitalismo y el socialismo, los intereses económicos, sociales y geopolíticos de los Estados Unidos.

Algunos elementos que pueden ayudar a caracterizar el régimen de los doce los doce años (1966-1978) de gobierno del doctor Joaquín Balaguer:

-Política económica basada en la austeridad.
-Autoritario con niveles cercanos a la dictadura.
-El crimen organizado desde la esfera del poder.
-persecución política.
-censura a la prensa y al pensamiento.
-Persecución a los libros por asuntos ideológicos
-deportación de los dominicanos.
-Un exilio político importante.
-La muerte de miles de jóvenes por asuntos políticos
-La existencia de estructuras paramilitares asesinas con el consentimiento del régimen.
-Fraude electoral y reelección como forma de mantenerse en el poder.
-Política de construcciones de infraestructura vial y de servicios.
-Amplia corrupción en el Estado.
-Irrespeto a los derechos humanos.
-Régimen complaciente con los intereses norteamericanos.
-Se entregaron las minas y otros recursos naturales a los americanos y canadienses.
-Falta de apoyo a la educación.
-Amplio proceso de deforestación.
-Devolución de los bienes confiscados a los Trujillo.


1)         Ideología del periodo que circulan (doces años)

Los 12 se iniciaron el 3 de julio de 1966 y terminaron el 16 de agosto de 1978. Habiendo llegando a su fin la guerra civil de 1965 y la ocupación norteamericana del mismo año, es fácil entender como las ideas que se encontraban en conflicto durante ese período se proyectaron en la vida política de los “doce años”., a la vez que el nuevo presidente Joaquín Balaguer representaba una tendencia política enraizada en el pasado reciente de la dictadura de Trujillo.

Por otro lado, existían un conjunto de condicionamientos internacionales que desde el punto de vista político-ideológico, van a marcar el período del largo dominio de Balaguer:  1) La guerra fría: enfrentamiento en el ámbito mundial entre las potencias capitalista encabezadas por los Estados Unidos y los países socialistas, encabezados por la Unión Soviética.  2) La presencia en la región del Caribe de una nación enmarcada en el campo socialista y muy vinculado a las luchas de partidos de izquierda de la región y en especial de la República Dominicana. 

En lo interno, la existencia de partidos  con diferentes intereses económicos e ideológicos: Partidos que respondían a los intereses relacionados con los capitales
y  partidos con relaciones e intereses vinculados al campo socialista, además de un conjunto de organizaciones relacionadas con proyectos político-económicos continentales y regionales, como son los socialdemócratas y los socialcristianos.

Durante los 12 años, las ideologías más importantes estaban vinculadas a  los referidos intereses: a) ideología política democrática representativas vinculadas a los intereses norteamericanos y del capitalismo. b) ideología socialista, vinculadas a Cuba y la Unión Soviética, c) ideología socialdemócrata vinculados a la socialdemocracia alemana y francesa, y d) ideología socialcristiana, vinculada a los socialcristiano de Alemania y de Venezuela. e) también existe la ideología trujillista, representada por partidos que tuvieron como referencia la ideología y la política del trujillismo, y que era desde el poder, la ideología dominante.

Podemos ubicar los siguientes partidos con su respectiva ideología política:

1)      Democrático-representativos: Partido Revolucionario Dominicano 1966-1974) y socialdemócrata (1975-1978). 2) socialista: Partido Comunista Dominicano, Movimiento Revolucionario 14 de Junio, Partido Socialista Popular y Movimiento Popular Dominicano.  3) socialdemócrata: PRD, a partir de 1975.  4) Socialcristiano: Partido Revolucionario Social Cristiano. 5) Trujillista: Partido Reformista.

Estos sectores se enfrentaron antes de 1966 y por igual durante los 12 años de Balaguer, siendo la ideología del régimen de los doce años la trujillista y el Partido Reformista la prolongación estructural y organizativa, con un liderazgo vinculado a lo que fue el Partido Dominicano de Trujillo.

2)         En cuanto a los aspectos sociales, en el país se podían identificar algunos aspectos preponderantes:

En la sociedad tenía mucha influencia la Iglesia Católica, pero además existían los clubes sociales en todos los barrios pobre, muy vinculados a las luchas por la libertad, contra la represión política y defensa de la cultura nacional.  En los grupos sociales altos, existían instituciones culturales cuyos trabajos estaban encaminados a la ayuda o asistencia social: Los Clubes 20-30, Club de Leones y otros.

