lunes, octubre 26, 2009

"Qué es un hecho histórico"



Por: Juan Bosch
(Tomado de Política: teoría y acción, Año 11, No. 129, dic., 1980. En las fotos: Juan Bosch, 2) Bosch acompañado de Diómedes Núñez Polanco, Freddy Beras Goico y José Rafael Lantigua, actual Secretario de Cultura, 3) Portada de "Composición Social Dominicana)


Francis Fukuyama, hijo de japoneses pero nacido en Estados Unidos, escribió hace poco tiempo un artículo que tituló El final de la historia con el cual promovió respuestas generalmente condenatorias de la tesis que exponía bajo ese título porque a juicio de los autores de esas respuestas la historia no tiene ni tendrá fin debido a que el nombre de historia se les da a los relatos de los acontecimientos que son o fueron importantes, aun de aquellos en cuyos orígenes o desarrollo no hayan tenido que ver los seres humanos pero han causado mortandades y destrucciones importantes. Por ejemplo, para los dominicanos el terremoto que destruyó La Vega hace cuatro siglos fue un hecho histórico y debido a que lo fue figura en la historia de nuestro país, pero también lo fue, y sigue siéndolo, la muerte de Ulises Heureaux, acontecimiento en el que la víctima fue sólo una persona, y por cierto una persona que no murió en una batalla ni fue victimado por un grupo de enemigos suyos sino por un hombre, uno nada más, cuyo nombre nadie conocía fuera de Moca, la ciudad donde le tocó a Heureaux morir.

El artículo de Francis Fukuyama no tuvo una acogida buena; de los que lo comentaron, la mayoría opinó que El final de la historia estaba mal concebido y, desde luego, mal titulado, porque mientras haya acontecimientos que tengan importancia para los pobladores de la Tierra habrá hombres y mujeres que los relatarán, y la historia es el relato de un hecho, o de cien hechos, capaces de llamar la atención de los seres humanos, sean éstos muchos, pocos o uno solo. Para esas personas, la historia tendrá fin cuando no aparezca en todo el mundo un ser humano capaz de escribir o contar de palabra los pormenores de un suceso, grande, mediano o minúsculo, que llamara la atención de otra gente.

Los hechos históricos son de índole y categoría muy variados porque perduran en el conocimiento de los hombres sin tomar en cuenta si se trata de actividades positivas o negativas, morales o inmorales. Podemos comparar el caso de la muerte de Ulises Heureaux, conocido sólo de los dominicanos, con el asesinato de Julio César, que no fue un hecho moral ni produjo beneficios para Roma o para lo romanos, y ni siquiera para el autor de esa muerte; sin embargo fue un hecho histórico de categoría mundial porque ha perdurado en el conocimiento de millones y millones de seres humanos a través de varios siglos. Lo mismo puede decirse de los hechos en que participaron en papeles de protagonistas personajes como Jesús, Lutero, Mahoma, Juana de Arco, Napoleón, Bolívar, Washington; acontecimientos como el descubrimiento de América, las revoluciones norteamericana, francesa, rusa; la Primera y la Segunda Guerras Mundiales.

Hay hechos históricos que no tienen la menor relación con sucesos políticos como fueron los que encabezaron Napoleón Bonaparte, Alejandro Magno o Abraham Lincoln. Esos hechos son los descubrimientos científicos como los de Galileo y Newton, o para referirme a casos más cercanos, como los de Pasteur y Fleming, cuyas aportaciones a la Medicina han resultado en la salvación de la vida de millones de seres humanos. Pero también han sido hechos históricos las creaciones de tipo cultural, tanto las literarias como El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha o Cien años de soledad o de esculturas como la Venus de Milo, y de música como el Requiem de Mozart.

Los hechos o acontecimientos históricos se diferencian de los corrientes o usuales en su perdurabilidad, palabra que significa larga duración, y en su caso, perduran durante siglos y siglos en la memoria de la humanidad o de un pueblo, o dicho de otra manera, los hechos históricos son aquellos que no se pierden en el olvido de las generaciones que han heredado su conocimiento.

Hay casos en que no se sabe quiénes hicieron tal obra, y se trata de obras que fueron ejecutadas en tiempos tan lejanos como el que corresponde a la prehistoria, es decir, a los tiempos en que no podía haber historia porque no se conocía la manera de transmitir a generaciones humanas futuras la descripción de los hechos que iban sucediendo. Por esa razón se llama prehistoria a la suma de los acontecimientos que sucedieron en el mundo antes de que los seres humanos pudieran elaborar documentos históricos, esto es, documentos en los que se describieron acontecimientos importantes que habían sido escritos por personas que participaron en ellos o que los conocieron en todos sus aspectos.

Tomando en cuenta que los primeros homínidos o grupos ancestrales de la familia biológica del hombre actual datan de una época cuya edad se remonta a los cuatro o cinco millones de años, podemos afirmar que la prehistoria duró varios millones de años. Según las autoridades de la materia el paleolítico fue la primera época, no de la historia sino de la prehistoria, y duró por lo menos un millón de años, y al paleolítico le siguió el mesolítico (que va de los 12 mil a los 10 mil años antes de Cristo). Del paleolítico se dice que lo más lejos que llegó el hombre en esa etapa de la prehistoria fue a dominar el simple tallado de la piedra, como lo hacían los indios arcaicos (pretaínos) de nuestra isla que percutiendo y presionando piedras unas contra otras construían rústicos instrumentos que utilizaban para variados fines.