Existían agrupaciones que estaban comenzando a ser influenciadas por culturas extrañas, como por ejemplo El Club del Clan, que estaba estructurada en base a núcleos de jóvenes que se identificaban con nombres exóticos, bailaban la música rock y comenzaban a utilizar algunas drogas, especialmente obtenidas en farmacias: Tenían nombres como “Los sicodélicos”, “Los chicos del Can”, “Los mans and boys”, etc. En las clases altas también eran importantes los grandes clubes tradicionales, instituciones cerradas en los que sus miembros tenían que tener vínculos sociales y económicos con esos sectores ricos: El Country Club, Club de Arroyo Hondo, por ejemplo.

La sociedad dominicana sacudida por las luchas políticas que perseguían la destrujillización de 1961 a 1965 y durante la revolución de abril de 1965, todavía tenía signos de ser conservadora, muy vinculada a los preceptos de la religión católica y normada por los valores tradicionales.

Podemos señalar algunos aspectos que así lo demuestra:

 -Todavía hasta 1978 los hijos tendían a respetar a sus padres,
-Los menores de edad y muchos mayores de edad no tenían vida nocturna ni iban a sitios donde se tomara bebida alcohólica,  
-Las canciones de doble sentido o de contenido vulgares eran censuradas y
-La familia todavía no había entrado en el proceso de desintegración de hoy.
-Las madres solteras, aunque existían, no eran tan comunes y
-Las mujeres tenían como meta el matrimonio.
–Sólo las familias de clase media y alta tenían automóviles,
-
Aunque existían unos cinco canales de televisión no existía el Tele cable con su carga de violencia y sexo explicito.
-La droga sólo se consumía a niveles sociales muy altos o vinculados a sectores de artistas y personas que residían fuera del país y que ocasionalmente visitaban a la República Dominicana.

 Además:

-no existía una gran población de emigrantes dominicanos en otras naciones. Este fenómeno comenzó exactamente a partir de la situación política y económica vivida durante los 12 años.

Todos estos aspectos señalados más arriba, de alguna manera están vinculados a los cambios que se dieron en la sociedad dominicana después de la revolución y ocupación militar norteamericana de 1965. El período de Balaguer fue para mí, debido a los enfrentamientos entre el conservadurismo y las ideas liberales, un período de transición de la sociedad conservadora a la sociedad abierta y liberal que estamos viviendo.  

En todo el proceso la droga, la televisión por cable, la emigración tienen mucho que ver con los cambios que se dieron, provocando modificaciones en la cultura del consumo y en la nueva forma de vida.

a)         Qué hacía la gente durante los doce años:

-Ir a fiestas familiares en las que se celebraban cumpleaños, bautizos, bodas.
-Ir al cine, en todos los barrios y ensanches existían cines.
-Ir al Teatro de Bellas Artes (grupos sociales medios y ricos),
-Y después de 1973 ir al Teatro Nacional. (Grupos sociales medios y altos).
-Participar en giras (los clubes y personas particulares organizaban paseos a playas y lugares de diversión).
.Jugar pelota, ajedrez, y otros deportes (la juventud)
-Ir a bares o cabarets (adultos pobres y medios)
-Ir a los restaurantes del Conde y zona colonial (grupos de estudiantes, intelectuales, etc).
-Participar en los partidos políticos.
-Estudiar. Era muy importante estudiar y los jóvenes competían para demostrar cuales eran más inteligentes.

Cuales eran los entretenimientos en los adolescentes y más jóvenes:
.Diversiones: hacer y volar chichiguas, montar bicicletas, jugar bolas, marotear y otros juegos populares (jóvenes pobres y grupos medios).
Viajar y visitar otras naciones y culturas (familias altas y ricas).
-Bailar música rock e ir a fiestas llamadas “discotecas”; fiestas que se efectuaban principalmente en casas de familias, pero bailando rock). Todavía las discotecas como las de ahora, no existían. Durante lo 12 años comenzaba a aparecer las mismas.
-Ir a los juegos de béisbol a  los estadios de pelotas.
-“Hacer esquina”,. Esto era una forma de enamorarse y obtener novias.
-Hacer cuentos, durante las noches antes de las 10 p.m. casi siempre.