Si es cierto que los indígenas del paleolítico de Quisqueya (3 mil a 4 mil años antes de Cristo) estaban tan atrasados, en lo que hoy es la provincia española de Santander se desarrolló desde mucho tiempo atrás la cultura magdaleniense (35 mil a 20 mil años antes de nuestra era), que dejó en las paredes de piedra de las cuevas de Altamira nada menos que 150 pinturas de animales, algunas de hasta 162 metros cuadrados, todas hechas con colores rojo, negro y violeta, y necesariamente, los que hicieron esas pinturas tuvieron que crear el material pictórico y algo parecido a las brochas que se usan en la actividad de pintar, y además debieron hacer algo parecido a escaleras o tuvieron que picar las paredes de las cuevas para subir hasta los sitios donde harían las pinturas.

A pesar de lo que acaba de leer el lector, las pinturas rupestres de las cuevas de Altamira ni ninguna hecha en su época es o ha sido hecho histórico. Para que alcance la categoría de histórico un hecho o acontecimiento tiene que ser conocido universal o nacionalmente, lo cual no significa que debe ser aprobado en todo el mundo, en una gran parte del mundo o en el país donde se produjo. Los hechos que produjo Napoleón Bonaparte fueron aprobados por sus partidarios y rechazados por sus adversarios y enemigos, pero el conjunto de esos hechos fueron históricos y siguen siéndolo, porque jugaron un papel de suma importancia en la historia de Francia y en la de muchos otros países.

Ahora bien, el personaje que ejecuta hechos históricos se convierte en una figura histórica. Ese es el caso de Juan Pablo Duarte, que no participó en ninguna de las batallas que se llevaron a cabo para fundar el Estado que él bautizó de antemano con el nombre de República Dominicana, y sin embargo otros que dedicaron la mayor parte de su vida a hacer la guerra, como sucedió en los casos de Demetrio Rodríguez y Desiderio Arias, para mencionar sólo dos, no llegaron a ser personajes históricos a pesar de que algunos de ellos fueron agasajados con música y letra de merengues.

En cuanto a Francis Fukuyama y su artículo El final de la historia no creo que sea necesario refutar lo que dijo. El hombre tiene memoria y sin ella la vida humana sería muy diferente de lo que es. Para el conjunto llamado humanidad su memoria es la historia, y la necesita a tal extremo que la inventa en el género literario llamado novela, y Francis Fukuyama no es historiador pero tampoco es novelista. Santo Domingo, D. N. 5 de septiembre de 1990.


lunes, octubre 19, 2009

EL PROFESOR JUAN BOSCH HABLA SOBRE LA HISTORIA Y EL HISTORIADOR




"Palabras acerca de la historia y el historiador". Por Juan Bosch. (Tomado de: Política: teoría y acción, Año 11, No. 129, diciembre 1990).

"Aunque el diccionario de la Real Academia de la Lengua diga que la historia es la “Narración y exposición verdadera de los acontecimientos pasados y cosas memorables”, y agregue que “En sentido absoluto se toma por la relación de los sucesos públicos y políticos de los pueblos: pero también se da ese nombre a la de sucesos, hechos o manifestaciones de la actividad humana de cualquiera otra clase”, lo cierto es que la historia es una actividad demasiado importante y compleja y a causa de su importancia y su complejidad no puede ser descrita de manera tan escueta como lo hace ese libro.

La historia no es nada más una narración o relato de lo que ha sucedido en tiempos lejanos o cercanos. La historia es la memoria de los pueblos expuesta en palabras e imágenes, y las imágenes pueden ser estatuas, cuadros de pintores, fotografías, pero también palabras expuestas en escrituras y actualmente grabadas con cintas sonoras; es mas, a veces la historia se manifiesta a través de ruinas que permanecieron ignoradas miles de años.

La historia es obra de los seres humanos entre los cuales unos cuantos pasan a ser personajes históricos, y un personaje histórico puede ser hombre o mujer, ambos guerreros, como Napoleón Bonaparte o Juana de Arco, o un intelectual como Carlos Marx, que nunca desempeñó cargos públicos. Para definir qué significan las palabras personaje histórico debe decirse que lo es todo aquel que para bien o para mal ha influido en el curso de la historia de su pueblo o de otros pueblos llevando a cabo hechos materiales, intelectuales, artísticos, militares, políticos, que de alguna manera son importantes en su país o en aquel que fue escenario de su actuación. Por ejemplo, Simón Bolívar fue un personaje histórico debido a todo lo que hizo en los varios millones de kilómetros cuadrados que ocupan Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Bolívia, y Máximo Gómez es un personaje histórico por el papel que jugó en las dos guerras de independencia que llevó a cabo el pueblo cubano.

Es bueno aclarar que unja cosa es la historia y otra es el historiador. En nuestro país se tiene por historiador el que relata por escrito hechos históricos, y el solo hecho de relatar lo que sucedió no le confiere al relator categoría de historiador. En este aspecto el diccionario de la Real Academia dice la verdad cuando explica que la historia es “narración y exposición verdadera de los acontecimientos pasados y cosas memorables”, y aunque las palabras exposición verdadera demandaban mayor claridad y por tanto más palabras, lo cierto es que el historiador debe estar seguro de que lo que dice es lo cierto, no lo que sea dicho por tradición como ocurre tantas veces según podemos ver en el caso de la historia dominica. Por ejemplo, en nuestra historia se afirma que la batalla de Palo Hincado fue ganada por Juan Sánchez Ramírez pero un estudio de lo que escribieron acerca de ese hecho personas que participaron en él conduce a la afirmación de que quien ganó la batalla fue Tomás Ramírez Carvajal, tal como quedó dicho por mi en el articulo titulado Palo Hincado: Una batalla decisiva publicado en el numero 79 de la revista Política: Teoría y Acción. Santo Domingo, 15 de agosto, 1988".