4)  como actuaban los opositores:
Había diferentes tipos de actuación dependiendo al partido a que se pertenecía:
-Los de ideología de izquierda o socialista, perseguían derrocar al gobierno a través de la lucha armada urbana o de la guerrilla armada en las montañas dominicanas.
-El PRD y el Partido Revolucionario Social Cristiano perseguían desplazar al gobierno a través las elecciones, pero también participaban en otro tipo de planes políticos, porque entendían que Balaguer no facilitaba el clima de democracia que facilitara elecciones libres: el golpe de Estado siempre fue una posibilidad de algunos sectores, como por ejemplo el Partido Quisqueyano Demócrata de Elías Wessin y Wessin, que intentó un golpe de Estado en 1971.


5)         Estrategias que usaban los partidos opositores a Balaguer:

-Planes de golpe de Estado
-Planes insurreccionales guerrilleros
-Luchas populares en las calles para presionar aperturas políticas.
-Conspiraciones con sectores militares para golpe de Estado.
-Presión internacional para obligar a la democratización y a la apertura política.
-Participación electoral.

6)         Quienes eran los opositores a Balaguer:

-El PRD, el PRSC y el Partido de Liberación Dominicana (a partir de 1973), y los partidos de izquierda desde 1966.

7)                 Cuáles causas provocan la caída  de este régimen de Balaguer :

-La crisis económica nacional e internacional, especialmente la caída de los precios de los productos de exportación.
-El clima de falta de libertades políticas.
-La presión internacional de países como los Estados Unidos y Francia.
-El cambio de gobierno en los Estados Unidos, con la llegada de los demócratas.
-Las luchas populares en las calles y pueblos.
-La unificación de la oposición en varios proyectos políticos, en especial el Acuerdo de Santiago.

En todo el proceso no se debe olvidar abordar los temas relacionados con la educación, las nuevas universidades, los cambios en las estructuras económicas, el auge literario y cultural, la incidencia de la teología de la liberación en la iglesia dominicana, la política de construcción del gobierno, y el surgimiento de nuevos grupos económicos.

Pedro Conde Sturla y la Historia de la Literatura Dominicana: "EL POSTUMISMO"


   El postumismo es hijo de la fe, de la razón y el deslumbramiento. Hijo es de circunstancias excepcionales -circunstancias de luto- y es por excelencia excepcional… Excepcional y luctuoso.           

En circunstancias de luto, durante la primera intervención armada norteamericana, tuvo lugar su nacimiento, y en circunstancias de luto, durante la tiranía de Trujillo, ejerció su dramática influencia.        

El mérito y la paternidad del movimiento corresponden a Rafael Augusto Zorrilla, Domingo Moreno Jimenes y Andrés Avelino, un trío de concienzudos agitadores.

En medio del derrumbe de la patria, ellos volvieron los ojos hacia el paisaje y el ser nativos, asumieron, de hecho, una actitud que nada o poco tenía de inocente, fortuita o contemplativa.

En el trámite desempolvaron y reformularon ideales que eran comunes o extensivos al resto del continente. Bastó una simple mirada retrospectiva -mirada de reafirmación y desagravio- para incorporar a la poesía criolla el mosaico de razas y sinsabores del terruño.

El postumismo representa nuestro segundo descubrimiento, o más bien el primero: el descubrimiento de la realidad nacional. Ningún otro movimiento tiene raíces tan hondas en la historia, la sociedad y la cultura dominicanas. 

Domingo Moreno Jimenes aportó la mayor cuota de fe, no cabe duda, su irreductible fe mesiánica en la “religión universal del arte”, la “religión de la poesía”, como solía decir. Nadie como él perseveró en la gracia de la palabra humilde, en el culto y la gracia de la poesía desnuda. Nadie como él se aproximó a esa religión, a la santidad de la poesía, que era su gran ideal. Por eso fue Domingo, el Domingo dos veces de la isla. No lunes, no martes, ni siquiera sábado. Domingo Moreno Jimenes.  

Moreno Jimenes aportó elementos teóricos aislados, ocasionales, sin verdadero cuerpo doctrinario, pero contribuyó con Rafael Augusto Zorrilla a darle forma y cohesión al nuevo modo del decir poético.  

Andrés Avelino fue quien realmente sentó la zapata, la base ideológica del postumismo, Avelino introdujo, en efecto, una visión de conjunto del fenómeno -la única-, recogió los fragmentos dispersos de teoría, organizó las intuiciones críticas y aterrizó, finalmente, en la preceptiva redonda, contradictoria e irreverente del llamado manifiesto postumista. Él fue quien armó el muñeco. Él fue el sumo titular de la razón teórica, así como Domingo Moreno Jimenes fue el sumo titular de la razón poética.

En cambio el deslumbramiento, la locura del deslumbramiento, fue común a los tres y contagió, desde luego, a muchos otros.

En la práctica, la personalidad de Zorrilla, su generosidad y desprendimiento -así como su propia concepción del proyecto-, constituyeron el factor aglutinante. A la casa de Zorrilla en la proclamada Colina Sacra (alturas de Villa Francisca) fue a parar Avelino en calidad de huésped y allí se familiarizó con Moreno Jimenes, quien frecuentaba el lugar asiduamente (a veces como visitante y a veces como refugiado).      

Zorrilla conservó de esa época una memoria diáfana, de la cual dejó, por suerte, un registro pormenorizado en un conocido artículo: “Origen del Postumismo”:          

“Por el año 1918, la revista ‘Letras’ nos mostró una labor poética completamente extraña a nuestra tradición literaria: esta labor, obra de un poeta que bien podemos llamar de estética personal, produjo entre los literatos de más fuste, un ensordecedor escarceo; era natural que una lírica como esta, desprovista de toda traba métrica y desnuda de todo retórico amaneramiento, no encontrara acogida favorable en el primer momento, dado a nuestro especial escepticismo por todo lo que trastorna el pausado discurrir de las cosas. 

Sin embargo, en el ánimo del director de la aludida revista, escritor Horacio Blanco Fombona y en el del esteta Vigil-Díaz se despertó un entusiasmo a todas luces beneficioso para el autor. Estos no paraban mientes en todo momento y siempre que la ocasión lo permitía, en alabar públicamente el nuevo esquema espiritual.  

Moreno Jimenes, quien es el escritor del que he venido haciendo referencia, está dotado de un carácter refractario a las necesidades de la moderna sociedad. Siempre ha vivido dentro de un reducido número de amigos. En aquellos días, para restarse molestias, viose precisado a refugiarse en los más íntimos. En ese escaso número me encontraba yo.

Nuestras ansias de libertad artística y nuestros ideales estéticos, llegaron a hacerse tan idénticos, que nuestra amistad llegó a los más dilatados dominios de la excelsitud. En los primeros meses del año 1920 llegó a esta ciudad el escritor Andrés Avelino, quien a postrimerías de ese año dio comienzo a hacer pública su labor poética desde las columnas de ‘La Cuna de América’.         

Esta labor, algo orientada en el campo de la evangelización nueva, tenía alguna afinidad con la de Moreno Jimenes, lo cual como consecuencia natural hizo que en muy breve tiempo, el poeta Andrés Avelino fuese nuestro más cordial camarada y compartiese con nosotros nuestras íntimas veladas, a veces bajo la arboleda empapada de aliento lunar”.           

Al calor de las tertulias surgió, pues, en la clandestinidad, o por lo menos en la intimidad, la idea de un movimiento poético que se perfilaba disidente, alternativo, un movimiento que enfrentaría el pasado y daría la cara al presente con ambiciones de futuro.     

Postumismo, el nombre con que fue bautizado por Avelino, revela un acierto, denota la lucidez del entramado postumista. Por razones de intolerancia e incomprensión epocales, el movimiento tendría -como el término indica- una validez póstuma o por lo menos a posteriori. Avelino lo explica, por cierto, con lujo de detalles:     

“La convicción que yo tenía de que ese arte sería de intuición futura, obra de arte póstuma, me impulsó, en una brillante y fría mañana de marzo, a proponer a Moreno Jimenes la bandera de Postumismo para la revolución estética que en la placidez aldeana de Villa Francisca (colina sacra) planeábamos en silencio con Rafael Zorrilla. Nuestro inolvidable Zorrilla, el más racionalista de los tres -era la verbosidad hecha hombre- nos discutió el nombre por espacio de varias horas, pero al fin fue por nosotros convencido”.
(Versión revisada y corregida de la original publicada en 1996).  Pedro Conde Sturla es escritor  pericopepe@live.com, http://www.scribd.com/Pedro%20Conde%20Sturla

II.
 
Domino Moreno Jimenes reseñó y celebró el surgimiento del postumismo con palabras teñidas de  gratitud y emoción: “El 21 de marzo de 1921 es proclamado  el postumismo en ‘La Cuna de América’. La legendaria revista dominicana dedica al movimiento en formación una edición completa”.   

Ese mismo año, Andrés Avelino publica el poemario Fantaseos, con enjundioso “Prelimar” del propio Moreno Jimenes  (un artículo  de orfebrería). En las paginas finales (51-56) aparece sin título, y con la firma de Avelino al calce, el llamado manifiesto postumista, donde no figura, por cierto, la palabra "postumista" o "postumismo” Avelino volverá sobre el tema en otros textos de su interesante bibliografía, como “El postumismo y la música” (1922), (Panfleto postumista” (1922), “Pequeña antología postumista” (1922), “Raíz enésima del postumismo” (1924], “Metafísica categorial” (1940) y  “Hacia una estética metafísica”. (1940).

El Postumismo y la música, que según Baeza Flores “viene  a ser otro manifiesto postumista“, forma parte de un folleto titulado “Del movimiento postumista” (1922]: especie de edición conmemorativa del primer aniversario del movimiento: la primera
y la única. El folleto recoge, además, un importante trabajo de Rafael Augusto Zorrilla: “Apuntes postumistas”, así como poemas, comentarios y cartas de fundadores, simpatizantes e incluso disidentes del postumismo. Lo básico del pensamiento original de esta doctrina se encuentra en estas fuentes tantas veces citadas, incomprendidas a veces, y muchas veces tergiversadas, malversadas. No hay que olvidar, desde luego, las numerosas entregas de “El día estético”, órgano oficial del postumismo, y los innumerables ensayos, opiniones y entrevistas que en torno al movimiento andan aún dispersos por todo el ámbito de la prensa nacional. Difícil, por demás, pero necesario, es rastrear a fondo el hilo de este filón del pensamiento –y de la polémica del postumismo- para fines de su congregación en “cuerpo único”.      

Cuando publicó su manifiesto, Andrés Avelino tenía 21 años, la edad del siglo con el que había nacido. Era, sin duda, un idealista, uno de esos que intentaba tomar el infinito por asalto. Idealista desde siempre. Luego filósofo, matemático, y, aún peor, poeta. En un ensayo de antología, Pedro Delgado Malagón lo califica de “Quijote provinciano, como había de ser, porque no existe el Quijote de la metrópoli”. Habla de “su terco arrebato de poeta”, y se arrebata él mismo cuando dice: “…ese muchacho de ave y de lino que cinceló hasta la delgadez urgente de su nombre…” (“Apoteosis de Andrés Avelino”, Listín Diario, 24 de abril de 1994, sección cultural, pp. 1 y 3).    

El sabio Delgado Malagón hace notar la desmesura de la empresa postumista en relación a la época y en un país intervenido por tropas yanquis. A su juicio, el manifiesto representa una revolución que va más allá de la propuesta ética y estética, rebasa el ámbito artístico y termina siendo, “más que poesía, ideológía”. Dicho con sus propias palabras:         

“El ‘Manifiesto Postumista de Andrés Avelino, lanzado ‘hacia el horizonte de los siglos’, por un joven de 21 años, desde el claustro plomizo de una agraviada nación caribeña, aherrojada y mustia, constituye, ni más ni menos, una revolución. ¿Insurrección bisoña, aldeana, ingenua?: probablemente sí. Sublevación tan sólo contra el ritmo, el tema, el color o los estilos de hacer poesía?: decididamente no. Puesto que la arenga postumista de 1921 contiene acentos e intenciones que rebasan los confines equitativos de una poética, las fronteras razonables de una proposición artística, Avelino hace más que poesía, ideología” (art. cit.). 

En prosa impecable, apasionada, exenta de ripios y desperdicios, el ingeniero Delgado Malagón elabora un concepto fino, conciso, que arroja una luz inédita sobre la proclama de Avelino:     

“Ahora está claro, el discurso postumista va más allá de la poesía y los poetas. En ese Manifiesto –tiznado de libertad y de emoción, emblema de un romanticismo que el propio documento niega- en la declaración sediciosa e impúdica redactada por Avelino se formula, con toda claridad, el esbozo de un evangelio nacionalista, iconoclasta, terrenal, doméstico, mestizo, americanista. Como decir una templada adoración de lo espontáneo, de lo simple, del frustrado heroísmo de lo humilde; lejos, eso sí, con toda intención, del asunto o la materia que deslumbra y estremece” (art. Cit.). (Versión revisada y corregida de la original publicada en 1996). Pedro Conde Sturla es escritor
pericopepe@live.com,   http://www.scribd.com/Pedro%20Conde%20Sturla

El Día de las Madres en la Repúbica Dominicana


La celebración del Día de las Madres.

Por:  Alejandro Paulino Ramos

Desde los primeros años del presente siglo XX, muchas naciones festejaban el Día de las Madres en diferentes fechas. En el caso de las naciones latinoamericanas la mayoría lo hacían el último domingo de mayo, lo que influyó en el caso dominicano.  En  nuestro país la fiesta a las madres es más reciente y se inició después de la desocupación norteamericana, durante el gobierno del General Horacio Vásquez, en 1926. Se tiene a Doña Trina de Moya, su esposa y a Ercilia Pepín, educadora de Santiago, como las primeras en propiciar la festividad.

En 1926 se constituyó en Santiago de los Caballeros el primer Comité Pro-Día de las madres y se estableció como símbolos el clavel rojo para la madre viva y una azucena o nardo para la madre fallecida; todos se propusieron vestir de rojo o blanco según el caso.

Aquel día quedó establecido por ley de manera oficial con número 370 de 1926;  en ella se declaraba que el homenaje a las madres debía celebrarse el último domingo del mes de mayo, como todavía sucede. Aquel solemne día la primera fiesta a las madres fue el 30 de mayo y para ello se organizaron actos públicos y escolares, veladas, visitas colectivas al cementerio y se publicaron opúsculos motivando las razones del homenaje.

En su escrito, que Ercilia tituló “Invocación en el día de las madres”, en 1926, la educadora de Santiago definió aquella celebración como una tendencia  a la humanización de la existencia del pueblo dominicano y le cantó a todas las madres exaltando su amor, patriotismo, bondad, gratitud y desprendimiento. Las consideró guías de las generaciones, en las que el sufrimiento del doloroso devenir del pueblo dominicano encarnó el sentimiento de la dominicanidad, para que los hijos agradecidos aprendieran a construir la patria.

En mayo de 1928 Ercilia Pepín volvió a escribir sobre el Día de las madres, ratificando su criterio de que ellas eran el símbolo que debía ser permanentemente reverenciado y que en ese día especial debía rendirse culto a la madre viva y a la madre muerta, a la madre propia y a la madre ajena.  

Aquellas fiestas a las madres, en las primeras décadas, no incluía el derroche de dinero, ni el regalo costoso: era más apreciado regalar ramos de flores, abrazos, besos, cariño. Preparar exquisitos banquetes, tomar algunas bebidas naturales, se cantaba, declamaba. Pasarse el día acompañando las ancianas, disfrutando de un pasadía en compañía de las familias, que se reunían expresamente para ese fin. Hasta los que no tenían madre, por no haberla conocido, se entregaban a esta fiesta que se fue haciendo nacional.


Hoy, y desde hace décadas, todo ha ido cambiando; los claveles y las rosas han ido desapareciendo de la costumbre. Ahora todo se resuelve gastando algún dinero en las tiendas y es raro escuchar la canción que marcó la primera celebración, escrita por Doña Trina de Moya, que todos cantaban en las escuelas y que se entonaba a coro en todos los hogares: “Venid los moradores del campo a la ciudad/ entonemos un himno de intenso amor filiar/ cantemos de la madre su ternura y su afán/ y su noble atributo de abnegación sin par/ Celebremos todos la fiesta más bella/ la que más conmueve nuestro corazón/ fiesta meritoria que honramos con ella/ a todas las madres de la creación/…/”.

La costumbre se enraizó en el pueblo dominicano y  aunque la forma ha variado, marcado por el interés comercial, el fin perseguido por  Ercilia Pepín y Doña Trina de Moya, se mantiene: el Día de las Madres, forma parte de nuestra cultura y es la fecha, después de algunas fiestas cristianas,  más celebrada por los dominicanos.